Narra Cristian
Había aprovechado que Daniela había salido de comprar para poder ir a ver a mi esposa, después de lo que había pasado en la playa, necesito verla y ni yo mismo sé la razón. Así que aquí me encuentro afuera de su habitación y cuando estoy a punto de tocar, ella abre la puerta y me mira sorprendida, pero aquí soy yo el sorprendido, por como esta vestida, ¿es que acaso no me toma en cuenta? La miro de arriba abajo y la verdad no pude evitar preguntarle de adónde va. Su respuesta ya la esperaba. Pasa por un lado de mí y se sube al ascensor.
Mientras que el otro de abre y sale una pareja de ahí, así que aprovecho pasa subir, necesito saber a dónde ira, ella no puede andar como si nada. (pero si tú no la reconoces como tu esposa, ¿De qué te quejas?) me reclama mi conciencia.
— Ya lo sé. Sin embargo, no puedo explicar el por qué me siento así con ella. Al menos no por ahora. — me digo a mí mismo.
La veo tomar un taxi, así que tomo el siguiente y le pido que siga al de adelante. El chofer no dice nada y hace lo que le pedí.
…
Después de 20 minutos de camino, la veo bajar frente de un antro.
— Pero ¿Qué demonios?
Veo que un tipo se acerca a ella y le da un beso en la mejilla y eso me pone furioso. Quiero acercarme, sin embargo, no lo hago, al menos no por ahora. Veré hasta donde es capaz de llegar con mi esposa.
Me senté por la barra para poder verla mejor y no se dé cuenta que estoy aquí y arme un escándalo. Ruedo los ojos de sólo pensarlo.
— ¿Te puedo hacer compañía? — dice una morena y niego.
— No. — digo y ella bufa.
Miro y no está en su lugar, comienzo a mirar a todas partes, hasta que doy con ella. Se encuentra bailando con ese imbécil. El muy idiota la toma de la nuca y la besa.
— ¡Esto ya fue muy lejos! — me levanto de mi lugar y voy hasta donde se encuentran y lo aparto de mi esposa.
La agarro de la mano para salir de ahí, sin embargo, ella me pide que la suelte, no le hago caso. Hasta que siento que alguien me pide que la deje y siento un golpe en la cara. El tipo le pregunta si me conoce, lo cual ella lo niega. ¿Por qué? Digo sé que he dicho lo contrario de no querer nada con ella, pero no sé que demonios me está pasando.
De repente siento la voz de Daniela, tomándome de la mano y saliendo del lugar. ¿Cómo pude pensar que Sandra se vendría conmigo? Soy un gran idiota. Es evidente que entre nosotros no habla nada, mas que un acuerdo de negocios y nada más.
…
No puedo dormir, me preocupa que Sandra esté con ese tipo, pero no me debería de importar, estoy a lado de la mujer que amo, Daniela es la mujer con quien deseaba casarme, sin embargo, mi padre tenía que hacer negocios con el padre de mi ahora esposa, sin pensar en lo que realmente sentía yo, sólo piensa para él mismo. Además de que estoy harto de que diga que Dani es una oportunista, yo la conozco mejor que nadie y puedo decir que no lo es.
— ¿Qué ocurre? — Daniela me saca de mis pensamientos.
— Nada. — digo en medio de un suspiro.
— ¿Seguro? — me mira sin creerlo.
— Si, amor. — nos fundimos en un abrazo. Uno que ya no siento cálido como antes. Esto no puede estar pasando. Yo la amo y una vez que termine el dichoso contrato de 2 años y me casaré con la mujer que si amo.
— Mejor vamos a dormir, maña viajaremos. — dice y le doy la razón.
…
Ya estábamos de regreso de esta “luna de miel” mientras que mi novia y yo viajábamos en primera clase de avión, Sandra prefirió viajar en turismo. Mejor para mí.
— No sé si pueda esperar dos años para poder estar juntos. — dice de repente y la miro sin comprender.
— Lo entiendo. Sólo espero se pase rápido. — aunque no me siento seguro de ello. No, eso es absurdo, no la conozco.
— ¿no puedes terminar ese contrato antes de los 2 años? —se nota tristeza en su voz.
— Eso desearía, mi cielo. Si lo hago, perdería la toda la empresa y no quiero eso. — aunque no me preocupa del todo.
— Ya veo. Y si ¿llegan hasta terminar los dos años? — anda muy curiosa, no quiero dudar de ella.
— Sólo me dejarían la mitad. — veo que bufa algo molesta.
Dejamos el tema por la paz y preferí tratar de ver una película, mientras que ella se iba quedando dormida. En verdad no deseo pensar que los demás tenían razón y yo soy el único idiota en todo esto. No me quiero llevar una gran decepción.
…
Narra Daniela
Desde que iba en la preparatoria, me había enamorado del hombre más guapo, Cristian, sabía que tendría un futuro muy prometedor. Estábamos tan enamorados desde entonces, sin embargo, su familia me ha tenido en un pésimo concepto, creen que ando con él por su dinero, y no es así, y de serlo así, a ellos que les importaría, además, a Cris no le importa, estábamos por casarnos, cuando su padre lo impidió, e hizo tratos con aquella familia.
No me gusta ser la “otra” aunque sé que Cris me da mi lugar, aunque… desde que se casó con esa mujer siento que ha cambiado, no soy ninguna tonta como para no darme cuenta de ello. Tan sólo desde que llegamos a la playa de vacaciones, sé que tiene que darles gusto a sus padres, pero tenemos el derecho de estar juntos y ser felices, sin embargo, esa mujer tenía que venir a nuestro viaje, digo, ya lo sabía, sólo que esperaba que no viniera o se hospedara en otro hotel lejos de nosotros, en fin, la situación aquí es que Cris no ha dejado de estar detrás de ella cuando la ve, como cuando me invitó a la playa y al verla pareciendo el típico marido celoso por ver a su mujer a punto de ir a ligar a otra parte, digo, ella es libre de estar con quien desee como para que mi novio se comporte de esa manera.
…
La volvió a ver en la playa hablando con un hombre muy guapo, pero no tanto como mi Cris, la verdad no le dimos importancia, al menos yo no, así que pedí una bebida refrescante y cuando giré para preguntarle que deseaba de beber, él ya no se encontraba. Miré a todas partes, hasta encontrarlo, se veía muy furioso frente a esa mujer, así que fui por mi hombre, no iba a permitir que se comportara de esa manera con esa mujer, se supone que viene conmigo y no con… esa. Así que fui hasta ellos fingiendo que no lo había visto.
Además de que esa idiota me insultó y fingió cambiando sus palabras así que me llevé de ahí a mi Cris.
— ¿Qué estabas haciendo con esa mujer? — no pude evitar reclamarle.
— Nada. — evita mi pregunta.
Preferí no hacer más preguntas como esa, no quiero que se cansé de mí.
…
Por la tarde fui de compras quería darle una sorpresa al posar nueva lencería, no iba a permitir que se alejara de mi lado, estamos destinados a estar juntos.
— Me llevaré estos. — le digo a la vendedora y ella asiente.
Salí de la tienda y aproveché para ir a comer.
…
Iba llegando al hotel, cuando vi a Cris tomar un taxi. ¿A dónde irá? No lo dudé dos veces y le pedí al chofer seguirlo. Lo vi bajarse en un antro. ¿viene a buscar mujeres? No, él me ama y jamás me haría algo así. Entré y lo vi bebiendo en la barra, al menos eso me tranquiliza que no esté buscando diversión. Sin embargo, mira mucho hacia la pista, así que sigo su mirada y ahí está esa mujer bailando con el hombre guapo de la playa. Se levante de su lugar y camina hacían donde se encuentra esa mujer, miro y se están besando. Digo no tiene nada de malo, se supone que no se conocen. Voy hasta donde se encuentran y le pido a Cris irnos de ahí, él asiente y veo ¿tristeza y decepción?
…
— Mañana nos regresamos. — dice con frialdad. Todo es culpa de esa mujer, pareciera que le está dando celos a propósito.
— Está bien. — es lo único que respondo, no quiero que discutamos.
Sólo espero que pasen rápido estos dos años para poder casarnos y poder disfrutar de los lujos que me pueda dar mi querido Cris.
A la mañana siguiente…
Nos encontrábamos viajando en el avión de regreso a mi realidad. Estuve haciéndole plática con lo que más me interesa, su empresa, que es lo que pasaría con ella si se separa de esa mujer antes de cumplir los dos años. Ninguna de sus respuestas me gustó. Debe de haber otra forma de que Cris se pueda quedar con todo lo que le pertenece.
Ya se me ocurrirá algo.