Amor y odio.

1499 Palabras
Isabella se había hecho el firme propósito de sacar a Victor de su corazón,un hombre tan arrogante y despiadado no merecía su amor. Ella había pensado en irse lejos y dejar todo por la paz,sin embargo la gota que derramó el vaso fue la caída del CEO por las escaleras,conociendo a Victor Bustamante,tenía la certeza de buscarla en el último rincón de la tierra y enviarla a prisión,al menos al lado de Eduardo estaría protegida de ese hombre que intensos momentos de pasión le dio y a cambió le arrancó el doble de lágrimas. -¡Es un mequetrefe!, ¡cínico y engreído!- Pensó mientras se miraban a los ojos. La tensión en la habitación se podía cortar con un cuchillo cuando Eduardo entró a ver a su padre. -Vine en cuanto me enteré,¿cómo te sientes? -Di un paso en falso y me resbalé.-dijo Victor sin apartar la mirada de la joven. Isabella se encontraba sentada en una esquina, observando con cautela la interacción entre padre e hijo. Eduardo tenía una expresión seria en el rostro, mientras que Victor parecía contemplativo, como si estuviera tejiendo una red de intrigas en su mente. —Eduardo, ¿sabes que sería conveniente?, preguntó Victor con un tono de voz frío y calculado. Sus ojos se posaron en Isabella por un instante antes de volver a Eduardo. —Dime no más padre,te apoyaré en todo. —Hazte cargo del consorcio Bustamante. Eduardo se quedó pensativo por breves instantes y luego comentó–Padre, he estado pensando... Dadas tus circunstancias actuales y tu incapacidad para dirigir la empresa, ¿qué te parece si Isabella asume temporalmente el cargo de CEO? Ella tiene la experiencia y la capacidad necesarias para mantener las cosas a flote mientras te recuperas—propuso Eduardo con una seriedad que no pasó desapercibida para ninguno de los presentes. Victor guardó silencio por un momento, sopesando las palabras de su hijo. Una sonrisa perversa se insinuó en sus labios mientras finalmente respondía: —Interesante propuesta, hijo. Por su cabeza pasaba un pensamiento fijo—Tal vez tener al enemigo cerca sea más beneficioso de lo que parece—Su mirada se posó furtivamente en Isabella, que sintió un escalofrío recorrer su espalda ante la intensidad de su mirada. Isabella se mantenía en silencio, observando la conversación entre padre e hijo con cierta inquietud. Sabía que su relación con Eduardo estaba en juego, y el peso de la responsabilidad que ahora recaía sobre sus hombros era abrumador. —Isabella, comienza el próximo lunes. Haré que preparen todo para tu llegada—anunció Victor, con una frialdad que no lograba ocultar la malicia que se escondía tras sus palabras. Isabella comprendió en ese instante que su ex le había declarado la guerra y no pararía hasta destruir su vida,era el precio que tenía que pagar por no ceder a sus insinuaciones. -Sí,para mí será un placer ayudar en la empresa.- Añadió sin mucho entusiasmo. Eduardo besó la mejilla de su mujer y miró a su padre mientras le recordaba que la empresa no podía estar en mejores manos. —Mi esposa es una ejecutiva talentosa,no te arrepentirás. Las sonrisas de Victor y de Isabella eran forzadas,el aire en la habitación se volvió más denso, cargado de tensiones y expectativas. Eduardo miró a su padre con una mezcla de incredulidad y determinación. Sabía que su padre no era alguien fácil de tratar, pero confiaba en la capacidad de Isabella para enfrentar los desafíos que se les presentaban. El silencio se prolongaba, Isabella se levantó lentamente, despidiéndose con un gesto formal antes de abandonar la clínica. En su mente resonaban las palabras de su suegro, advirtiéndole silenciosamente de los malos ratos que le esperaban. Si bien su posición era frágil, ella estaba decidida a luchar con todas sus fuerzas para proteger su unión con Eduardo y su carrera.Con respecto a esta última Isabella pretendía dejar demostrado que fue un error despedirla de la empresa y demostraría su valía como ejecutiva exitosa. Ese día llegó,Isabella se encontraba frente a la imponente fachada de la empresa Bustamante Industries, nerviosa pero decidida a enfrentar los desafíos que le esperaban. Había aceptado el puesto de CEO , Victor Bustamante, se recuperaba de sus fracturas. Al entrar en la empresa, Isabella fue recibida con miradas curiosas y cierta hostilidad por parte de algunos empleados que seguían leales a Victor y manipulados por él. Sabía que enfrentaría resistencia, pero estaba determinada a hacer su trabajo de la mejor manera posible. Durante las primeras semanas en su nuevo puesto, Isabella se enfrentó a una serie de desafíos. Descubrió que la empresa había había reducido los beneficios de los empleados de manera significativas en los últimos meses, situaciones lo que resultaba un arma de doble filo,ganancias inmediatas y pérdidas futuras. -¿Victor estará al tanto de está situación?-se preguntó así misma mientras mordisqueaba el lapicero. Revisó los libros de contabilidad y constató la miserable suma que se le pagaba a los trabajadores. -No,esto puede generar que estallé una huelga de trabajadores.-Susurro sin apartar la vista de los reportes. Las empresas Bustamante tenían sucursales a lo largo y ancho de los Estados Unidos y una huelga en esos momentos no sería lo más conveniente,no sólo por la economía sino por la reputación La cabeza de Isabella era un hervidero de sentimientos encontrados ella optó por luchar por Eduardo al menos él aportaba paz a su vida y le halagada,cada día se esmeraba por hacerle feliz,todo lo contrario a Victor que siempre se creyó la última gaseosa del desierto. Isabella sacudió su cabeza e hizo un ademán de hastío,tomó la calculadora e hizo un presupuesto para las mejoras de sueldos y beneficios del personal de las empresas Bustamante,una vez que lo tuvo listo convocó una junta extraordinaria. —No,estamos de acuerdo,CEO Isabella.Nuestro deber es incrementar el patrimonio de don Victor. —Propongo una votación. La idea no fue bien acogida,cada vez que intentaba implementar cambios para mejorar la situación, se encontraba con obstáculos, rechazos y críticas por parte de ciertos empleados que parecían estar aliados con el señor Bustamante. Las tensiones en la empresa aumentaban día a día, y la presión sobre Isabella se hacía cada vez más intensa. A pesar de su determinación y habilidades ejecutivas, la situación parecía estar en su contra. Sin embargo, no se daría por vencida fácilmente. Mientras tanto, en la mansión de la familia Bustamante, Victor aprovechaba cada oportunidad para humillar a Isabella. En presencia de su hijo Eduardo, esposo de Isabella, Victor desplegaba su veneno con frases llenas de doble sentido, insinuando su superioridad y subestimando a la mujer que había elegido para ocupar su lugar en la empresa. —No eres nadie para decidir sobre mi empresa sin antes consultar. —Le recuerdo que usted me colocó en un cargo de autoridad y tengo plena libertad de proponer cambios.Ahora no lo ves,Victor.Se te van a incomodar los trabajadores. Todo esto ocurría bajo la mirada incrédula de Eduardo, quien, entre sus propias preocupaciones laborales, no notaba la constante humillación a la que su esposa era sometida. -Yo me retiro, tengo que ir a mi agencia de publicidad,los dejo.-Decía con cierto aire despreocupado. Victor desplegó su manipulación sutil pero efectiva para crear una brecha entre Isabella y su hijo Eduardo. Amaba a Isabella de una manera enfermiza y dolorosa, recordando con cada mirada el hecho de que era la esposa de su hijo, un recordatorio constante de una pasión prohibida y peligrosa. Pero al mismo tiempo, la odiaba por representar lo que él deseaba y no podía tener. -Me voy a mi habitación.-Dijo la joven queriendo retirarse. -¡Un momento!- Masculló.Victor extendiendo su muleta para trancar su paso. Ella lo miró enojada—Mira Victor déjame pasar o quieres que te dé con esa misma muleta por las nalgas. —Me queda claro que eres una salvaje casi me matas. La tormenta se cernía sobre Isabella, envuelta en un torbellino de emociones y dificultades que amenazaban con arrastrarla. Las lágrimas amenazaban con brotar en sus ojos en un momento de debilidad, pero se contuvo, manteniendo la compostura y la dignidad que la caracterizaban. Al día siguiente. El reloj marcaba la hora del almuerzo, y en la sala de juntas de la empresa, Isabella enfrentaba una decisión crucial. Con la mirada fija en los informes financieros que revelaban las injusticias salariales, Isabella sintió un nudo en la garganta. -¿Seguir adelante contra viento y marea, o rendirse y abandonar el barco que parecía estar destinado a hundirse? El destino de Isabella pendía de un hilo, entre el deber profesional y la lucha personal contra un enemigo poderoso. Eduardo, ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor, se aproximaba a la empresa para sorprender a su esposa con la comida que habían planeado compartir juntos. Mientras tanto, en la mansión, Victor trazaba sus planes con una sonrisa siniestra en el rostro, saboreando la idea de que Isabella pronto se iria de sus vidas para siempre.
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