En cuclillas sujeto su cabello mientras está inclinada en la taza del baño vomitando. Creo que ha vaciado lo poco que tenía en el estómago, porque ya son sólo arcadas. Nunca la había visto vomitar. Nunca la había visto así. Cuando las arcadas remiten, Cristina se deja caer sobre mi pecho y me abraza. Y se pone a llorar. No entiendo nada. — Qué pasa Cris, dime…— insisto, acunándola en mis brazos. Trato de calmarla, pero sólo llora, agarrada a mi camisa. Pasamos un largo rato en el piso del baño, dejo que se deshaga en lágrimas sobre mi pecho, mejor espero que se calme para insistir. — ¿Cómo te sientes? — pregunto cuando ya se ha tranquilizado un poco. — No muy bien…— recién está calmándose y recuperando el ritmo normal de su respiración. — Tu almuerzo fue bastante ligero…— trato

