La villa era grande, estaba llena de jardines y para facilitar la movilidad de Melissa en su silla de ruedas, tenía múltiples puentes, ramplas y hasta un ascensor tipo plataforma que la llevaba sobre una pendiente que la dejaba cerca una quebrada que los lugareños acusaban de tener aguas curativas, pero que Melissa nunca creyó ciertas, por lo que rara vez baja hasta ella; Meli le hablaba de cada sitio de la casa, cuando le contó sobre la leyenda de las aguas curativas Sofía quedó encantada, ella creía en las leyendas, ya que para ella eran historias que sobrevivían el paso del tiempo por que algo tenían de real, además el sitio era casi mágico.
- Meli, ¿puedes decirme que pasó en tus piernas? – Melissa la miró con ojos tristes.
- Un accidente en auto, mi hermano conducía, él era apenas un adolescente, me hicieron varias cirugías pero mis piernas nunca recuperaron la fuerza. –
- ¿Entonces puedes levantarte?. –
- Si, pero sólo unos segundos, luego mis piernas ceden y me caigo. –
- Si sólo te falta fuerza podemos hacer terapias, este lugar me parece fantástico, así probamos las propiedades curativas del agua – Melissa la miró incrédula.
- Que, ¿También sabes hacer terapias?. – Sofía señaló su pie izquierdo y contestó.
- Han sido años de dolorosas terapias, algo tenía que aprender – Melissa se arrepintió de lo que dijo.
- Lo siento Sofi, fue Cruel lo que dije. –
- No te preocupes, que tal si te enseño y practicas conmigo, tal vez mi pie también coja fuerza y deje de ser tan torpe de estarse tropezando con todo. – Melissa no pudo evitar reír.
- JA, JA, JA creí que la torpe eras tu, ahora le echas la culpa a tu pobre pie; ven vamos a ver el cuarto de luz, te va a encartar nuestro estudio. –
La habitación de luz era mucho más que hermosa, era muy grande y tenía varios muebles de trabajo, además de un juego de muebles para tomar el té y estantes llenos de diversas manualidades, al fondo tenía una pared de vidrio que daba a un gran jardín, la vista perfecta mientras se trabaja, tenía además un olor muy fragante, era el mejor estudio que pudieran tener.
- Esta habitación era de nuestra madre, aquí hacía muchas cosas, cerámica, tejía, bordaba; era el sitio donde se escondía de nosotros y de nuestro padre, ¿Qué te parece?. –
Sofía dio varias vueltas por el lugar y empezó a tomar medidas imaginarias, buscó en que escribir para hacer la lista de lo que necesitaba, también hizo un esquema de como quería el estudio, cada cambio se lo mostraba a Melisa quien se contagió de su entusiasmo y empezó a rodar por la habitación buscando como dejar un espacio para dejar las cosas de su madre y así sentir su compañía cada día.
Esa noche Roger les informó que al otro día viajaría a la ciudad, también les dijo que había dejado al carpintero del pueblo para que empezara al siguiente día con los arreglos que ellos habían solicitado, además les informó de su deseo de poner un kiosco cerca al arroyo con algunos equipos para hacer ejercicio y un sauna para calentarse en las mañanas de otoño o invierno lo cual les pareció fabuloso a las señoritas.
- Señor Roger, cuanto tiempo estará fuera esta vez – preguntó Sofía.
- Dos semanas inicialmente, dependen de unos negocios que tengo fuera del país. –
- ¿Hermanito a dónde vas?, ¿Francia?, ¿Italia? – Roger sonrió, sabía que Melissa sólo se interesaba en los obsequios que le traía siempre que viajaba.
- No señorita, voy a Latinoamérica –
- Wow, Roger, tráeme muchos recuerdos, allá hacen muchas cosas hermosas, los chales y sombreros tradicionales son para morirse. –
- Es cierto señor Roger, las telas tejidas a mano son increíbles y de las fibras naturales de los sombreros ni hablar, entre muchas cosas. –
- Voy a trabajar, no de compras – Contestó Roger con una falsa cara seria, Melisa al ver la cara de puchero de Sofía le dijo.
- No te preocupes mi Sofi, siempre dice lo mismo, pero me trae todo lo que le pido – Roger torció los ojos hacia arriba, definitivamente estaba consintiendo mucho a su hermanita.
- Terminen de cenar y a descansar – Sofía se apresuró a decir.
- Señor Roger, hice un cronograma de actividades que quiero discutir con ustedes dos, no quiero sobrecargar a Melissa, pero creo que ya ha perdido mucho tiempo lamentándose de si misma – Roger estalló en carcajadas, cruz se atoró con el bocado que estaba dando y Meli abrió los ojos y la señaló con el tenedor que tenía en las manos.
- Estas muerta Sofía Hesse, deja que no esté Roger para protegerte –
- Deja las amenazas y presta atención. – Sofía sabía que eran amenazas vacías, ella sólo quería llamar la atención de Melissa de alguna forma para que tomara en serio, por eso le replicó.
- Si deja las amenazas y presta atención.- Melisa resopló y miró el documento.
Hora Actividad
6 – 8 Desayuno
8 – 11 Terapia física en el arroyo
12 – 13 Almuerzo
14 – 18 Diseño
18 – 19 Cena
19 – 20 Estudio
- Podemos negociar algunos días como los fines de semana y hacer otras actividades como la jardinería. –
- Me parece muy bien, contestó Roger. –
- Pues no me parece – Resopló Melissa – Me quieren tener todo el tiempo ocupada. –
- Te acostumbrarás Meli, sólo intenta, si no funciona lo cambiamos, pero yo creo en ti, quiero que el día que presentes tu primera colección camines gloriosa por la pasarela – Sofía le tomó la mano y se la apretó, a Roger le brillaron los ojos y sintió un leve calor en su pecho.
Tal como dijo Roger al otro día salió de viaje, se sentía un vacío muy grande en la casa, sin embargo las mujeres empezaron su plan de trabajo muy temprano, mientras tanto se realizaban los arreglos del estudio y el kiosco en el arroyo.
En las mañanas Sofía le hacía terapia en las piernas a Melissa, el agua del arroyo era templada y tenía una poceta suficientemente grande como para que les llegara el agua hasta la cintura y pudieran dar casi 10 pasos, también tenía rocas naturales que le permitían sentarse en la orilla con las piernas sumergidas; Sofía le daba masajes para fortalecimiento en las piernas con ayuda del agua supuestamente curativa, también la ponía a caminar y a hacer flexión y extensión entre otros ejercicios más que conocía por las tantas terapias a las que había sido sometida durante su vida tratando de calmar el dolor de su pierna; como todavía no estaba el sauna subían y se cambiaban en su habitación para luego comer e ir a la biblioteca a estudiar, Sofía le había puesto la tarea de aprender todos los tipos de tela y sus características, llevando como ejemplo múltiples trozos recogidos por toda la casa; y en la noche estudiaban contabilidad, indispensable para manejar una empresa.
Así pasaron los quince días y por fin Roger volvió, era la hora de la comida, Sofía y Melissa acababan de ducharse y estaban a punto de pasar a la mesa cuando el entró, traía en sus manos muchos paquetes y una gran sonrisa buscando directamente a Sofía , lo primero que escuchó fue el grito de su hermana.
- ¡QUEDATE QUIETO HERMANO! – Melissa le hizo una señal de alto con la mano y acercó un poco la silla de ruedas a él, luego con ayuda de Sofía quitó los soportes de los pies de la silla, son la fuerza de sus manos se puso de pie lo que hizo que Roger tirara todos los paquetes e intentara ayudarla, Cruz también quiso tomarla en brazos pero escucharon la siguiente frase – Que parte de quédate quieto no entiendes – al escuchar eso ambos hombres se quedaron firme sosteniendo la respiración, Roger con lágrimas en los ojos vio a su hermana dar exactamente seis pasos para llegar hasta él, la abrazó por la cintura y le dio vueltas en el aire, le parecía increíble, hace sólo quince días pensó que su hermana nunca volvería a caminar y hoy lo recibió dando pasos hacia él, sentó a Melissa en la silla, miró a Sofía y le dijo.
- Gracias, Gracias, eres milagrosa –
- Creo que es el agua del arroyo, también me siento mejor. –
- Eres tú Sofía, eres tú, gracias – Estaba tan emocionado que olvidó los modales y la llamó por su nombre, Cruz también quiso abrazarla, para él ver el progreso de Melissa había significado algo muy especial.
Después de la comida se sentaron en la sala y destaparon los regalos, telas, chales, bufandas y todo lo que Roger pensó que le gustaba a su hermana y efectivamente le gustó, tomó cada pieza y admiró su fabricación, sintió su suavidad pasándoselos por la cara, no había nada que no le gustara, Cruz era un hombre muy tímido, sin embargo sacó una pequeña caja de su bolsillo y se la entregó a Melissa sin decir nada, ella la puso en su pecho sin decir nada, sólo intercambiaron miradas.
Cuando llegó la hora de darle el regalo a Sofía Roger sacó bolsa especial hecha con un material llamado fique que es parte de la artesanía colombiana, de ella sacó otra caja de terciopelo, se puso por detrás de Sofía y se puso un hermoso collar de platino con el dije de una hermosa esmeralda que tenía sus iniciales bellamente talladas en secreto, esperaba que más pronto que tarde Sofía aceptara estar con él.
- Wow, una esmeralda colombiana, mira esos reflejos, esa calidad se nota a leguas, es hermosa – Melissa intentó tocarla pero Roger se lo impidió por temor a que descubriera las iniciales y lo hiciera quedar mal.
- Deja de andar tocando todo, esto es para agradecerle a Sofía lo que ha hecho por ti. –
- No mientas hermano, cuando la comprase no me habías visto caminar . – Roger no sabía que decir, mientras tanto quien contestó fue Sofía.
- No puedo recibir esto, es muy costoso. –
- Puedes y lo harás, mi hermano es puercamente rico, una esmeraldita no cambiará eso – repuso Melissa cruzándose de brazos.
- Pero… -
- Pero nada señorita Sofía, lo que ha hecho hasta ahora ha cambiado nuestras vidas, por favor recíbelo. –
- Bueno, pero trabajaré aún más fuerte, Meli es una prodigio en el diseño, vamos a ser famosas. – Cruz que si conocía el esfuerzo que hizo Roger para encontrar esa esmeralda y mandarla a tallar le dijo a Sofía.
- Señorita Sofía, permítame decirle que esa esmeralda resalta su hermoso color de ojos – ese comentario hizo que Roger tosiera profusamente, él la había buscado sólo con el fin que se pareciera a sus hermosos ojos.
- Mi cruz tiene razón, si no conociera a mi hermano diría que las ha buscado especialmente. –
- A ver niños, van a dejar de confabularse para avergonzarme – Cruz y Melissa soltaron la carcajada - y desde cuando es tu Cruz, eso me lo tienes que explicar, no creas que no vi la cajita que te dio – Cruz agachó la cabeza pero se le veían las orejas rojas por encima, Melissa fue la que respondió. -
- No te preocupes hermano, por ahora es un amor unilateral, pero el me va a esperar en el altar dentro de unos años. – Cruz seguía con la cabeza agachada pero esta vez escondiendo el gesto de aprobación, desde que llegó a trabajar con el doctor Patrick había sufrido y vivido con Melissa todo el dolor y desesperanza que había tenido después del accidente, también ha visto su transformación de niña a mujer, desde hace mucho está en cuenta regresiva esperando poder decirle lo que siente, pero aún no es tiempo.
- Señorita Sofía, ¿podemos hablar en mi oficina? – Melissa y Cruz se hicieron ojitos y agacharon la cabeza sonriendo.
- Claro señor Roger. –
Roger se levantó, estiró su mano para ayudarla a levantar, ella se quedó mirando su mano desconcertada hasta que él la haló para ayudarla a levantar y salió con ella tomada de la mano sin molestarse en soltarla.