La verdad es que me sentía terriblemente mal, todo esto era mi culpa, debí haber sido mucho mas cauteloso y no dejarlas solas, pero nunca pensé que los alcances de Gabriela llegaran a tanto; caminamos con el doctor por largos pasillos hasta el área de terapia intensiva, y me indicó donde estaba ella. —No podemos ir mas allá —me recordó, como si supiera que deseaba estar con ella, o en su lugar para que no tuviera que estar pasando todo esto. —Sobre el… embarazo… ¿no es peligroso para ella? —No, al contrario, el que está en riesgo es el producto, si ella no reacciona puede desarrollarse poco, aunque se le suministren vitaminas no es lo mismo a la alimentación completa, y el medicamento puede debilitarlo también. Lancé un golpe al cristal que solo se cimbró, estaba furioso, mi esposa e

