Capítulo 10

1553 Palabras
Camila llegó a la mansión de don Servando sorprendiendo a su madre quien de inmediato la interrogó preocupada: –Hija, ¿qué haces aquí a esta hora? –Sentémonos madre tengo algo que contarte. –Tienes mucho que contarme, te noté incómoda en la fiesta de anoche. –Eso después, ahora debo decirte que tengo dos ofertas de trabajo muy buenas, no sé de dónde salieron porque nunca las solicité, pero una es en Washington y la otra en California. –Al otro lado del país hija, pero, ¿cómo te sientes?, ¿te gustaría aceptar alguna de ellas? Antes de que respondiera se acercó don Servando, advertido por una de las empleadas de que Camila estaba allí, cuando preguntó por Eloísa y le informaron que estaba con su hija en uno de los salones. Él entró saludando: –Hola Camila, ¿qué te trae por aquí a deshora? –Camila tiene dos ofertas de trabajo muy lejos de aquí, una en Washington y otra en California –explicó Eloísa, ocultando su consternación. –No nos habías mencionado que querías salir de Pensilvania –acotó don Servando. –No me lo había planteado, resulta que hoy al llegar al hospital el director me estaba buscando porque recibió de la Dirección de Salud ambas propuestas para mí, realmente me sorprendí tanto que solo atiné a pedir tiempo para tomar la decisión y venir aquí a hablar con mi madre –explicó Camila dirigiéndose a don Servando. –¿Esas ofertas llegaron desde la Dirección de Salud sin tú haberlas solicitado? –preguntó extrañado don Servando. –Así me informó el director del hospital y me advirtió que debo dar una respuesta lo más pronto posible, me otorgó plazo hasta el lunes. –Mi niña, ¿me permites hacer unas llamadas para averiguar el origen de esas ofertas? –Sí, por supuesto, yo debo volver al hospital, me avisan cualquier cosa. –Cuando termine tu turno, vente para acá, te tendré noticias y comeremos juntos, debo decirte que le pedí a tu madre que se muden aquí, lo hablaremos con calma durante la cena. –Gracias por todo don Servando, por usted estoy a un paso de terminar mi carrera en medicina. –No tienes nada que agradecerme mi niña, anda vete a cumplir tu turno y nos vemos más tarde. Una vez que Camila salió de la mansión, don Servando se dirigió a su despacho y efectuó algunas llamadas, una de ellas fue a Emilio Oropeza, ya que de la Dirección de Salud le informaron que, gracias al requerimiento de su amigo hicieron las generosas ofertas para la doctora Hernández, de la conversación con el abuelo de Evelyn Oropeza quedó más clara la situación: –Buenos días Emilio, te habla Servando Mondragón. –Buenos días Servando, qué agradable sorpresa. –Te llamo porque necesito aclarar algo contigo, referente a la doctora Camila Hernández, ella ha recibido dos ofertas de trabajo y acabo de enterarme que fue a instancias tuyas que las obtuvo, aparte de agradecerte quisiera saber a qué se debió tu injerencia en dichas propuestas. –En realidad, obedecí una solicitud de mi nieta Evelyn, ella sabe del deseo de su amiga Camila de ejercer fuera de Pensilvania, entonces me pidió que utilizara mis contactos en la Dirección de Salud para cumplir las aspiraciones de la hija de tu prometida. –Bueno Emilio, tal como te dije al principio, agradezco mucho tu intervención, tenemos pendiente una invitación al club para compartir un rato. –Me daría mucho gusto Servando, nos vemos pronto. Al salir del despacho, don Servando buscó a Eloísa y al encontrarse con ella, le dijo: –Hablé con la Dirección de Salud y averigüé que fue Emilio Oropeza quien hizo las gestiones para que le ofrecieran a nuestra Camila esos cargos, pero todo fue por petición de su nieta Evelyn ya que, según ella, Camila le manifestó su deseo de ejercer lejos de aquí. –Eso no puede ser verdad, si Camila tuviera esa intención me lo hubiera dicho con anterioridad. –Pienso lo mismo, no entiendo entonces por qué Evelyn hizo tal cosa. –En la fiesta noté a Camila un poco alterada, tengo un mal presentimiento con respecto a Camila, su amiga Evelyn y el nieto de Eugenio Altamirano. –Pero querida, estás pensando en una intriga sentimental. –Para serte sincera, a mí nunca me ha parecido la amistad de Evelyn con Camila porque son tan diferentes, que ni siquiera me imagino cual tema de conversación puedan tener en común. –Pero sabes que Camila es sencillamente adorable, todo el mundo, sin importar su posición económica gusta de ella. –Mi niña es muy dulce, pero debemos decirle de dónde salieron esas ofertas. *** Camila regresó al hospital y de pronto se vio muy ocupada debido a un accidente de un autobús escolar cerca de su ubicación, por lo que todos los niños heridos fueron trasladados para su atención en la emergencia pediátrica del Hospital Central de Filadelfia. Eficientemente y como una líder natural, se hizo cargo de la recepción de los heridos, organizó triaje por colores según su situación y ubicación de los pequeños pacientes en los cubículos disponibles. Todo el personal de dicha ala estaba dedicado a seguir las instrucciones de Camila, el jefe de Pediatría estaba admirado con su destreza y habilidad, ya que aparte de atender a los niños y examinarlos, los calmaba con dulces palabras y adicionalmente tranquilizaba a los padres histéricos que llegaban desesperados por saber de sus hijos. Fueron horas intensas que, a pesar de encontrarse con casos graves, no tuvo ninguna pérdida física y a las 8:45 de la noche cuando ya el último paciente estaba estabilizado, se permitió sentarse con algunos de sus compañeros, ninguno había probado bocado, pero tampoco se quejaban, solo tomaron asiento en silencio, seguidamente uno a uno se quitaban los gorros y nasobucos para tomar grandes bocanadas de aire. Marcus invitó a comer a Camila y ella le respondió que estaba tan cansada que prefería dormir antes que comer y que no tenía fuerzas ni siquiera para manejar por lo que se iría a la sala de descanso un rato antes de retirarse a su apartamento, en ese momento no recordó que tenía una conversación pendiente con su madre. En la sala de descanso tomó un jugo de frutas de la nevera, se lo bebió de prisa y se lanzó a una de las camas dispuestas para los médicos de guardias nocturnas, apenas se deshizo del pantalón y la bata desechables se quedó profundamente dormida. *** Eloísa estaba pendiente de la llegada de Camila y llamó varias veces a su celular encontrándolo apagado, cuando lo comentó con don Servando este le dijo que en la televisión anunciaron de un accidente de tránsito con varios niños involucrados por lo que seguramente Camila y sus colegas estaban atareados con ese caso, solo así se tranquilizó Eloísa al saberla dedicada a su trabajo. Esa noche se quedó en la mansión por primera vez en su vida, ella y don Servando estuvieron en el salón, cenaron juntos, pasearon por el jardín y a medida que avanzaban las horas ninguno se atrevía a despedirse para irse a dormir. Finalmente, Eloísa bostezó y con la vista fija en el suelo le dijo a Servando que quería ir a acostarse, él asintió y la condujo hasta el piso superior donde le habían sido asignadas habitaciones para ella y para Camila. Al llegar a la puerta de la alcoba que estaba destinada a su prometida, don Servando abrió invitándola a pasar, ella entró con paso lento sin levantar la vista, él tomó su barbilla y se inclinó para besarla, el beso se estaba prolongando y ella al sentir sus brazos alrededor de su cintura subió sus manos y rodeó el cuello de él, la caricia se hizo más intensa. Todos los años conteniendo su amor y deseo estaban por desbordarse, una pareja madura que se había amado en silencio estaba ahora con la posibilidad de demostrarse lo que sentían sin restricción alguna, nada impedía que se entregaran el uno al otro. Las manos de don Servando comenzaron a recorrer su espalda, sus latidos se aceleraron, Eloísa gemía quedamente bajo sus labios, encendiendo un fuego en el hombre que le estaba pidiendo a gritos silenciosos que lo recibiera. Ambos perdieron el recato y la cordura, él cerró la puerta y comenzó a desvestirla maravillándose del hermoso cuerpo que descubrió, ella también lo miró con admiración cuando quedó desnudo ante ella. Su hombría fue una sorpresa que la hizo fijar la vista incluso temiendo que su centro pudiera ser capaz de acogerlo por completo, los besos y las caricias del hombre que la tenía enamorada la hicieron olvidar cualquier temor en su mente, cerró los ojos y se dedicó a sentir y a manifestar el placer que él le provocaba, entre besos don Servando le dijo: –Te juro que me había propuesto esperar a nuestra boda, pero no puedo Eloísa, te he deseado y soñado por mucho tiempo, ya no tengo voluntad para detenerme, necesito tenerte, que seas mía y también quiero entregarme a ti hoy mismo, anhelo mucho estar dentro de ti y amarte como siempre imaginé que lo haría. –Soy tuya Servando, soy tuya, ámame por favor.
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