Ella no es la misma

1246 Palabras
Los meses fueron pasando y el dolor por aquella pérdida seguía presenté, no quería demostrar tristeza, aunque mí madre parecía recuperarse rápidamente. La veía y no podía creer que fuera aquella mujer a la que se le partía el corazón hace unos meses atrás, algo extraño estaba sucediendo con ella, pero no sabía muy bien que podría llegar a ser. En realidad no importaba, pensé que lo más importante era que ella estuviera bien, sé que se lo merecia, debía ser feliz. Cada dia Lucas venía a visitarme, después de la muerte de mí padre él nunca se apartaba de mí, creo que era una de las razones por la cuál nunca podía estar triste. Era un buen amigo, siempre atento a todo lo que necesitaba, nunca faltaba a nuestras reuniones diaria, a mí madre no le molestaba y eso era todo lo que importaba. Cierto dia en la semana él me traería una noticia la cuál provocaría un gran asombro dentro de mí. Cómo de costumbre ingreso a mí casa, saludo a todos y por última a mí, pero está vez su semblante era extraño, no sé porqué pero sabía que algo quería contarme, no tarde en preguntarle y dijo.– De'laila, no quiero incomodarte con mis tontas preguntas pero, ¿Que dirías si tu madre se vuelve a enamorar?. Lo mire de lado y respondí.– ¡No, Lucas no digas eso!. Mí padre acaba de fallecer, eso no estaría bien. – ¿Pero que sucedería si así fuera?.– Volvió a insistir. – Pues en realidad no quisiera que otro hombre ocupará el lugar de mí padre, pero si ella quiere enamorarse nuevamente creó que estaría bien. Pero no conforme al parecer con mí respuesta el seguía mirándome como si algo más tuviera para decir. – ¿Qué sucede Lucas?. ¡Vamos somos amigos! ¿A caso, no debemos decirnos todo aunque ese todo fuera malo?.– Decidí enfrentarlo. – Esta bien.– Respondió un poco temeroso. – Vamos, suelta lo que se está atravesando por tu mente, chismoso. Sé que tienes algo más para decir, vamos, anda dímelo.– Lucas sonrió avergonzado pero aún así respondió. – Está bien lo haré, se que hay un hombre que visita a tu madre cuando tu estás en la escuela.– Pensé que solo era una broma, aunque también podría ser verdad después de todo siempre asistía a la escuela por la mañana, por eso jamás me hubiese enterado si no fuera por el. – Eso no puede ser verdad.– El asombro también provocaba en mí interior un poco de dolor.– ¿Cómo te has enterado?.– Pregunté. – Mi abuela me lo contó, pero creo que toda la manzana lo sabe. Intenté que esa noticia no me doliera, pero en realidad solo hacía que me sintiera traicionada, ella sabía que podía contar conmigo, ¿Por qué no me lo había dicho?. ¿No era una mala hija?. Pero sabía que tampoco era dueña de los sentimientos de mí madre, ella tenía que empezar de nuevo si así lo quería, aunque para todos era muy temprano para hacerlo. Solo agradecí a Lucas, sabía que para el también era difícil contarmelo. – No quiero que te enojes conmigo, pero creí que tenías que saberlo. – Sí, está bien, no te preocupes. Sólo vuelve más tarde, necesito hablar con mí madre.– El lo entendió y se marchó dejándome sola con mí madre. Ella se encontraba en casa lavando las prendas de todos, era muy cansador para ella pues tenía que hacerlo a mano, y eso provocaba mucho dolor en la cintura. Me acerqué lentamente a su lado y le pregunté intentando no incomodarla. – ¿Mamá?. Ella no necesitaba girar para saber que era yo.– Dime, De'laila. – ¿Puedo preguntarte algo?. – Claro. – ¿Es verdad que tienes novio?. Sentí que la pregunta la tomo por sorpresa.– ¿Pero, como lo supiste?. – No puedo revelar su identidad.– Respondí. – No hacé falta.– Ella sabía quién podría ser mí informante.– En realidad no es mí novio De'laila, es solamente alguien a quien estoy conociendo. – ¡Ah!.– Respondí con desgano. – Hija no quería decirte nada hasta que esto se halla vuelto algo serio. ¿Lo entiendes?. – Madre, no quiero que sufras, quiero que seas feliz. – Lo sé, y por eso no quería preocuparte. Prometo que si se formaliza tu serás la primera en saberlo. ¿De acuerdo?. – De acuerdo. Sabía que podía confiar en ella y ella en mí, y no me importaba lo que los vecinos podrían llegar a decir, solo me importaba su felicidad y eso era todo. Pasaron algunos meses, de nuestra conversación y aquel hombre ya estaba instalado en casa. Mí madre al parecer había olvidado contarmelo, eso me dolió mucho, pero no quise confrontarla, ella se veía muy a gusto con aquel hombre. ¿Quien era yo para arruinar su felicidad?. Recuerdo que los primeros días era solo amor entre ellos dos, él cuidaba de mí madre, y a nosotros nos trataba como si fuéramos sus propios hijos. Me agradaba ver que tratará a mis hermanos como si en realidad eran suyos, creo que eso gana el corazón de cualquier mujer. Pero todo fue mentira, al cabo de un tiempo comenzó a alzar la voz, ya no trataba a mí madre como antes, su careta se le había caído, y él comenzaba a demostrar la verdadera persona que era. No le importaba si hería nuestros sentimientos el solo nos gritaba, y eso ni siquiera mí padre lo hacía. Ya no quería que él siguiera en mí casa, quería que se fuera, pero cada ves que discutía con mí madre el la convencía con halagos, cariños y mimos, y eso solo hacía que ella no lo dejará, mí madre estaba segada por él como nunca antes lo había estado, no entendía que estaba pasando por su mente. Cierto día tomé valor he intenté hablar con ella para ver si entraba en razón. – ¿Mamá?.– Dije como de costumbre. – Si, De'laila.– Respondió mientras lavaba las prendas de su nuevo compañero. – ¿Eres feliz?.– Pregunté. – Claro, ¿Por qué lo preguntas?. – No lo sé , es que no me gusta como te trata Rubén y pensé...– Ella no espero hasta que terminara y dejando lo que estaba haciendo me respondió gritando. – ¡Mira De'laila todas las parejas discuten, todos son diferentes, y la mía no es la excepción!. ¡A veces habrá pelea otras veces amor, lo que importa es que uno no se sienta sola!. ¿Lo has entendido?. – Lo lamento madre. – Ahora déjame terminar por favor hija no le busques más problemas a mí vida, déjame ser feliz a mí manera. – Madre te pido disculpas, yo solo estaba preocupada por ti. – ¡Pues no deberías!.– Gritó enojada y siguió en sus quehaceres. La mire muy desconcertada, esperaba que ella se enojará pero jamás lo había esperado con tanto temperamento enfurecido, no entendia lo que estaba sucediendo, aquella no era mí madre, al menos no lo que había perdido a su esposo hace unos meses atrás. Solo me hice a un lado y continúe con mí vida cuidándola desde lejos aunque ella no lo quería, tenía la esperanza de que tarde o temprano ella entrará en razón, y nuestras vidas volviera hacer la misma.
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