Día inesperado

1262 Palabras
No era una niña muy inteligente, pero jamás me fue mal en el estudio, y ya me encontraba en tercer año de la secundaria. Mi cumpleaño número quince se acercaba cada día más, en realidad no tenía mucha ilusión por ese festejo pues sabía que no tendríamos dinero para celebrarlo, mí madre no trabajaba y su pareja aparte de ser ebrio era un mantenido, así que no quería acerme muchas ilusiones, pero la que se encontraba más emocionada que todos era Lety. Ella estaba con más espectativas que todos, había planeado toda una fiesta con pastel, peinado, maquillajes sin pensar en lo más importante, que ninguna de las dos teníamos dinero y, ¿Que haríamos ambas sin esos recursos esenciales?. La respuesta era, nada. – No importa De'laila que no tengamos dinero, las cosas siempre aparecen en el momento menos esperado, créeme. – Si... ya lo sé , es que las cosas en mí casa no están muy bien, y mí madre aún se encuentra enojada conmigo, no creo que me festeje nada. – ¡Ey! no seas pesimista, es tu madre, y tú eres su única hija, cómo no lo va a festejar. – Tal ves , pero no hay que ilusionarce, vamos a tomarlo con calma, no quisiera planear todo y que luego nada sucediera, eso me daría mucha tristeza.– Sabía que mis palabras parecían dar pesimismo pero la realidad era esa, Lety y yo siempre habíamos esperado esas fiestas desde niñas, soñábamos con convertirnos en princesas aunque fuera por solo una noche. Lety siguió planificando todo, parecía como si no hubiese escuchado nada de lo que le había dicho. Pero había una realidad durante mí corta vida y era que nunca me habían festejado un cumpleaño, no sabía cómo se sentía el celebrar un año más de vida, aquella experiencia jamás lo había conocido de cerca. Pasaron los días y el día de mí quince por fin había llegado, no me sentía extraña parecía ser un día normal de esos que te levantas solomanete para seguir con la cotidianidad para no estancarte. Pero cerca las ocho de la mañana alguien estiró de mí oreja, abrí mis ojos con pereza y ví a mis hermanos junto a mí cama dándome los buenos días, ellos tomaron un poco de harina y huevo, y lo incrustaron por mí cabeza haciendo que todo mí cabello y rostro quedará empapado de ello. – ¡Feliz cumpleaños!.–Gritaron. Mí madre fue la siguiente en acercarse, baje la mirada, mis hermanos se hicieron a un lado dejándola pasar junto a mí, me dio un ramo de flores cortado de su jardín, eran margaritas blancas, mis favoritas. - De'laila, feliz cumpleaños, te quiero mucho hija.– Una lágrima rodo por su mejilla, atravesando parte de mi corazón. Sus palabras era todo lo que necesitaba en aquel día, sentí como llenaban el vacío que por varios días había sentido en mí corazón, la abrace y dije.– Gracias mamá.– Y solamente llore junto a ella. Esa mañana alguien había golpeado la mano desde muy temprano en mí casa, mí madre dejo que mis hermanos siguieran jugando por mí cabello y salió a ver de quién se trataba. Al regresar traía con ella una caja forrada, en sus manos.– Alguien se ha acordado de ti.– Dijo. Lo abrí rápidamente pero sin dañar lo que había adentro, sentía mucha emoción, pues nunca antes nadie me había enviado un presente y mucho meno decorada de tal manera. Dentro de la caja había una rosa y un osito que se encontraba acostado sobre una pequeña almohada, era tan tierno, lo adore desde el primer momento, no supe de que se trataba o quien me lo había enviado hasta que vi una delicada tarjeta con bordes decorados y que al parecer tenía pequeñas flores perforadas por todos los lados, la tarjeta decía lo siguiente, "Un pequeño presente enviado por un caballero para una hermosa princesa". Lucas había alegrado aún más mí corazón con aquel hermosos presente, sin duda había sido el primero en recordarlo, me imaginaba que un presente como el que me había enviado se preparaba con mucha anticipación, cada detalle y cada palabra apesar de que él estaba acostumbrado de hacer esos tipos de cosas, sabía que le había llevado tiempo planearlo para mí. Quería que él estuviera conmigo aquella mañana y no que alguien más me lo haya traído pero preferí ser agradecida con el y perdonarlo por su ausencia, solo por esa vez, era su mejor amiga y lo necesitaba más que nunca, quizás se encontraba haciendo algo más importante, no lo sabía con exactitud, prefería creer en eso. No había pasado mucho tiempo desde que resibi aquel regalo que volvimos a oír que alguien nuevamente golpeaba las manos, salí corriendo pensando que Lucas había escuchado mis pensamientos, pero al llegar hasta la entrada descubrí que sé trataba de Lety y sus hermanos. Ellos se habían tomado la molestia de venir a saludarme, sonreí como una tonta, me sentía tan alagada. No conforme con su presencia, trajeron con ellos una gran caja que intentaban esconder detrás de sus espaldas, no sabía que contenía hasta que Lety gritó.– ¡De'laila se que no tenemos dinero para celebrar tu cumpleaños, pero por lo menos hay algo aquí dentro que te pueda alegrar el día!.– Abrió la caja y de su interior sacó un inmenso vestido de color rosa, tenía un corset que se separaba del polleron, traía un decorado con pequeñas piedritas brillosas que parecían lágrimas de diamantes, nunca había imaginado ver un vestido tan hermoso como ese, y muchos menos que fuera para mí. Lety y sus hermanos me abrazaron con fuerza, y cantaron en la calle como si estuvieran locos, no paraba de reír, ellos no se imaginaban lo feliz que me estaban haciendo en ese momento. Varios vecinos desidieron salir a saludarme, entre ellos estaba Aurora, la abuela de Lucas, se acercó a mí y tan solo me dedico unas palabras para felicitarme, creí que nunca más volvería a dirigirme la palabra después de aquel día, pero ella me demostró todo lo contrario, me hizo sentir tranquila y querida de su parte. Después de despedir a todos los que se habían acercado, tuve que ir a trabajar en una casa donde mí labor era limpiar, debía hacerlo o de otra manera no tendria dinero para compartir con mis amigos. Lety me había prometido volver en la noche con sus hermanos para celebrar mí cumpleaños número quince, no quería quedar sin aportar nada, ellos venían desde lejos solo para verme, no era justo que quedará como una mal agradecida, también quería reconpensarlos, preparando algo rico para ellos. Ese día la mujer que me empleaba me dio un poco más de dinero como regalo de cumpleaños, me despido y fui temprano a mí casa para dejar todo listo al momento que Lety volviera, sabía que la pasaría de maravilla aquella noche. A pesar de que me encontraba muy feliz por aquella reunión no para de pensar en el ingrato de Lucas, ¿Por qué no había venido a saludarme?. ¿Que era aquello que se encontraba haciendo?. ¿En algún momento se tomaría la molestia de ir a verme?. No entendía su ausencia, siempre estaba a mí lado, ¿Por qué está vez no?. Ni siquiera su abuela lo había mencionado, ella no lo recordó, o quizás había olvidado el recado que él le había dejado para mí. No sabía el porqué de su ausencia, pero tampoco podía dejar de pensar en el.
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