Me derrumbo al llegar a la habitación, me tumbo en la cama y lloro, y esta vez Nero no es parte del problema. Al contrarío, entra en la habitación y me tapa con la colcha que hay en los pies de la cama. Se tumba a mi lado y no dice nada. Creo que estoy tan asombrada que hace que se me corte el llanto. Levanto mi cara para ver como me está mirando a mi. Me mira con ternura, ¿es eso lo que estoy viendo? Me acerca a su cuerpo y me abraza. -Non te preocupare, tuti va bene.- Al pasar la primera sorpresa de verle tratarme así, me dejo caer en sus brazos. -No puedo creer que todos lo que me han cuidado se vayan. - Lo digo sin más, sin pensar exactamente lo que digo, guiada por el dolor de la perdida de Anabenko. - Eh, que yo no pienso irme a ningún sitio. No os voy a dejar. Nunca. - La voz

