Volaron hacia Berlín. Surcaron mares, bosques, ciudades y pueblos. Las luces humanas, era la obra pictórica que veía Starty. No pudo entender cómo las familias luchaban por tonterías. Sobrevolaron Francia y la torre Eiffel hizo suspirar a Starty. Cabe resaltar que antes, ya había suspirado por el Big Ben y el palacio de Buckingham. Llegaron hasta una morada, en Alemania, cerca de Berlín. Miguel arrojó a Starty y cayó justo en la fuente del jardín. El ambiente lúgubre causó malestar a la estrellita. Los chorros de luz, que surgían de los faros en tierra, de izquierda a derecha, iluminaban el cielo. Las luces de la casa estaban apagadas. En el techo de la casa, sentada sobre las tejas, Orfelia, obnubilada con las estrellas del firmamento, descansaba y despejaba su mente. Starty, con el vér

