FIORELLA DAGGER
La vida es un sube y baja de sentimientos, las inesperadas alegrías suelen llegar cuando las tristezas se van temporalmente, o eso es lo que solía decir él para calmar mis miedos e inseguridades, recuerdo remotamente como mi hermano mayor quería que mis esperanzas en forma de llama no se extinguieran por la ventisca imprevisible.
Cuando llegamos a Stowe nuestro padre nos separó por una razón, o más bien, su egoísmo fue la causa. Odie que me quitaran a mi protector, a mi más preciado ser querido. Éramos distintos, pero a la vez no lo éramos, quiero decir... Somos Dagger, somos quienes quieren creer que somos, somos lo que queremos que ellos crean.
Llegué a la mansión Astarté a mis dieciocho años, fingiendo ser dócil, no obstante, cuando me entregaron una responsabilidad impensable, me di cuenta de que tal vez podría dejar de lado el apellido Dagger y ser genuina con el nene tan pequeño que me había sido encomendado por la hija de los Solís.
"—Cuídalo como si tu vida dependiera de ello, como si fuera tuyo y no mío... Tus manos cálidas y limpias podrán hacer lo que yo no, mientras hagas eso, te protegeré, al igual que él".
En ese entonces pude percibir a través de sus ojos una tristeza e impotencia, sabía la razón y claro que dolía, ceder el cuidado de un hijo recién nacido a alguien que no tiene ningún vínculo afectivo, es muy diferente al sentimiento de una madre que desea con todo el alma ser parte de su crianza en cada instante, por no decir que hasta el final.
De cierta forma, ahora entendía porque él quería permanecer a su lado, a pesar de que se le haya sido arrebatada la oportunidad de permanecer junto a ella toda la vida; siempre le será fiel y estará al pie del cañón, por ella y el hijo de otro individuo. Un sentimiento como el amor puro y honesto, es lo más bello que un ser humano puede experimentar, permanecer a su lado cuando no es suya, proteger a un pequeño sin ser visible ante sus ojos... Ese afecto en el que se es incapaz de aceptar reciprocidad, porque es lo que simplemente surge sin precio alguno. La posibilidad de disfrutar con quienes quieres estar, es la autenticidad de su mera felicidad. Sin dudas un acto muy singular.
Desde que él los consideró su familia, se volvieron parte de la mía, sin importar que el niño no sea de mi hermano, sé que algún día llegará el momento en el que lo haga su hijo. La fraternidad que siempre le ha hecho falta a este niño, es aquella que siempre ha querido darle ese hombre. Un niño que carece de afecto, conocimiento e inteligencia, no obstante, ya no es nada de lo que mencioné con anterioridad, él se abandonó y comenzó a actuar como no esperaba que actuará, como un Dagger.
Un niño que dejó de pensar como uno, un infante que ya no ruega ni necesita del afecto de sus padres o cualquiera, un niño que dejó de ser ignorante y tonto. No existe máscara que no pueda descifrar y no existe mentira que él no pueda usar. Es quien quiso que creyeran que era, sin embargo, él es lo que fue desde el principio. Un Dagger, uno de los nuestros, uno sin serlo de sangre.
Mirarlo sonreír es mi felicidad, observarlo crecer es un anhelo, aunque ver que intentan lo imposible por lastimar a su hijo, es desgarrador. Él es sólo un infante de ocho años que no merece sufrir lo que sufre, el ser utilizado y sacrificado por deseos ambiciosos es la rueca que deberíamos romper. Daren necesita una niñez sana, no una como la que nos otorgaron, él debe divertirse jugando lo que ahora, esconderse y correr, a veces quisiera que en verdad lo hiciera; que se escondiera de sus padres y huyera, pero eso es una imposibilidad por el momento.
—Daren, tienes que salir de tu escondite.
Algo agotada por buscarlo me hizo sostener un respiro, una vez que lo exhale pude notar al pequeño niño, se encontraba oculto entre la maleza, tan cerca de la seria conversación de sus padres. Me preocupé de que repentinamente lo reprendieran al verlo, así que traté de acercarme sin captar la atención de los señores, sin embargo, termino en fracaso.
DAREN ASTARTÉ SOLÍS
"—No escuches conversaciones ajenas".
Resonó aquella advertencia por mi mente, y en la situación en la que me encontraba, sabía que podría malinterpretarse. Cuando estaba a punto de irme a esconder a otro sitio escuche claramente a mis padres mencionar a las familias de Asteria y Haku, no pude contener la curiosidad y me quede a escuchar hasta el final.
Si era totalmente cuidadoso, lo probable es que mi presencia pasaría desapercibida. partes de la conversación me resultaban lastimosas, me gustaría decir que no tenían sentido para mí y que por mí edad podría haber sido una plática inentendible, no obstante, lo comprendí y fingí no hacerlo, entonces empecé a actuar... Como un niño de mi edad.
— ¿Has escuchado eso Daren? es tu turno de hacer feliz a papá y mamá.
En lo que puedo ser honesto, es que sí, amo a mi familia así de rota, y sí, también el odio que les tengo prevalece, aunque al escuchar que por primera vez me necesitan, hizo que un detonante interno de mi ser se emocionara por ello, ¿es que acaso se dieron cuenta de mi valor? pero entonces sus ojos al decirlo me dieron otra respuesta, un destrozo más grande por dentro. La tristeza de mamá es el odio más fuerte que pude ofrecerle a papá.
—Te odio.
A través de sus ojos, distinguí las distintas intenciones que esperaban de mí; Papá es muy distinto de ella. Ella solo ve por mí, mientras él ve por él y alguien más. La culpa de la distancia que trazó mi madre es la culpa de mi padre; sabe perfectamente que mi madre me puede y por eso la utiliza. Él nos destruirá, y a su vez ganará.
—Es por ti, que jamás seré feliz.
Mi padre, quien de inmediato notó mi presencia, miro a lo lejos a mi nana y le indico con solo una mirada que me alejara de ellos. Mi padre me odia, lo sé, nunca me mira y su sonrisa nunca me es regalada, mi madre por lo menos me observa, abraza y habla por cortos instantes. Además, soy consciente de que me visita mientras duermo y se queda conmigo hasta ciertas horas, no obstante, él no lo hace, a veces me pregunto qué fue lo que le hice para que me odiara tanto.
Yo no soy como él, así que le sonreí con el corazón, en cambio lo único que él puede hacer es actuar con serenidad, guardando por completo un silencio ante mi presencia, luego unos minutos después me ignora y lo que me duele es que cuando él lo hace, mi madre hace lo mismo.
Estoy tan confuso, sé que mi madre me ama muy en el fondo de su duro y frio corazón de hierro, lo sé, lo he visto en sus ojos. Mi nana me explico que los ojos son el reflejo del alma, y sé que a mi madre le duele la distancia que impone ante mí. Repentinamente, mi nana toca mis hombros, haciendo que deje escapar un grito tan vergonzoso.
—¡WOAHHHHHHH!
—Te encontré. —Me miró— Sabes... No deberías escuchar conversaciones ajenas.
—Lo siento nana —Me disculpé con cara deprimida—, pero oí a mi papá decir que fui rechazado por el papá de Asteria como su prometido... —hice un puchero y continué— Pero... ¿Qué es un prometido?
—Pues como explicarlo... —Respondió ella con complicación en su mirar— Eres muy pequeño para entenderlo.
— ¡Inténtalo! —Empecé a Refunfuñar.
—Bien. Vamos a comer juntos en la cocina, te parece. —me extendió la mano para que la tomara, pero tenía que saber... Así que me mostré dudoso.
—Y ahí te explicaré...
— ¡Okay! —Conteste con una sonrisa en mi rostro, mientras le tomaba la mano.
FIORELLA DAGGER
El pequeño y yo nos dirigimos a la cocina, en la que a su vez se encontraba el comedor de empleados de la mansión Astarté. Al momento de entrar se encontraban dos sirvientas charlando con el cocinero, al percatarse de que el joven estaba con ellos de inmediato guardaron silencio y lo saludaron formalmente. Luego esa situación de formalidad cambió cuando Daren les sonrió y corrió hacia las sirvientas para abrazarlas.
—¡Hola Daren! —Dijeron Eileen y Eris en unísono regresando a su vez ese abrazó tan cálido que les había regalado.
Eileen cargo al niño y lo sentó cerca de ellos, entonces el cocinero me miró y le sonreí. Luego observó al pequeño.
— ¡Otra vez aquí, Daren! Te van a regañar tus padres si comes con nosotros. —Advirtió el cocinero.
—Leo, ni siquiera se dan cuenta de lo que hago. —Contesto de inmediato el pequeño, sin embargo, sabía que no era así del todo, su madre y mi hermano sabían dónde, con quién y cómo es que él está dónde está, pero el aún no se da cuenta— Siempre se la pasan charlando en la terraza o si no, se encuentran en el jardín y comen allá, así que siempre me dejan solito en ese comedor grande y vacío... ¡Eso no me agrada!
En eso pudimos notar que sus ojos empezaban a nublarse hasta casi lagrimear, su tristeza era realmente notoria. Intente cambiar el tema de la conversación.
—Muy bien Daren, hablemos en lo que está la comida.
A lo que enseguida Leo menciono el menú para hoy, sus manjares eran demasiado buenos, tantos como su apariencia.
—Chiquillo chiflado, nada más por hoy te cocinaré lo que tú quieras.
—¡ESTOFADO! —Daren contestó rápidamente con una gran sonrisa sin pensarlo.
Tomé asiento junto al pequeñín, entonces empecé a hablar informalmente, como siempre suelo hacerlo.
—Escucha Daren, un prometido, es cuando estás dispuesto a vivir tus años de vida con la persona que amas y respetas, en el que ambos forjaran un camino solido en la que su unión se convierta en algo inquebrantable.
—Es como yo los amo a todos... ¿Cierto? —Me observó—, ya que es seguro que pasaré mis años con todos ustedes.
Al escuchar eso, las hermanas Eileen y Eris contuvieron un poco la risa que provoco, sin más remedio trate de explicarlo con más detenimiento.
—No Daren, es muy diferente. Mira, un ejemplo ¿qué es lo que ves en tus padres?
Error de ejemplo, pero no es como si pudiese decirle ¿qué es lo que observas en mi hermano y tu madre?, estaría loca. No existe un compromiso matrimonial, pero si un afecto infrangible; además de que mi hermano no es bienvenido en esta residencia y mucho menos reconocido por la gente que labora aquí, no obstante, pronto llegara el desorden, entonces el Sr. Fender no podrá evitar que Alex pise y resida en esta mansión.
—Que siempre están juntos y que se comportan diferente cuando expresan un te quiero conmigo a que con ustedes... Ellos parecen nunca querer despegarse... O eso creo —Contestó confuso, pues en verdad lo parecían, más ¿aún es así?
—No vas mal, lo que tú ves en ellos es... Cómo decirlo, su te quiero es más un "te amo" y ese te amo viene de un sentimiento inexplicable para algunos, el amor es el sentimiento más importante que un día tú experimentarás... Puede ser fraternal, romántico y propio.
Hice un gesto de victoria, pero sin dudas no era una victoria, para un niño era complicado comprenderlo y eso por alguna razón me hacía rendirme por completo.
—No entiendo, ¡nana!
— Dios, soy tan mala en esto...
—Si quieres yo le explico —Respondió Leo y prosiguió—, Daren, un te amo es una palabra que puedes usar con las personas que más amas y quieres, pero siempre habrá una que va a ser una prioridad y será con la que quieras expresar ese sentimiento tan único, del que ella no tiene conocimiento, está más que claro que no será la misma emoción para alguien de la familia ¿entiendes?
Daren asintió, entonces Leo tomó un plato de la alacena y sirvió el estofado, luego lo coloco enfrente de Daren, enseguida tomé algunos de los cubiertos y le di uno al pequeñín quien miraba de una forma muy peculiar la comida, era tan adorable, entonces Eris se levantó de donde se encontraba y tomo unos cuantos vasos para ellos y los coloco sobre la mesa, mientras que Eileen preparaba la jarra de agua con maracuyá, enseguida Leo retomo la conversación mientras colocaba el plato de cada quien.
—Y bien. Daren el amor que sentirás por la persona que tú elijas se manifiesta de maneras diferentes; por ejemplo, no puedes dejar de pensar en esa persona, te gusta y no quieres que se separe de ti, quieres estar siempre a su lado, entre otros pensamientos que surgen y se convierten en acciones.
Todos tomaron asiento, y miraron al niño con detenimiento, entonces este respondió dudoso.
—El amor es el afecto que mostrarás exclusivamente para esa persona destinada, una de tú elección.
—Pero oí que fui rechazado —Contesta Daren ansioso.
—No tiene nada de malo ser rechazado, no quisieras que otras personas forjarán tu destino sin tu permiso, ¿verdad?, no crees que fue lo mejor... —Respondí con seriedad, mientras que los demás asintieron a mi comentario lleno de razón.
—Pero... —Daren dudoso de lo que dirá, contesta— Asteria es buena conmigo y yo con ella, ¿por qué no estar juntos?
—Se te hace linda esa niña ¿no es así Daren? —Interrogue con curiosidad.
—No. —Respondió con un leve sonrojo.
—Este niño —Dijo Leo sonriente a lo que soltó—, Espero que la vida te ofrezca lo necesario.
De inmediato todos se miraron y se echaron a reír, pues era un gran tema de conversación inesperado, el pequeño sonrió mostrando esos ojos totalmente brillantes que no solía mostrar diariamente a su familia, me dio tanto gusto verlo tan genuino, que sin pensarlo le di un beso tierno en la frente.
Al mirar a los demás, era claro que actuaba como una madre y un padre más que los auténticos señores de la mansión a mis veintisiete años. Le acariciaba el cabello al pequeñín con tanto cariño mientras comía, entonces mencione a este con un sentimiento tan pesado que estremecía a cualquiera que me escuchara.
—Daren algún día entenderás lo que sientes y lo que quieres, pero nunca te dejes manipular por algo que realmente no desees.