Capítulo 6. Especial.

4363 Palabras
DIANE SOLÍS BARRERA Una vez que entre al restaurante realmente lujoso del cual se notaba a primera vista, con una excepcional iluminación y personas a mí alrededor realmente egocéntricas y presuntuosas tal y como lo soy o como lo era, me hacen sentir de alguna manera feliz e insatisfecha; Siento que este debería ser mi entorno diariamente y a su vez no. Al dar pasos ligeros y delicados puedo ver a mi querido esposo en una mesa al fondo, veo como un empleado del restaurante se acerca para encaminarme a la mesa reservada, pero con un gesto de mi cara le advierto que no lo haga, las miradas de aquellos se centraron totalmente en mí, no puedo evitar sonreír de manera discreta regalando sonrisas a aquellos como una manera de gracia, sin embargo, ver aquel rostro de Fender con recelo, hace que se arruine mi entorno, mi semblante se a de ver mal en estos momentos. —Lo dejé con los Rendor como ordenaste... —Me sente a su lado y coloque mis manos sobre la mesa mirando los anillos de primera que tenía puestos. —Deberías bajar tus manos de la mesa. Desconcertada ante su sugerencia le miro molesta. —¡Cómo si me los hubieras pagado! —Suelto— Presumo lo que me he pagado con mis esfuerzos, no eres alguien que pueda darme sugerencias. Fender quien no estaba de humor desde un inicio toma fuertemente de mi muñeca y me obliga a bajar las manos sin que produjera un ruido al menos. —Me disgusta que traigas ese tipo de joyas a lugares como estos —Fender suelta en un murmullo—, si esto llega a oídos de Joseph empezará a volverse hostil. —Entonces de qué sirve ser dueños de una fracción de Stowe si no podemos disfrutar de las riquezas que se obtienen. —Tranquila para todo hay un momento —Fender saca un suspiro—, y Daren será el que nos otorgue eso. Fender dirige su mirada a una persona que se encontraba llegando a su mesa. Parecía un tanto confiado y con un aura determinada. Mierda, no es la persona que creo que es ¿Verdad? —Un gusto conocerlo en persona señor Fender —Este Sonríe y mira con detenimiento—, un placer conocer a tal belleza. —El gusto es mío Aarón, por favor toma asiento —Fender un poco disgustado interrumpe tal saludo cordial haciendo una cuestión— ¿Lo trajiste? —Claro señor —Este saca una carpeta de piel negra tamaño carta que llevaba consigo y se la entrega—, cualquier duda que le surja puede preguntarme, lea todo con detenimiento. Fender abrió la carpeta y leyó con detenimiento, mientras tanto me encontraba ansiosa por esta persona llamada "Aarón", remotamente recuerdo que Zeru hablo de él, nos mostró a Santher y a mí su fotografía hace varios años, sin dudas es él, algo va mal, tengo que reportarlo o si no me vere como cómplice de Fender. Hecho un vistazo de reojo al contenido de esa carpeta, pero escucho una pequeña risa proveniente de la persona sentada delante de nosotros, volteo a verle y este pide una disculpa por su comportamiento. Puedo ver que trata de leerme, no puedo dejar que lo haga ¿No es así Zeru? — ¿Es confiable esta información? —Claro señor —Este sonrió y preguntó— ¿Tiene alguna pregunta acerca de eso? —Por supuesto que las tengo —Me paso la carpeta repentinamente, algo que usualmente no hace. Empecé a leer el contenido detenidamente, sabía que la información era excesivamente costosa. No podía creer que Fender llegara a tal extremo por su avaricia. Me encontraba realmente sorprendida por saber lo que le esperaba a la heredera de los Rendor, por un instante titubeé de si en realidad Daren lograría ganar algo a su lado. Las instituciones académicas a las que acudiría Asteria no eran un juego, el cambio de sector era un problema grande que a la vez podría ser beneficioso para ellos, aun así, lo más preocupante era lo que ya se veían venir. El acuerdo prenupcial a futuro era la incógnita más grande, pero había algo más amenazante, la idea de la familia Glesh era un peligro, dedujeron que podrían comprar las facciones de Stowe dentro de 16 años y que aparte dicha acción sería llevada a cabo por Asteria Rendor Glesh. Sentí un escalofrío recorrer por todo mi cuerpo, la astucia de los Glesh era tan desconcertante e inimaginable, era como si tuvieran todo planeado desde que la niña nació; Había aún más información, pero era irrelevante a comparación de lo anterior, esto tenía más importancia ya que el riesgo existía y Zeru tenía que enterarse de inmediato para que sus piezas tengan el efecto que él busca. — ¿Las instituciones académicas no tendrán un cambio imprevisto verdad? —Fender preguntó Frío y directo. —No habrá ningún cambio en ello, le puedo garantizar que la hija de los Rendor asistirá obligada por la familia. —Dijo con seriedad. — ¿Cuándo se irán exactamente? —Se suponía que se irían cuando la niña cumpliera 9 años, pero se ha postergado para cuando cumpla los 13 de edad. No he recibido ningún cambio acerca de ello. Fender algo preocupado por las posibilidades de que funcione lo que ya tenía planeado en Daren, tenía una pregunta que le causaba dolor de cabeza se notaba a simple vista su molestia desde que dejó el informe en mis manos. — ¿Quién es el prometido a futuro de la niña? —No lo agregue en el informe debido a que no está confirmado del todo, lo único que sé, es que hay dos aspirantes para serlo. — ¿Cabe la remota posibilidad de que mi hijo sea uno? —Al no recibir alguna respuesta de Aarón, por más que no quería mencionarlo volvió a preguntar— ¿Y Haku Alarcón? ¿Él está en esas opciones? —Lo lamento, pero lo más probable es que él pueda ser un posible pretendiente. Al escuchar la voz de Aarón deduje que no era verdad, la disculpa no fue sincera, su lastima es como un copo de nieve, solido por un instante, pero es líquido originalmente, la palabra "probable" y "posible" solo disfrazan la verdad de esperanza... Siempre lo supe, Zeru lo dijo: "Froilán es el enemigo y si él es el enemigo, no existe tal relación de ser amigo. Y mucho menos aliado". —¿Joseph sabe algo de lo que planean hacer los Glesh con su hija? —Por el momento no señor, puede que tarde años en enterarse, es un privilegio solo para ustedes, si no hay nada más que decir me retiro. Aarón extiende su mano hacia mí que me encontraba aferrada a la carpeta, desconcertada por el hecho volteo a ver a Fender y este me murmulla. —Entrégalo, quedamos en que se regresaría la información recolectada por Aarón para no crear malentendidos o problemas mayores. Aarón recibió la carpeta y se retiró del lugar, con las manos engarrotadas de coraje le mostré a Fender mi molestia. — ¿Cuál es tu problema?, Pagaste por esa información ¿no es así? —Si llegara a oídos de otras personas la información que me acaba de dar, ¿Quién crees que será al primero que culpen?, ¿A mí?, ¿A él? o tal vez ¿Ambos? Lo más probable es que lo culparan a él por venderme información y él me culpara a mí porque solo me vendió a mí esta información, luego me amenazara o me traerá problemas usando a Joseph o los Glesh por invadir la privacidad del futuro de la heredera. El único seguro de Aarón es no tener regadas pruebas de su traición. —Hizo una pausa y se levantó terminando por mencionar— Vamos por nuestro hijo. AARÓN RYMER Después de salir del restaurante totalmente apaciguo me dirijo a buscar de inmediato el auto, subo y trato de relajarme antes de recibir la llamada acordada; En eso suena por fin, enseguida contesto y lo primero que escucho es una voz realmente demandante. — ¿Ya está hecho? —Sí señor, todo salió como lo anticipé. —Excelente trabajo Aarón ¿Cuánto tiempo te llevará volver? —Tal vez un día o dos, no se preocupe señor, llegaré a tiempo con lo que me pidió. —Bien, tengo una última orden, dile esto a mi hija... ASTERIA RENDOR GLESH Me encontraba sentada en el césped a lado de Daren en medio de un momento armonioso, entonces le mencione sonrientemente como él lo hace conmigo. —Daren quiero mostrarte un lugar. —¿Qué lugar? Contestó Daren algo intrigado y era obvio, no siempre suelo compartir lugares que me gusten o agraden a todo el mundo, así que me levanto del lugar en el que estoy, incitando a Daren a que me siga por el camino incierto. —Asteria ¿A dónde iremos? —Confía en mí... —Pido. Mientras tomaba la delantera de Daren por pocos pasos, sentía por la nuca su mirada fija y entre más nos alejábamos de la mansión Rendor en lo profundo del terreno envuelto de árboles y arbustos se pudo por fin divisar aquel camino; un camino ligeramente marcado, que no era muy apreciable para ver, a menos de que haya sido memorizado. —Asteria nos estamos alejando mucho, ¿no crees? —dijo Daren preocupado. —Quiero que veas conmigo algo.... —Seguía caminando sin mirar atrás, así que mencione—, pero es un secreto. — ¿Secreto? —Si —Respondí, pensando en que tal vez no sea más un secreto entre dos—, sólo mi papá y yo lo sabemos. En ese instante recordé la vez en que mi padre me trajo a este lugar, recordé aquella mano tan cálida que me sostenía para que no tropezara con la piedras, mostrándome siempre el camino junto con esa sonrisa tenue, deseando que también fuera parte de aquella maravilla que muy pocos conocían. —¿Puedo contarte una historia? —Por supuesto —Daren sonrió y prosiguió—, siempre escucharé lo que tengas que decir. — ¡Oh! —Exclamé al encontrar lo que quería—, ¡Llegamos! —Pero si sólo hay arbustos aquí —Musito Daren algo confuso. —Sí, lo sé, aunque, al abrir espacio entre los arbustos se encuentra ese lugar especial que quiero que conozcas. Abro un espacio entre los arbustos con ayuda de mis brazos para así poder entrar y dirigirme hacia el lado contrario en el que nos ubicamos. —Asteria espérame... —Daren imito mí mismo acto. Entonces observe desde el otro lado el cómo Daren quien paso enseguida se quedaba anonadado por encontrarse conmovido por el paisaje con en el que se encontraba. Ese bello atardecer entre naranja y amarillo, las nubes que estaban casi despejadas, viendo aquella laguna de la que no tenía ni la remota idea de que estaría después de esos arbustos. Mirando aquel césped, lleno de flores en el que ahora me encuentro sentada, mirando lo mismo que él observaba. —Wooow —Daren sorprendido se dirigió hasta mí, tomando lugar a mí lado — ¿Porque me muestras este lugar? ¿Y por qué es un secreto? —Mi padre me contó que este lugar fue descubierto por una niña que es jardinera y que el niño de una mansión la siguió debido a la curiosidad, al pasar el tiempo se hicieron amigos y su punto de reunión era este hermoso lugar, ella una vez le dijo que trajera aquí a esa persona especial esperando el anochecer, y en su momento escoger cada quien una estrella como símbolo de un mismo sentimiento compartido por ambos, prosiguiendo a prometer a la luna esta petición: "Te escogí a ti, como símbolo de la persona que se encuentra a mi lado y así a la Luna pedir permiso de acompañarla en las noches como prueba de nuestra unión infinita". Un día, o por lo menos espero que en algún momento pedir esta unión contigo, después de todo hicimos una promesa que significa lo mismo. — ¿Qué sucede si las estrellas escogidas por las personas no están juntas al anochecer acompañando a la Luna? —Pregunta Daren con miedo al imaginarse que nuestra elección pueda fracasar. —Yo hice la misma pregunta... —Contesté honesta—, pero mi papá me dijo que si no estaban juntos es porque nunca debieron estarlo. La verdad nunca lo comprendí y le pregunté a papá si había escogido una con mamá, pero me dijo que no era su momento, que ni siquiera ella sabía que existía este lugar, por lo cual es un secreto, un secreto que debemos guardar, ¿tú guardarás este secreto? —Lo haré —Daren respondió firme—, ¿por qué estoy aquí si ni siquiera es de noche? —Pues, porque quiero que me prometas que cuando tengamos la edad aceptable en ambos, escojas una estrella conmigo, ya que tú eres mi persona especial, además, quiero que la Luna acepte nuestra unión infinita y no sólo eso, sino porque te prometí estar contigo. La pregunta aquí es ¿aceptaras todo lo que conlleva estar conmigo? —Hecho, —Dijo Daren sin pensarlo— no tengo miedo a ese joyero, ni a lo que pueda suceder cuando lo obtengas. AÑO 1974 (ANTES DEL NACIMIENTO DE LOS HEREDEROS). JOSEPH RENDOR SAÉNZ —Padre, quiero salir, ¿puedo? —pregunté con desesperación. —Vamos Joseph, no tarda en llegar Santher —Dijo mi padre insistente. —Déjalo ir —Musito mi madre con su agradable voz, mientras nos observaba—, siempre es puntual, tú eres el que lo presiona con deberes que aún no tomara. —Bien, pero te quiero ver puntual para la cena, veremos qué hacer con los siguientes movimientos. —Ordeno mi padre soltando un suspiro. —No te preocupes por ello, nunca falló —Comenté cándido. Salí al jardín corriendo, mientras que, noté a la hija de la jardinera, era normal verla siempre por estos rumbos en los que no estoy seguro de su destino final, así que opte por seguirla en secreto, entre más se adentraba aquella niña entre los árboles y arbustos, sentía más curiosidad. Hasta que ella se detuvo en medio del camino, ya me había notado, solo había que ocultarme detrás de un árbol, pero por sorpresa comenzó a hablar al viento. —Oye tú, niño rico ¿por qué me sigues? —Dijo con total frialdad. Sorprendido por su comentario decido salir de donde me encontraba oculto, así que opto por ser honesto y por fin preguntar. — ¿A dónde te diriges? —Señorito, creo que este no es lugar para usted. —Insistió aquella niña. —Dime Joseph, ¿cuál es tu nombre? —Cuestione curioso. —No lo llamaré por su nombre y tampoco creo que necesite saber mi nombre —Continuo con respeto. —Por favor háblame de "tú", nadie está observando. —Insistí algo confuso por el comportamiento de ella. —En serio, ¿qué haces siguiendo a la hija de una empleada? —Mostró su molestia. — ¿Es que acaso no puedo? —pregunté sereno, pero parece que la niña tomó a mal esa pregunta, pensando que por haber nacido con poder podía hacer lo que se me placiera. Ella, algo molesta por mí respuesta, decide darse la vuelta y seguir por el camino por el que iba, sin embargo, no dejé de seguirla. Sin quitarle la mirada de encima vi que cruzó aquellos arbustos sin preocupación, me detuve y analice lo que acababa de mirar, luego hice lo mismo que ella y al otro lado admire una laguna cubierta con flores flotando, luego una mano cruzó por mi vista y voltee hacia el lado derecho. — ¿Te gusta? —Cuestiono aquella curiosa. —Claro, no sabía que teníamos esto —Contesté asombrado por el paisaje. —Sabes, pensé que eras un niño mimado... —Musito esta con una sonrisa débil. —Pues no... —Sonreí— ¿Ahora me dirás tu nombre? —Adivínalo —Esta sonrió y apuntó a la laguna— Mi nombre es lo que flota sobre la laguna. — ¿Flor? —Sí, ese es mi nombre ¿no te parece lindo? —Esta me miró fijo. —Debí suponerlo. —Empecé a reírme sin el afán de molestar. —De que te ríes tonto. —De nada, solo que es irónico —la miro y luego desvió la mirada hacia el cielo. — ¿Qué edad tienes? —Catorce ¿y tú? —Dieciséis, ¿te molestaría que te hablara dentro de la mansión? —Por supuesto, no quiero tener problemas por tu culpa, no es como si fuéramos a hablar y vernos seguido. —Ya veo, entonces no tiene caso quedarme aquí —me levantó de inmediato y me dirijo por el camino por dónde entré, pero su débil voz me detiene. —Espera... po- podemos vernos aquí ¿si quieres? —Menciono algo avergonzada, entonces le sonreí amistosamente. —Entonces nos vemos mañana. Observé a Flor al día siguiente como en los siguientes días, se volvió un hábito en ambos, intercambiábamos miradas complacientes y conversaciones tanto personales como estúpidas, contábamos nuestros planes a futuro, nuestros sueños y deseos. Un día me harté del hábito de solo encontrarnos en aquel lugar; prácticamente terminé proponiéndole a Flor ser amigos ante los demás, esta con una expresión de desagrado, me amenazó con que si lo hacía terminaría con la amistad que construimos y según ella, un vínculo que no debió comenzar; al notar la reacción de Flor cedí a sus absurdas peticiones, ya que ella era realmente importante para mí, aunque por otro lado, estaba decidido a dejar de hablarle en cualquier momento por ser un tanto egoísta conmigo, después de todo, no me siento comodo así. Siempre nos respetamos a nosotros mismos, pasamos algunos meses y nuestra relación tuvo un cambio que podría afectarnos por culpa mía. No tenía tiempo para ella, ni para mí mismo, las responsabilidades que me correspondían tomar comenzaron a temprana edad debido a la exigencia de mí padre, a la obligación de ese joyero y a la desilusión de un compromiso que anhelaba con locura; todo esto, no era algo que ella podría hacer para ayudarme o por lo menos apoyarme, no tenía los conocimientos necesarios y no era como quería que resultase que fuera, éramos clases totalmente distintas, así que las aberturas entre nosotros empezaron a hacerse más grandes. Tenía que irme de la mansión y cambiarme a un nuevo sector debido a la institución académica a la que me vi obligado a asistir junto a un amigo de la infancia, Santher. Flor quería verme antes de que me fuese, así que me cito en el punto en el que empezamos a conocernos. —Con que te irás. —Musito Flor consumida en la tristeza. —Así es —Dije— ¿por qué me citaste? —No nos hemos visto muy seguido y sabes que no puedo hablarte en la mansión. —No me hablas porque no quieres. —Sabes perfectamente el porqué. Sólo quiero que no te olvides de mí, hasta tu regreso. —Está bien, no te olvidaré... —Dije, escuchando con atención su extraña petición ¿cómo podría olvidarla?, después de todo es mi amiga. Después de unos minutos de silencio ella empezó a contar una historia de la que ya estaba al tanto. Una castaña de ojos pardos se le adelantó; un momento tan único que enterrare hoy y siempre, pero por el momento fingiré no conocer cada detalle de ese mito. —Sabías que si escoges una estrella con la persona que más quieres, amas y aprecias, la luna los bendecirá uniéndose hasta el final. La miré exponiéndolo con entusiasmo y hasta entonces lo noté en su mirada, lo sabía, no obstante, me negaba a quitarle la ilusión, así que negué con la cabeza y ella continuó. —Es una historia que me contó mi madre, ella realmente cree en ella y yo también quiero creerlo así que Joseph, antes de partir escoge una estrella junto a mí. Sabía que es uno de los tantos sueños de Flor y enserio quería compartirlo junto a ella, pero tenía que ser sincero conmigo mismo, el cariño que sentía por ella es completamente distinto del que ella siente por mí. Además, ya no podía elegir una estrella, porque mito o no, la Luna sabe que ya me encuentro acompañándola junto con la ojos color pardo en el cielo nocturno todas las noches. —Me niego —Respondí con frialdad, enseguida le sonreí y le mostré una leve mirada triste, entonces me retiré de aquel lugar, dejándola sola atrás. Sé que ella esta confundida en este momento y que cree que escuchó muy dentro de sí misma su corazón desmoronarse, que se negaría a entender lo que a simple vista se dio a comprender. Siempre fue obstinada así que no dudo en que si esperé por mi regreso. (SIETE AÑOS MÁS TARDE) Llegue a la mansión y abrace fuertemente a mis padres, miré a mi alrededor en busca de una castaña o a Flor, pero a ninguna pude encontrar, así que me dirigí a ese lugar que es especial para ambos y como había previsto ahí la encontré acostada en el césped con un vestido color blanco, con su cabello rubio cubriendo las flores a su alrededor mirando hacia las nubes, me dirigí a paso lento y me acosté a su lado mirándola atentamente, observé como la luz del sol iluminaban sus profundos ojos marrones y en ese instante ella rompió el silencio. —Al fin llegas... —Sonrió levemente. —¿Me extrañaste? —Obvio señorito —Esta se burló y continuó hablando—, me enteré de que te casaras. — Parece que estás al tanto de todo. — ¿Estás enamorado? —Pregunto con seriedad, entonces al no oír respuesta vuelve a preguntar—, ¿o es por tu familia? —Acaso eso importa... —Mencione sin cambiar la expresión regocijada. Algo estaba claro y es que el matrimonio que quería y el que se me dio, tendrían el mismo resultado. Poder y amor, ambas que contenían una fuerza para destruirme o sanar; está en mí saber qué suerte fue la que me toco. —Quiero que seas feliz y que siempre tengas días alegres, ¿acaso no puedo preocuparme por ti? —Entonces dime... si mi respuesta resulta negativa, que harás con ello. —Te aconsejare, es lo único que puedo ofrecerte. —Dice Flor con una mirada triste. —No necesitas preocuparte por mí —llevó la mano a su vientre—, me enteré de que estás embarazada, ¿cuántos meses? —3 meses —Flor contestó con calma y continuó— Supongo que siempre estuviste atento a mí. —¿Y el padre? —pregunté con seriedad, pero al no recibir respuesta alguna miré en dirección a Flor, quién se encontraba con lágrimas sobre sus mejillas. —Yo cuidaré de ti y el bebé. Está quién niega con la cabeza retira mi mano de su vientre. —No, Joseph... no quiero ser una carga para ti, ni para tu futura esposa. —Ella sabe de ti, no habrá ningún inconveniente, déjame cuidarte. — ¿Por qué lo haces? ¿acaso soy tu familia? —pregunta Flor sollozando. —Porque eres mi amiga y no creo que sea necesario estar ligados por la sangre para considerarte parte de mi familia, por el simple hecho de que siempre te he considerado como una hermana pequeña desde que te conocí. —Eres realmente un tonto, —Respondió Flor dolida al escucharme decir eso, pero era algo que ya se esperaba desde que no le di la respuesta que quería hace un tiempo—, Deberías preocuparte ahora por ti mismo, por lo que quieres y lo que deseas. —Flor hace una pausa y me mira con seriedad— Joseph, recuerdas esa historia que te conté antes de que te fueras. Confundido por aquel último comentario, recordé nuevamente lo que quise enterrar y asentí al recuerdo en el que ella quiso regresar. —Espero que ella realmente sea la indicada para ti —Dijo Flor mientras se levantaba junto a mí y luego me sonrió cálidamente sacando una despedida dulce—, adiós señorito. Reconocía muy en el fondo que es una despedida definitiva. Su silueta alejarse era el final a todo lazó que haya sido creado, por un momento pensé en que no debí seguirla en aquella ocasión, tal vez, solo tal vez, pudo haber tenido un desenlace distinto al cruel que le correspondió tener. —Lamento no haber sido esa persona especial para ti, Flor. —susurre a la distancia, no obstante, una voz que extrañaba resonaba por este lugar silencioso. —Lamento haber arruinado la vida de tu amiga Joseph. Aquella mirada de ojos pardos me apuñalo y de solo verla la rabia que pude haberle guardado se disipo, horas pasaron y sin hablarnos la noche cayó; La luna nos acompañó y con ella la estrella que escogimos deslumbro. —¿Aún? —Cuestiono la castaña dirigiendo su mirada a esa estrella tan vivaz. —¿No es evidente?, —Corte la distancia y continué— ¿tanto terror tenías? —Está prohibido que una simple joya posea al dueño de un joyero, —Sonrió y ataco con filosas palabras— cómo también estar mintiendo con el símbolo de una estrella cuando no es un amor eterno y mucho menos sincero. —Dale un nombre. —¿Qué? —A la estrella. —Solté molesto y dolido— La escogimos los dos, te dejaré escoger su nombre y te mostraré cuan eterno y sincero puede ser aún si, hayamos sido obligados a desistir esa unión. —¡Asteria! —Alzó la voz— Nuestra estrella se llamará Asteria. —No. —Corregí— Nuestra unión se llama Asteria, Diane.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR