He pasado unos días de lo peor, luego de lo sucedido con Samantha en verdad estoy mal y no se como definirlo, estoy desconcertado pero también muy molesto, y no porque no haya accedido a tener sexo sino por la falta de valor para decirme que es lo que pasa y entrar en este juego de hoy sí y mañana no, esa noche que me echó de su casa salí con todo mi orgullo y mi dignidad derrotados, y me pegó duro porque no es la mujer que a cualquiera se le brinda por unos billetes, varias me rechazaron cuando estábamos a punto de tener sexo pero me decían que había sido un día difícil y daba media vuelta pagando aún por sus servicios no brindados; pero ésta mujer tiene la capacidad de volverme loco, loco de deseo y también de desesperación por verla.
Han pasado varios días desde aquella noche y hoy llega mi princesa de su viaje con mis padres, saldré temprano para ir a esperarlos y comer juntos.
Paul vendrá conmigo, Madi y él se adoran y son felices juntos, es el tío Paul y él le concede hasta el mas mínimo capricho, juega como si fuera niño también, la carga a hombros y la lleva a nuestras prácticas, son tan cómplices como si ambos fueran chiquillos.
Ya estando en casa de mis padres comenzamos a platicar con mi buen amigo de lo sucedido, había estado tan molesto que no quise contarle nada, y desde luego no le conté todo tal cual pasó, ante todo soy un caballero y debo cuidar mis palabras sobre esta bruja malvada.
—Entonces te dejó con las ganas, ¿así nada más?
—Sí, así sin mas me pidió que me fuera, sin darme una explicación.
—Pero alguna palabra o algo que te de un indicio de si algo hiciste mal.
—Nada, en serio no comprendo lo sucedido y me desconcierta tanto como no imaginas.
—Y si la invitas a salir... no se a un ambiente mas tranquilo, no a cenar, no en su departamento ni en el tuyo, quizá un sitio mas neutro y hablar con ella, tratar de que se abra un poco y te diga que es lo que le pasa.
—¿Y crees que no lo he intentado? —Respondo con molestia indebida pues mi amigo no tiene culpa de nada.
—Bueno, yo solo te hago una sugerencia, perdón.
—No hermano, perdóname tú…todo esto me tiene mal, he dejado que me afecte mas de lo debido.
—Invítala al partido de mañana, eso es, puede sentirse en un terreno neutral y relajado.
—Pueda resultar, después de todo a ti no se te va una viva por algo será.
—Vamos, tú haz caso; te veo realmente interesado en esa mujer que estoy intrigado.
De pronto escucho un alboroto y salimos del salón, mi princesa ha llegado y corre feliz a mi encuentro, yo la alzo en mis brazos y la lleno de besos.
—No me beses tanto, me haces quedar mal frente a mi tío —y todos estallamos en carcajadas.
—Ahora resulta que no puedo besar a mi hija porque el fanfarrón de su tío está presente ¿eh?
—Ven aquí muñequita hermosa, ¿Cómo estuvo tu viaje? —le dice con voz chistosa Paul.
—Tíííííío —salta feliz a sus brazos y este la alza en volandas —me divertí mucho, no sabes lo bonito que es, tengo fotos con Elsa y Ana y también con Buzz Lightyear y con Minnie Mouse, mañana regresaré.
Todos reímos con su inocente comentario.
—Papá, Susan... es bueno verlos.
Susan es mi madre de crianza, mi madre biológica murió cuando yo tenía apenas 3 años y ella estaba por tener al que sería mi hermano menor, ambos murieron; los recuerdos que tengo de una madre son todos con Susan, siempre fue buena conmigo y ahora lo es con mi hija.
Es la figura materna mas cercana que tiene, por ese motivo pasa mas días aquí en casa de mis padres que conmigo.
—Hijo, ¿cómo has estado?
—Bien papá, algo atareado en la oficina pero bien.
—Te noto algo desmejorado cariño, ¿te sientes bien?
Imposible no notar mi estado de ánimo decaído, en realidad estoy de malas pero intento no hacerlo notar.
—Estoy bien madre, solo un poco cansado; he tenido muchas ocupaciones y no he podido dormir bien, debo tomar unos días libres como ustedes —me acerco y beso en la frente a esa maravillosa mujer que la vida me dio como madre—.
Luego de una breve charla comimos todos juntos y nos contaron las aventuras que tuvieron en su viaje, Madi nos hace reír cada 3 palabras con todo lo que platica; es fanática de Ana de Frozen y está feliz porque pudo conocerla, pretendía ser yo quien hiciera este viaje con ella pero sus abuelos se empeñaron en llevarla y ella encantada de la vida acepto.
Ya terminando de comer Paul me indica que es hora de irnos, él a su casa y yo iré a buscar a la bruja para tratar de hablar con ella e invitarla al juego de mañana, aún no la veo, lo que es mas no se si quiera recibirme y ya estoy lleno de nerviosismo, no se cual sea la reacción de ambos.
Madi decide que se quedará con los abuelos para desempacar todos los regalos y suvenires que compraron, pero acordamos que mañana Paul vendrá por ella para llevarla al juego, son prácticas de entrenamiento importantes porque el torneo está por llegar a la recta final y debemos dar el máximo para poder seguir siendo los campeones.
—Hasta mañana mi vida, no des mucha lata y pórtate bien con tus abuelos.
—Siempre me porto bien papá, puedes preguntarle a mis abuelos.
—Sí chica lista eh, los sobornas con cariños es claro que dirán solo cosas buenas de ti —y haciendo alarde de sus poderes de convencimiento me acaricia el rostro y me da besitos, me sonríe dulcemente mientras yo la bajo de mis brazos—.
—Cuídate mucho cariño —dice mi madre —no me gusta para nada tu aspecto, te amo mucho.
—También te amo Susan, gracias por todo. Adiós papá.
—Hasta mañana muchachos, no hagan tonterías.
—Tranquilo Benjamin, yo cuido de tu hijo —ambos ríen, saben que si algo caracteriza a Paul es la ligereza con que toma todo, jamás mide consecuencias ¡y pretende cuidar de mi! No se cuida a si mismo—.
Llego a casa y me doy un baño rápido, iré a buscarla a ver que tal está mi suerte y su humor el día de hoy; quizá sea un tanto bipolar, quizá solo una niña caprichosa a quien no se le dieron unas buenas nalgadas a tiempo y yo estaría complacido de dárselas, mientras estoy en la ducha me sorprendo pensando en ella y mi erección aparece nuevamente, no puedo olvidar su humedad, su sabor, esos gestos y gemidos que le arrancaba con cada embestida de mi boca.
Borro todo eso de mi mente, si quiero hablar serenamente con ella debo tener la cabeza fría, y el m*****o también o me hará una mala jugada.
Son ya las 6 de la tarde y busco entre mi ropa y bajo un pantalón azul marino, visto una polo en azul celeste y un suéter de rombos en tonos grises.
Al salir busco un detalle que le pueda llevar y no encuentro nada que me guste para ella, entonces compro unas hamburguesas y papas, quizá sea muy poco usual pero todos amamos la comida y mas una hamburguesa con doble queso, a fin de cuentas si ella no la quiere la como yo.
Al ir caminando se puede sentir el frío ya mas intenso, cada día mas que el anterior, encuentro a mi paso a una pareja que van de paseo con un gran danés de compañero, deben ir hablando algo divertido porque ambos ríen y no se percatan que su gran amigo se choca conmigo, me ven hacer malabares para no caerme y entonces se giran.
—Perdone, no nos dimos cuenta ¿está bien? —me cuestiona el chico—.
—Sí, tranquilo, no ha sido nada. Que tengan bonita noche.
Con su mano solo me dicen adiós y tanto ellos como yo seguimos nuestro camino.
Cuando llego a su edificio Greg me saluda amablemente
—Señor Michel, buenas noches hacía algunos días que no lo miraba por aquí.
Vaya, he pasado el primer filtro y no me han impedido el paso.
—Greg, buenas noches; he andado un poco ocupado pero me hice un espacio para venir.
—Me da gusto saludarlo nuevamente.
—Igualmente, que tengas una noche tranquila.
—Gracias, señor.
Me despido del gentil hombre y me encamino al ascensor privado del ático, mientras la máquina me eleva en sus adentros mi olfato se inunda con el olor de la cena que llevo, quizá muy poco o nada romántica pero creo que le gustará, Sam es una chica sencilla a pesar de su posición, es lo que he percibido en el trato que hemos tenido.
Continúo subiendo y los nervios comienzan a hacer acto de presencia, me pregunto si estará a la defensiva o la encontraré de buen ánimo para una charla y compartir la mesa.
5, 4, 3, 2, 1 he llegado, “ding" se escucha el timbre del elevador que me indica que la puerta se abrirá y apenas salir la veo en el pasillo colgada del cuello de un hombre...
Lo que siento ahora no se como describirlo, creo que muchas emociones se arrejolan dentro de mi y duele, duele ver esto.
Ese debe ser el motivo por el cual me ha dicho “no puedo", tiene pareja y yo he insistido tanto que le fue infiel y cuando ya no hubo mas remedio mejor me echó.
Es un tipo alto y apuesto, tiene una maleta al lado derecho tirada en el piso, quizá estaba de viaje y por eso cuando yo estuve aquí nunca lo vi. Aclaro un poco la garganta y consigo la atención de ambos, no es que vaya a decirle “oye le hice un exquisito oral a tu mujer" pero quiero ver la cara que pondrá al saberse descubierta.
La mirada sorpresiva de ella se posa en mi y yo intentando descifrar lo que sucede, voy con los ojos de él a ella y él hace lo mismo, me mira, la mira a ella y con una apenas visible risa burlona tomó su maleta y mientras se dirigía al interior del departamento me dice:
—Buenas noches cuñado, pasa por favor, y disculpa a mi hermanita, es muy poco cortés con sus visitas.