Creí que el miedo y los nervios que sentía con Luca eran lo peor que podía experimentar. Su mirada fría, su presencia firme, su voz dura… todo eso solía ser mi límite. Hasta que conocí a su padre. Y entonces descubrí que existía un nivel más profundo de temor. Como si bajo el hielo hubiese otro estrato, más oscuro y letal. El Sr. Moretti no necesitaba levantar la voz ni moverse demasiado para llenar una sala entera de amenaza. Su sola quietud era devastadora. Y aun así, con todo lo que sabía sobre su reputación, debía admitir algo que me avergonzaba incluso en mis propios pensamientos: me daba más miedo él que Luca… y no debería. Porque Luca era el que causaba terror en las calles. De él hablaban con miedo. Su padre, en cambio, se movía en sombras más viejas, más profundas, más calculad

