LAZOS QUE NUNCA SE ROMPEN (Samantha).

2349 Palabras
Le envío un mensaje porque siendo sincera tengo ganas de verlo, creo que desaparecer y negarme a verlo no es para nada una solución a este conflicto que tengo en mi cabeza. Permanezco unos minutos a la espera de su respuesta pero esta no llega, y la aplicación me indica que el mensaje fue entregado y leído y yo fui ignorada. Comienza a sonar la música y un jovencito de unos veinte años me invita a bailar y encantada acepto, bailar es una de las cosas que mas disfruto, dicen que los latinos traemos la música y el ritmo en la sangre; mientras bailamos el chico me dice que se llama Arturo, es venezolano y está aquí con sus hermanas, baila muy bien; de pronto en un giro aparezco en los brazos de él, está aquí, sí vino y mi yo interior da pequeños saltitos de emoción al verlo, comienza a manipularme a su gusto y antojo mientras bailamos y veo a Arturo tomar otra pareja y me sonríe a lo lejos, yo me dejo llevar por la sensualidad de la música y la cercanía de su cuerpo, su calor y su tacto; el roce que provoca en su m*****o cuando me acerca es algo que me pone nerviosa, no me siento lista para tal contacto aún y sin embargo me estoy dejando llevar plenamente por el momento y lo nota. Cuando ha pasado un largo rato ya de estar bailando estamos sedientos, mas de nosotros que de alguna bebida y mientras nos atienden nos dejamos arrastrar por el momento y la pasión y nos fundimos en semejante beso, totalmente sugerente y pasional, me sumerge en un vaivén de emociones que se concentran en la parte baja de mi vientre y quiero apartarme pero no me lo permite y contrario a liberarme de su agarre hace el contacto mas íntimo y me acerca a su m*****o, ¡oh Dios! Puedo sentir su erección y ese solo hecho hace que mi cuerpo suba cuarenta grados de temperatura y moje mis pantys. Le pido irnos y antes de subir al auto nuevamente tenemos contacto físico, cuerpo a cuerpo, me toca las piernas y sube poco a poco su mano hasta encontrarse con mi entrepierna húmeda y deseosa de sentirlo; sin embargo retira su mano y subimos al auto, lo pone en marcha y en menos de lo imaginado estamos en el sótano de mi departamento, el trayecto ha sido breve y en silencio, ha pasado un poco la euforia del momento y lo invito a tomar algo. —¿Quieres tomar algo? —Claro, ¿qué tal un café de tu cosecha? —Genial, vamos y enseguida lo preparo. Luego de estas breves palabras que hemos cruzado todo fue fuego, calor y humedad, bastante humedad; he tenido el primer orgasmo de mi vida a mis 24 años a manos y boca de un hombre divino, que me atrae y me hace sentir lo que nadie nunca me provocó y sin embargo lo he echado de mi casa, le he pedido que se vaya mientras aún de entre mis piernas resbalaban los fluidos que hábilmente supo hacer brotar de mi, no espero a verlo salir, desnuda tal como estoy le doy la espalda y subo a mi habitación ignorando que mi nombre sale a gritos de su boca, boca que hace unos minutos me hizo gozar plenamente y llegar tan alto en un vuelo que luego me hizo caer en picada y fue de lo mas placentero. Me reprocho a mi misma el haberlo echado, pero no supe que hacer, me sentí mal, recordé cosas y me vi desnuda y vulnerable ante él y no puedo lidiar con tanto, me muero de ganas de estar con él, pero no se como, no puedo, simplemente no puedo. Pongo la tina a llenar para darme un baño y mientras estoy dentro revivo los momentos previos, y soy una mezcla de emociones, lloro, me rio, grito y no se que pensar o sentir, solo recordarlo me hace tener otro orgasmo casi instantáneo, cierro mis ojos y llevo mi mano a mi v****a y comienzo a hacer lo mismo que hacía él con sus dedos dentro de mi, vuelvo a sentir la humedad de sus labios mientras devora completamente mi clítoris y me hace estallar, imagino que sus manos me están tocando y siento la liberación que el placer trae consigo y al pasar el éxtasis de mi segundo orgasmo me reprocho nuevamente por haberme portado de tal manera, ¿qué debió sentir Bruno cuando luego de lo que pasó entre nosotros lo eché del departamento? ¿Y si lo llamo? Uno, dos... siete timbrazos y me envía al buzón. Intento de nuevo, quizá no escuchó... y ese es mi consuelo de las diecisiete veces que llamé, la verdad es que si fuera yo tampoco respondería, he sido grosera y eso es poco decir; luego de pensar una y otra vez lo sucedido, sin darme cuenta en que momento me quedo dormida, a otro día despierto desnuda y con dolor de cabeza, me incorporo de inmediato y me siento a la orilla de la cama, pensando... será o no buena idea buscarlo y disculparme por lo sucedido, decirle que lo disfruté plenamente pero que hay un pasado que me atormenta y no me deja seguir adelante. No, lo mejor es dejar que el tiempo calme las aguas. Con esta idea en mi cabeza pasan varios días, Dana y Daniel vienen a cenar esta noche, preparo filete con verduras y dos botellas de vino porque siempre es bueno sentarse a conversar con tus amigos acompañando la ocasión con una buena copa. Como no es una cena formal, mas bien una convivencia de amigos, así que visto unos jeans blancos y un blusón rojo de manga 3/4, me recogí el cabello en una coleta y espero a que en cualquier momento lleguen. Me acerco al ventanal y dejo que mi vista se pierda entre la inmensidad de la ciudad, es un lugar hermoso, allá abajo las personas llevando su vida, me imagino que algunos apenas regresan del trabajo a casa donde alguien los espera, otros quizá apenas se dirigen a iniciar sus labores, alguien mas seguro va a pasar por la florería a comprar algo para su madre; cada quien tiene su historia, su vida y sus anhelos... creo que he hecho una reflexión muy estúpida, ni conozco a la gente ni tengo por que fantasear con ellos, el timbre que indica que han llegado me saca de mis fantasías bobas y salgo al encuentro en el salón. Apenas abrir Daniel me abraza y yo me cuelgo a su cuello, conmigo encima entra y me deposita suavemente en el piso. —Está increíble tu guarida —me dice Daniel, sin dejar de admirar los espacios que nos rodean—. —También me encantó, es muy espacioso, tiene bastantes sitios donde pueda esconderme cuando ya esté harta del mundo —los tres estallamos en carcajadas—. Nos sentamos un rato en el sofá, Daniel ocupa el lugar a mi derecha y Dana envía un mensaje a su prometido para luego sentarse frente a nosotros. Hablamos de tonteras y otras cosas que no lo son tanto, como la boda de mi amiga y que Daniel le propondrá matrimonio a su novia Valerie. —¡Wow! ¿de verdad ya estás pensando en matrimonio? —Sí, ustedes saben que lo único que esperaba era establecerme y ser independiente de mis padres financieramente y ahora lo soy. —Y vaya que lo has logrado —dice Dana con un dejo de nostalgia en su voz— ya recoges el fruto de tu esfuerzo. —No ha sido fácil, me ha tomado tiempo pero voy avanzando a paso seguro –lo dice con orgullo, y debe sentirlo porque siempre se ha esforzado tanto para hacerlo por si mismo, nunca aceptó que sus padres le financiaran nada, él ha conseguido lo que tiene por mérito propio—. —Eres brillante, un gran chef y se que nada ha sido fácil pero dime ¿algo que valga la pena lo es? —le preguntó Dana—. —Desde luego que no, todo implica un esfuerzo y tú has sabido hacerlo; estoy tan orgullosa de ti —le digo mientras lo abrazo con fuerza. —Ya aliméntame, tengo hambre —pide Dana—. —Vamos, yo también muero de hambre solo que había que ponernos al día —los tres reímos y me acompañan a la cocina para acercar todo al comedor; normalmente como en la isla y no en el comedor, es un lugar demasiado enorme para mi sola, pero hoy no es el caso y nos dirigimos ahí. —Oye –pregunta Dana —¿ya contrataste a alguien? —Sí, y es super linda, no sabes, es muy agradable y servicial. — Me alegra que encontraras a alguien a tu gusto pronto. —Lo dices como si fuera misión imposible –todos reímos y nos sentamos a la mesa—. —Esto huele delicioso nena –dice Daniel mientras sirve los platos, esto es como un examen final, de Daniel he aprendido tanto y quiero que le agrade la cena—. —Espero te guste. —Y yo no valgo ¿verdad? –interviene Dana—. —¿Alguien dijo celos? Los tres reímos, extrañaba tanto esto, el tiempo juntos, las bromas, la cercanía, todo. —Dana, yo necesito hablarte y me agrada que estemos los tres juntos. —¿Qué pasa, suéltalo? Ambos se quedan en suspenso esperando mi respuesta mientras yo me llevo un mechón de cabello atrás de mi oreja y entrelazo mis dedos, no se como pueda tomar mi amiga la decisión que he tomado. —No puedo seguir trabajando en la agencia... no puedo con todo. Me mira con incredulidad, este fue nuestro sueño y ahora pretendo dejarla. —¿De qué hablas? —Es que me siento rebasada por todo Dana, no voy a poder y no quiero fallar en ningún lado, por eso prefiero apartarme y dar oportunidad a que encuentres a alguien con quien te acoples. —Ni que fuera tan fácil, que boba Sam, es nuestro sueño ¿no te da pena dejarlo? Escuchar esas palabras en momentos como este en los que no tengo certezas de nada es feo, dejo que un par de lágrimas caigan y ellos me miran. —Tranquila muñeca, ¿qué pasa? ¿Está todo bien o hay algo que necesites hablar? —me cuestiona mi amigo mientras acaricia mi rostro con ternura—. —Es que... amo de verdad lo que hago en la agencia, pero también amo el trabajo que me dejó mi abuelo, siempre dije que lo haría por el compromiso moral y resulta que me gustó, y no puedo atender ambas cosas y siendo honesta prefiero dedicarme por completo a esto último, no quisiera defraudar la confianza que mi abuelo depositó en mi para dejarme al frente de todo. —Oh mi vida, ven aquí —mi amiga me tiende sus brazos y me da suaves palmaditas en la espalda —sabes que siempre te apoyaré y te entiendo perfectamente, solo que tú sabes la postura de Steve respecto a que trabaje luego de la boda... —A ese sí que debes dejarle claras las cosas Dana —le refuta Daniel con evidente molestia —comprendo que será tu esposo pero no debe prohibirte nada, menos cuando sabe que amas tu trabajo, ustedes montaron todo esto solas y se va a perder porque un machote creído no te deja trabajar, estoy seguro que Samantha no te dejará sola, entonces tú no lo hagas. Dana solo se agacha, creo que esto la pone entre la espada y la pared, en el fondo se perfecto que Dana no está enamorada del hombre, solo está complaciendo a su padre al menos en eso ya que no logró hacerla desistir de estudiar publicidad; he hablado con ella en reiteradas ocasiones sobre lo precipitado de su boda y su argumento es que Steve la adora y que es buen hombre, sí, supongamos que sea así, pero ¿qué hay de que ella no está enamorada? Vamos, yo no creo que la diferencia de edad sea impedimento pero, le lleva catorce años y el hombre es un completo amargado, no tendría mas salidas que con él a sus cenas de negocios, no habría mas viajes que cuando él se permita unas vacaciones, hasta su forma de vestir cambiará porque él quiere “una señora de casa en toda la extensión de la palabra” una esposa trofeo, aunque suene mal. —Tranquila, lo resolveremos juntas como siempre lo hemos hecho, ahora dinos ¿eso es todo o hay algo mas? —Que bien me conoces, sí hay algo mas, hay mucho mas y me siento desesperada. No me queda mas remedio que contarles durante la cena la situación que estoy pasando, les digo la angustia que estoy viviendo al poder finalmente sentir algo por un hombre y no poder dejarme llevar por esos sentimientos, les conté el episodio de la última vez que vi a Bruno y de todas mis dudas y contradicciones, ambos me dieron apoyo y consejos, lamentablemente ni lo uno ni lo otro me logra hacer que pase mi trance y que decante por una u otra posibilidad. Al final acabamos un poco ebrios, y tirados en la sala, Daniel nos abrazaba a las dos y como no pudo llevarnos a la cama fue por unas mantas y durmió con nosotras en el piso, nos despertó una llamada de madrugada. —Val, perdón me embriagué con las chicas... sí,  tranquila, estamos bien solo necesitábamos tener una noche de chicas ya sabes... también te amo. —¿Todo bien? —Sí, es que no le dije que me quedaría acá y llegó al departamento y no me encontró,  duerme ya anda —me dijo dando un golpecito al cojín para que me acostara nuevamente, Dana ni por enterada—.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR