Adiós

892 Palabras
Lucas estuvo aquel dia toda la noche acompañando a mí familia, fue mejor así pues el me traía calma en aquel momento. Mí madre había decidido llevar los restos de mí padre al otro día por la mañana, aunque sabía que no podía detener aquel tiempo lo esperaba sin fuerzas, y cuando menos lo habíamos pensado se cumplió el plazo como si el tiempo tuviera apuro para quitarlo de nuestras vidas, era triste y dolía mucho, sabía que al momento de cerrar su cajón la despedida iba a ser definitiva. Me madre ya no tenía fuerzas para seguir, sus ojos estaban muy inchados de tanto llorar, en cuanto a mis hermanitos aunque eran muy pequeños se daban cuenta de lo que estaba sucediendo. Decidimos dejarlos con una vecina, para que no presenciaram aquel doloroso adiós. Antes de irse el más pequeño el que tenía seis años, se acercó y preguntó con una tierna voz, tirando de mí mano.– ¿De'laila, cuando va a despertar papá?.– No supe que responder, mí corazón se encontraba destrozado. Lucas al ver qué no podía responder dijo.– El está descansando, ya no quería seguir triste y se fue. – ¿Pero, a dónde?. – Pues supongo que en el cielo, es allí donde van todas las personas buenas.– Y apunto con su dedo hacia arriba intentando señalar el lugar del que le estaba hablando. Mí hermano lo tomo de la mano y Respondió.– Entonces mí papá ya está bien.– El se fue con la mujer que los cuidaría dejándonos una pequeña enseñanza de la vida, aprender a soltar. Miré a Lucas y le agradecí, y fui junto a mi madre para consolarla. Aquel niño que un día intenté evitarlo por su sangre y era el que me daba más apoyo frente a la adversidad que estaba atravesando en mí vida. Me acompaño junto a mí madre en un auto que nos habían prestado para seguir a la caravana hasta llegar al cementerio, una vez allí entendí que lo más fuerte había llegado, y fue dejar el cuerpo de mí padre en un poso cubierto de tierra, no entendía porqué Dios permitía todo aquello. Uno a uno fuimos pasando hacía donde él se encontraba dejando un puñado de tierra sobre su tumba, despidiendo por última vez sus restos. Tomé la desición de pasar última quería tener un poco más de tiempo a su lado, tomé flores silvestres que había por ahí, las Heche sobre su cuerpo, y no pude soportar llorar una vez más. – No se ha ido lejos.– Dijo Lucas al acercarse a mí lado. Ya no quería hablar, estaba cansada, pero tomé las últimas fuerzas de mí voz que me alcanzaron para responder que así era. El tomo una flor y lo coloco sobre la tumba de mí padre y tomando mí mano dijo.– Ya debemos irnos.– El estaba quitando mí vista de aquel montículo de tierra que provocaba tanta tristeza en mí corazón. Sentía como si una parte de mí había sido enterrado junto a mí padre. Regresamos a mí casa, mí madre quiso recostarse, ya no podía estar de pie. La acompañe hasta su cama, quité sus zapatos y la tape con una sábana que allí había, la bese en la frente y dije muy despacio.– Duerme mamá, estoy contigo, yo te protegeré. Salí hacía afuera, y Lucas aún seguía ahí.– Ya es tarde, por favor ve a descansar.– Le pedí mientras me acercaba junto a el. – Lo sé, pero no puedo irme hasta saber que estás bien. – No puedo decir que estoy bien ahora, pero te prometo que lo estaré, gracias por estar a mí lado. Se acercó tomando mí mano y dijo.– De'laila recuerda lo que te he dicho, no te contenga, llora hasta que sientas que él se encuentre en paz. – Lo sé. Al soltar sus manos los aprete con fuerza sobre mí ropa. Lucas solo tomo mi hombro y dijo.– Este caballero siempre estará al servicio de esta princesa.– Sonreí, y lo abrace muy fuerte, Lucas sabía que lo necesitaba, sus brazos fueron para mí en ese momento una cuna, y al estar junto a su corazón imaginé escuchar también el latido del corazón de mí padre, sentía como si dentro suyo estaba la paz que necesitaba. No me dí cuenta de que lo apretaba, lo solté lentamente y le pedí disculpa, el solo acarició mí cabello y mí rostro y volvió a abrazarme. Las malas energia que me habían invadido ya no estaban, Lucas había renovado mis fuerzas. Luego de un tiempo le pedí que por favor se fuera a descansar, sabía que su madre ya le había permitido que estuviera toda la noche con nosotros, y no quería que tuviera problemas con ella por mí culpa. Lo despedí acompañándolo hasta el portón de mí casa y al ver que ya se había ido comenzé a limpiar todo en mí hogar para que mí madre no tuviera que levantarse a hacerlo, pues sabía que una vez que se encontrará mejor se levantaría hacerlo. La vecina trajo a mis hermanos, los bañé , les hice una cena de lentejas, y los lleve a dormir. Faltaba poco para que otro día comience, quizás un nuevo día traería buenas nuevas para nosotros .
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR