Los días pasan rápido y agosto va llegando a su fin, a Lily y Nick se los nota cada vez más agobiados por la inminente llegada de su hermana.
Primero no le di importancia al tema, pero con el correr de los días comencé a sentir más y curiosidad por Lucy, no tenía r************* , no había posteos con ella en las redes de sus hermanos, era como un fantasma.
No lograba dar con el motivo por el cual los tenía así de angustiados su regreso, en vez de ser toda felicidad y júbilo.
Poco más de información le pude sacar a Lily y nada a Nick, así que solo iba a poder develar ese misterio cuando nos encontráramos cara a cara, hasta yo me estaba poniendo ansioso, quiero a mis amigos tranquilos nuevamente.
Era tan raro todo, que todavía no habían comentado nada al resto de nuestros amigos y faltaban tan solo dos días para “la llegada de la hermanita” y decirle así era una rara ironía.
Mientras pensaba en todo esto, me encontraba frente al espejo tratando de hacer el nudo de mi corbata, era sábado y estaba obligado a asistir a un evento corporativo de la empresa Heastings, mientras que mis amigos se reunían a comer en un restaurante.
Usualmente, cuando se trataba de fiestas empresariales, incluía a mis amigos en la lista, pero cuando la cosa era más formal y seria, generalmente asistía solo o con mis abuelos.
—¿Qué será lo que te perturba tanto que no te puede hacer el nudo de la corbata? — mi abuela interrumpe en la habitación — en tu corta vida has usado más corbatas que los años que yo tengo.
—Entonces según tus cálculos usé… — hago mueca de estar pensando — … he usado unos 30 trajes.
—Ya quisiera tener esa edad, eso solo demuestra que eres muy malo en matemáticas.
Me gira para quedar de frente a ella y a mi espalda el espejo, se coloca delante de mí y con la agilidad de la experiencia de sus manos, realiza el nudo suavemente.
Mi abuela había sido el sostén de mi abuelo cuando este comenzó con el primer hotel y a medida que fue creciendo y abriendo más, aunque le hubiera gustado tener más hijos, la vida solo le envió a mi padre, el caos vino después.
Acogió a mi madre como una hija más, soportó la desaparición por años de un nieto, mi hermano Sam, y después aguantó y malcrió a los once siguientes que vinieron, así que ha hecho varios nudos de corbata en su vida.
En los últimos cuatro años fue un sostén muy importante para mí también, era solo un niño de 16 años cuando decidí continuar mis estudios aquí.
Debía de ser importante la fiesta de esta noche, ya que, ella y mi abuelo regresaron de un viaje para asistir, si bien me estaba preparando para incorporarme a la empresa una vez graduado, con mis padres teníamos el pacto de que hasta no tener mi título no me iba a inmiscuir en nada correspondiente a los negocios, solo disfrutar de esta etapa de la vida.
Pero esta noche iba a acompañándolos a ellos, siempre era mejor la mayor cantidad de representantes Heastings.
—Si quieres puedes ir con tus amigos — propone ni abuela — esta vez estamos nosotros.
—Gracias abuela, pero sabes cuál es el trato con mis padres.
—Pero ellos no tienen por qué enterarse — me guiña un ojo cómplice.
—Es tentadora la propuesta, pero también es tiempo que me gusta compartir con ustedes.
Y eso es totalmente real, suelo ser una persona fría, calculadora, insensible, soy la antítesis de toda mi familia, la oveja negra, había muy pocas personas sobre esta tierra que conocieran mi parte más humana, mis padres, mis abuelos y Lily.
—Bien, entonces vamos que tu abuelo nos espera abajo.
Coloco uno de mis brazos en mi cintura dejando espacio para que ella entrelace el suyo, lo hace y nos partimos al dichoso evento.
La verdad que fue bastante aburrido y duro hasta tarde, por lo que ni siquiera pregunto a mis amigos donde están, regreso con mis abuelos y me duermo.
Al despertar, decido pasar el día con mis abuelos, almuerzo con ellos, indago en cómo fue su viaje y cuáles son sus planes a futuro, un poco me afecta su respuesta, piensan seguir de viaje y regresar solo por motivos especiales, no tengo ninguna queja sobre ellos, solo que desde que cumplí la mayoría de edad comenzaron a viajar por meses.
Reviso los mensajes en mi teléfono y veo que la noche anterior quedaron para ir al Riu, por primera vez no tengo mensaje de Lily, dada la situación de que mañana llega Lucy, debe estar nerviosa acomodando y limpiando su habitación, así como también la de su hermana, eso hace cuando los nervios la consumen.
Me despido de mis abuelos y me dirijo al bar, voy un poco retrasado, el horario de encuentro era una hora antes, por lo que cuando llego ya todos están con su primera ronda de bebida, están todos muy compenetrados debatiendo algo, todavía no logro escuchar sobre qué.
Para mi sorpresa no veo a Lily, ni a Nick, ni Alba, lo cual ya me predispone un poco de mal humor, por lo menos Borja no falló.
—Tú… — me señala Ester.
Es la primera en advertir mi presciencia, los que están de cara a mí, redireccionan su mirada hacia mi persona, mientras que los que están de espalda se giran, todos contemplándome acusatoriamente.
—… tú cabrón, ya lo sabías — prosigue Ester.
Me cuesta unos milisegundos entender a qué se refiere.
—Joder macho, no te hagas el tonto, porque seguro, Lily te lo dijo — increpa de mala manera Iñaki.
Esa era una duda que me perseguía desde semanas, si mi amiga había confiado esa confidencia a su secreto amor, y por lo que noto en su expresión, parece que no.
—Antes de afirmar o negar algo, prefiero tener más información de lo que se me está acusando — tomo asiento al lado de Borja.
—Mañana vuelve la hermana pequeña de los Wilson y recién anoche se dignaron a comunicarlo — explica mi mejor amigo.
—¿Por qué debía de decirlo antes? — me hago el tonto, porque también tenía esa intriga.
—Ostias tío, entonces a ti sí que te lo dijo — escupe Iñaki y no puede evitar sus celos.
—No entiendo qué es lo que te sorprende — lo provoca Borja, otro que no tiene tanto feeling con él.
A lo que Iñaki se muerde la lengua antes de contestar, porque si hay alguien que no quiere que ese amor oculto conozca la luz, es él y si sigue haciéndome escenas de celos, más personas lo van a sospechar como Borja.
—En todo caso no soy la única persona en esta mesa que contaba con esa información…
No me voy a someter a un interrogatorio yo solo, si me voy a hundir, me voy a llevar a alguien más conmigo.
Se miran unos a otros, pero ninguno a la persona correcta, la cual pasa completamente desapercibida, pero la más obvia antes que yo, la mejor amiga de Lucy, Cris.
—Pero qué tontos hemos sido — es Ester nuevamente la que lo descifra — que tú también lo sabías capulla.
Todos se giran hacia Cris, quien parece hacerse pequeña en su asiento, seguramente la culpa la empieza a carcomer.
—Ambos solo estábamos siendo discretos, tampoco es para tanto — salgo en su defensa.
—¿Pero fueron ellos quienes les pidieron que no hablaran? — inquiere Jesús.
—No nos lo pidieron como tal — habla con voz temblorosa Cris — pero notábamos que cuando estaban todos, ellos no hablan del tema y bueno…
—Que ya está, no importa quien sabía o no — la pragmática Ester nos salva a Cris y a mí — en todo caso, solo Lily y Nick saben por qué coño no nos lo comunicaron antes.
—Lo que no entiendo yo, es, ¿en qué los diferencia haberlo sabido antes o ahora? — inquiero.
—Pues… — se miran unos a otros sin respuesta inmediata — hubiéramos entendido ciertas actitudes — rebate Iñaki.
—Es verdad, se los notaba más nerviosos, dispersos, pero eso ya está, lo importante ahora es, ¿qué saben sobre Lucy? — interviene Borja.
—No mucho, no le he visto en mi vida y Lily casi nunca habla de ella… — no quiero que la inquisición vuelca sobre Cris, pero no me queda de otra — …pues, su mejor amiga es Cris — esa es la única certeza que todos conocemos.
—Hace desde los 12 años que solo comparto algunos días de vacaciones de verano — arremete rápidamente Cris — se volvió un poco una extraña.
A pesar de las negativas en las respuestas de Cris y mías, no paraban de preguntar sobre Lucy, por lo que decidí ponerle fin.
—Mejor dejemos el tema, vamos a descansar y seguramente mañana la conoceremos, de paso le hacen todas estas preguntas a ellos.
Dejo unos billetes en la mesa, creo que cubren la cuenta completa y me dirijo al estacionamiento a por mi coche, mientras conduzco, en mi cabeza resuenan algunas preguntas de la cuales no tenía respuestas.
Y florece una nueva, que no me había planteado antes, ¿qué coño le paso por la cabeza a una niña de 12 años para irse a una escuela religiosa a casi 2000 km de distancia de su familia?