Ya había pasado la hora del almuerzo y su cabeza daba vueltas y vueltas. Asimismo, ya había recogido el papel junto con Luisa. —¿Lo quieres abrir? —le preguntó a Vera, que sujetada el papel pegado a su pecho mientras sus pensamientos volaban a miles de escenarios; el repudio de Alejandro al tal vez creer que no fuera suyo, la reacción de Ernesto al saber que lo dejaría sin hijo o con hijo, sin Alejandro o con Alejandro… Estaba decidida a dejar ese matrimonio. No podía seguir en eso que la destruía a cada momento. No podía seguir en aquello que no tenía ni pies ni cabeza. Era por amor a ella misma y por un posible niño. Tenía que ser más fuerte que sus miedos, tenía que hacer con su bebé lo que sus padres no hicieron con ella o sus hermanos, tenía que ante poner a su hijo antes que a ella

