Capítulo 15. Preciosura.

1000 Palabras
ASTERIA RENDOR GLESH No entendía a que se refería el sirviente con ello y por lo que observó Haku tampoco. Nos quedamos en un breve silencio cuando llegó aquel sirviente de nuevo con la señora Rousse a su lado. Ella había llegado con un libro muy familiar, uno que Haku llevaba consigo según mis memorias en cada reunión y por lo que sabía, uno de sus preferidos. —¿Es que acaso me lees la mente? —Cuestiono Haku a su madre mientras se dirigía a la charola que contenía la fruta y las bebidas. —Sabía que lo pedirías en cuanto coincidieras con Asteria. —Pues gracias, madre. Me levante del taburete y fui hasta donde se encontraba Haku, viendo aquella bandeja en la que había frutas riquísimas que ansiaba tomar, Haku me miro y levanto de la bandeja en mi dirección, ofreciéndomelas para darme un poco de facilidad para tomar lo que quisiera. Finalmente, Jonás recibió el libro de la señora Rousse para que este lo pasara a Haku. —Estaba a nada de preguntar que se encontraban haciendo sin mí, pero veo que estaban tocando el piano. —Señalo la señora Rousse. —Aste y yo encontramos algo en común. —Musito Haku con emoción, una que no siempre muestra. —¿Aste? —Dudosa de lo que había oído de Haku, se dio cuenta de lo referido—, ya veo, le dista un sobre nombre, que bonito de escuchar, me alegro de que tengan cosas en común. —Me observó y luego sugirio— Deberían tocar algo mañana en el hogar de Aste. —¿Mañana? —Dijo Haku algo pensativo. —Si, al parecer se adelantó la reunión. —Tomó una pequeña pausa y prosiguió— y está será en la mansión de los Rendor. —¿Cómo sabe eso Señora? —Interrogue. —Me lo acaba de decir tu padre, salieron del estudio hace un rato, pensé que les iba a tomar más tiempo, pero al parecer salieron antes de lo esperado. —Ya veo —Solté, puesto que pensé que demoraría más. —Toma es para ti —Ofreció Haku, dándome de aquel libro—, te servirá más a ti que a mí. Lo tome con cuidado y lo observe con minuciosidad, entonces comencé a hojear algunas páginas, pues contenía partituras y frases con pequeñas historias, era un libro tan único que inmediatamente agradecí a Haku. En ese instante la señora Rousse miró a su hijo. —¿Estás ligando? —preguntó la señora Rousse algo sorprendida por aquel hecho. —¡Mamá! Por favor, no hagas esto. —Reprocho avergonzado—. Solo es un libro que ya no necesito y espero que también sea uno de los favoritos de Aste. Dirigió su mirada a mí y de igual forma se la devolví con una breve sonrisa. La señora Rousse motivada por aquello, le da una palmada en la espalda a su hijo, prosiguiendo a tomarme a mí de la mano. —Aste tu papá te está esperando en la sala —Aviso la señora Rousse, entonces musito a su hijo—, vamos Haku no te quedes atrás, quiero que vayas por algo a la cocina. Haku algo intrigado, asiente y toma la delantera. Bajando rápidamente las escaleras se topa con su padre y el mío. —Un gusto verlo señor. —Saludo Haku, con admiración. Tenía conocimiento de que él quería ser una persona como mi padre. —Hola Haku —Saludo mi padre, quien dirigió su mano hacia su cabello y continuó—, mira que tanto has crecido. — Quisiera llegar a su altura señor. —¿A mi altura? —Cuestiono mi padre e instantáneamente sacó una risilla. —Si, usted mide 1. 80 y aparte es más alto que mi padre. —Responde alabándolo. —¿Cómo sabe mi altura tu hijo? —Interrogo mi padre. —Le conté algunas anécdotas de cuando ambos estudiamos en la misma universidad —Dijo el señor Santher algo desmotivado—, Al parecer fui opacado por tu maravillosa altura en la universidad y creo que así será en el futuro, porque mi hijo es tu fan. —Oh, medir 1. 70 no es un pecado. —Lo que digas —Respondió el señor Santher y dirigió la mirada a Haku fijamente—, ¿a dónde ibas tan apresurado? —Oh cierto —Recordó Haku—, a la cocina, ahorita regreso. Al bajar por completo las escaleras la señora Rousse y yo, por fin nos encontramos directamente con los señores parlantes. Siempre suelo hacer algo con el señor Santher cada que lo veo, de inmediato alzo mis brazos sin soltar el obsequio de Haku y este sin pensarlo me carga con felicidad. —Oh, mira esta preciosura, eres como una princesa. —Hola señor Santher —salude y comenté—, dicen que me parezco mucho a mi padre. Rousse se ataca de la risa, mientras mira la reacción de su esposo que se encontraba estupefacto por aquel comentario, así que Santher lentamente miró a Joseph quien se encontraba a su lado. Tal vez quería analizar el rostro de su amigo de toda la vida. A lo que mi padre bromea con él. —Con que soy precioso y un príncipe de cuentos. —Musito mi padre con una voz y una expresión seductora. —No, no, para nada, creo que Asteria se parece más a su madre. Definitivamente. Entre risas por el comentario anterior, padre nota que sostengo un libro peculiar, así que decide preguntar. —¿Y eso? —Me lo regalo Haku y le agradecí por ello. —Excelente. —Musito mi padre—, ya es hora de irnos Asteria. —Okay, señor Santher ¿me puede bajar? —Oh, claro. —Bueno, nos vamos. —Se despidió mi padre, mientras caminábamos a la entrada principal, pero una voz resonó por completo y acaparo toda la atención. —¡Aste! ¡Espera!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR