Si estás ebria, no uses tu teléfono

1525 Palabras
Han pasado tres semanas sin saber de Peter. Desde ese último día que me fue a dejar a casa. Ya empecé como pasante en el estudio. Además, esta semana inició mi práctica, que sólo toma dos mañanas y un día completo. Es decir, si no estoy en el estudio, estaré en la oficina de mi práctica, o corriendo a algún Tribunal, o a algún otro lugar haciendo trámites. Pero corriendo. Menos mal sólo durará seis meses. Mi práctica consiste en llevar casos de gente que no tiene recursos para pagar un abogado. Te asignan el caso y tú haces lo que puedes. Digo “lo que puedes” porque es muy distinta la teoría a la práctica. Tienes un abogado profesor, cuyo deber es guiarte en la parte práctica. Por supuesto nunca está, y hay otros quince chicos igual de perdidos y aterrados que yo. Si me preguntan, el sistema es desastroso. El trabajo en el estudio se trata de revisar papeles, ordenar documentos y hacer café. Si el gran jefe grita del otro lado del pasillo, corres hasta él. Generalmente es un café. Otras veces, me pide algún documento que... ni idea qué es, menos sé dónde está. Somos tres pasantes. Un chico que se llama Mauricio, que me ve muy raro y me pone nerviosa. Y otro nerd que se llama Henry. Simpático, pero no habla mucho. O quizás yo hablo demasiado. — ¡Cristina! — escucho que grita uno de mis jefes del otro lado del pasillo. Llego a la puerta, sin mirarme dice — Tráeme el expediente de HNBK… Me quedo en silencio. ¿Qué diablos es eso? — El expediente del nuevo caso que ha llegado — Ah, ahora me entero que han tomado un caso nuevo. Obvio. Llevo dos semanas aquí, con suerte saben cómo me llamo. — Enseguida, voy a buscarlo... Corro a la entrada, las secretarias de recepción parecen compadecerse de mi. Dicen que el documento debe estar en el piso de arriba, con un tal Jossef. Subo corriendo por las escaleras. Cuando toco la puerta, veo a un sujeto de unos 50 años. Le pido el documento y mientras busca en sus cajones, veo que no ha dejado de mirar de reojo mis piernas. ¡Pero si debe tener la edad de mi padre! ¡As-que-ro-so! Cuando me pasa el dichoso documento, sus dedos intencionalmente rozan los míos. Me recorre un escalofrío. Y me sonríe de una forma que me da asco. Le doy las gracias y salgo corriendo de ahí. La próxima vez le pediré a alguien que vaya por mí. Y así, corriendo, ordenando y llevando documentos han transcurrido mis primeras semanas. Los días que estoy en mi práctica, aparecen personas con los casos más increíbles… nuestro abogado profesor a veces nos dice que hacer, o qué documentos llevar al Tribunal, o donde sea. Otras veces simplemente no tenemos idea y hay que improvisar. Mi cabeza ha trabajado a mil por hora estas semanas. No he sabido de Peter. Pero, tampoco he logrado sacarlo de mi cabeza. Mejor sigo ocupada. *** Ya es viernes, el día del examen de Alan y Alex. Escapé del Estudio más temprano. ¡Lo han aprobado! Estoy feliz por ellos. Después de abrazos y gritos de felicidad, los padres de Alan le dan palmadas en la espalda, orgullosos. Los padres de Alex lloran, su madre llora a moco tendido, apretándolo hasta dejarlo sin aire. Me pongo un poco celosa de Alex. Qué daría por un abrazo así de mi madre. Una vez en el departamento de Elisa, terminando nuestro ritual de pizza y cerveza (mucha cerveza), mis amigos deciden ir a bailar a no-se-dónde. Dejo que ellos elijan, no tengo ganas de volver al otro lugar. Sigo pensando en esos ojos verdes ¿Cómo puedo seguir pensando en él si lo vi tres veces y luego me rechazó? Nunca me habían rechazado de esa manera. Digo, no soy Afrodita, pero delgada y todo tengo lo mío. En fin. *** A las dos de la madrugada, con varios gin tonic más, pierdo a mis amigas (como siempre) así que parto al baño sola. En la fila, me acuerdo de alguien que no quería que estuviese sola entre esta gente. Sin pensar, gracias al alcohol, tomo mi teléfono y mando un mensaje. >>> ¡Hola! ¿estás ocupado?>> Pasan unos segundos. Los tickets se ponen azules, aparece en línea, pero no responde. Obvio que no quiere saber nada de mí, si no me ha vuelto a contactar. Patética. Mientras lamento lo triste que es mi vida y lo estúpida que soy por no dejar de pensar en alguien que simplemente me rechazó y desapareció, Elisa aparece y se cuelga de mi brazo, creo que aún más achispada que yo. Riendo, trata de contarme algo pero no le entiendo nada. Suspiro mientras avanzamos, tratando de contagiarme de la risa de mi amiga. No funciona. Unos minutos más tarde, suena mi teléfono. Contesto sin mirar, pensando que es uno de mis amigos. — Estamos en el bañooo… voy en diez minutos… — Vamosssssss...— grita Elisa a mi lado, también ha pensando que son ellos. — ¿Cristina dónde estás? ¿Estás ebria? Error. No son nuestros amigos. Es Peter. ¡Dios! — Ammm un poco. ¡¡¡Mis amigos aprobaron su examen!!! — grito feliz. Elisa empieza a gritar lo mismo a mi lado. — Cristina ándate a tu casa ahora, ¿Dónde están tus amigos? — Estoy con Elisa. El resto, ¿Por ahí? — me empiezo a reír. Elisa ríe conmigo, sin saber por qué. He dejado totalmente claro mi nivel de borrachera. Siento a Peter suspirar. — Esto no es divertido, siempre te dejan sola. Anda a buscarlos y te vas a tu casa ahora… — de pronto escucho detrás la voz de una mujer, habla en alemán. No sé nada de alemán. Y ebria pfff…ni idea. Me quedo en silencio. A Elisa ya se le ha olvidado que estoy hablando por teléfono, así que baila agarrada de mi brazo para no caer mientras avanzamos. —Cristina... Estoy demasiado lejos para ir a buscarte. Ve a buscar a uno de tus amigos y te vas a tu casa ahora. No me gusta que me manden, suficiente tengo en casa. Tampoco me gusta que esté con otra mujer. ¡Qué estupidez! — Estoy grande como para que me manden. Dijiste que estás lejos, y al parecer ocupado. Adiós… Y antes de cortar, algo empieza a decir que no escucho. Hay mucho ruido aquí. Estoy celosa y no sé por qué, si llevo semanas sin saber de él. Quizás tenía otra mujer y nunca supe. Logramos entrar al baño. Hago lo que tengo que hacer, me lavo las manos, y salgo corriendo. Camino a la barra y pido otro Gin Tonic, fuerte. Estoy sentada sola. Otra vez. Realmente patética. Enojada con un hombre que me ignora. No veo a ninguno de mis amigos, así que mejor me voy a casa. Estoy ebria, enojada y ¿celosa? Eso es efecto del alcohol, estoy segura. Camino a nuestra mesa a buscar mis cosas. Estoy en eso cuando Alan aparece a mi lado. Tiene agarrada de la cintura a una chica rubia. Guapísima. Bueno, no es por alardear, pero mi amigo es realmente guapo. Todas se derriten por él. Hasta que lo conocen. Alan es muy buen amigo, pero como pareja… horrible. Algo parecido a Alex. No saben mantener cerrados sus pantalones. — ¿Te vas? ¿Llamaron tus padres? — No, solo estoy un poco ebria y cansada… — respondo — Ya pedí un Uber. — Te acompaño… — suelta a la rubia, dejándola sola. Está matándome con la mirada. Ojalá supiera de la que la he salvado. — Te acompañaré hasta que llegue. ¿Qué pasa Cris? Es temprano, ¿han llamado tus padres? — vuelve a preguntar. — Nada, no pasa nada, no me siento bien. Necesito irme a descansar — repito. Alan me mira entrecerrando sus ojitos azules. No me cree, pero me conoce así que no insiste. El tema de mis padres no se toca. Todos lo saben. Ya camino a casa, vuelve a sonar mi teléfono. En mi borrachera, pienso que son mis amigos. Sin mirar, contesto. — Central de comunicaciones, buenas noches — canturreo — ¿Con quién desea hablar? — la misma broma tonta que siempre nos hacemos. Cuando estamos ebrios. Siento el resoplido de Peter. ¡Peter! Me incorporo de un salto en el asiento. —Muy graciosa Cristina. ¿Estás en tu casa? — espeta irónico. Y enojado. — Ammm ¿quizás? No debí molestar. Anda a divertirte... Y mientras bajo mi teléfono, dice algo nuevamente, pero no alcanzo a entender y corto la llamada. No quiero saber qué está haciendo. O con quién. ¡Por supuesto que no le hace gracia! Si es mucho más maduro que tú. Soy una bruta. Inmadura y alcohólica. Llego a mi casa, están casi todas las luces apagadas. Hoy avisé a mis padres, así que no molestaron. Estoy ebria y sigo enojada. Ni siquiera me desvisto. Solo me cubro con una manta y me quedo dormida.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR