Madi se quedó dormida nuevamente, al rato de eso un hombre con un pasamontañas vino por mi, me ató de pies y manos y me sacó de la habitación en sus hombros. —¿A dónde me llevas? Bájame —le ordené en voz baja pero determinante, no quería despertar a Madison y que se asustara—. —Shhhh, no digas nada, te llevo a otra habitación para que estés mas cómoda. —No quiero ir a ningún lado, bájame. Abrió una puerta y todo era oscuridad, no se veía absolutamente nada, me bajo y me puso en el suelo, luego sentí sus pasos rodearme una y otra vez. —Tu esposo está pidiendo prórroga para pagar por ustedes, creo que después de todo no las quiere como dice. —No seas imbécil —le grité con furia y él me respondió con una bofetada, ni eso calmó mi ira— el dinero no está abajo del colchón, te dará lo qu

