Capítulo 9

1544 Palabras
Evelyn y Santiago iban saliendo del salón cuando oyeron los aplausos, al fijarse bien notaron que eran por Eloísa y don Servando, a lo que la chica comentó: –Un compromiso, qué hermoso, tal vez pronto yo esté tan emocionada como esa señora con un anillo en mi dedo. –Suerte con eso –señaló seriamente Santiago, a quien no le hizo ninguna gracia la insinuación de Evelyn, había algo en ella que no le convencía del todo y él siempre hacía mucho caso a su instinto, aparte de que ya había descubierto que trató de desvalorizar a Camila ante él. –Sé que estás molesto por la forma como iniciaron las cosas entre nosotros, pero te aseguro que te compensaré con creces, por las dos malas citas que tuviste con mi amiga, debido a mi falta de sentido común. “Esas dos malas citas calaron muy hondo en mí, ahora quiero más de Camila” –pensó Santiago. Continuaron su camino fuera del salón, Santiago llevó a Evelyn hasta su casa y cuando ella iba a descender del vehículo se acercó a él y besó sus labios, Santiago no respondió, realmente era una mujer muy hermosa, pero sus sentidos estaban puestos en la chica que había fingido ser ella y que se había comportado terriblemente solo para hacerlo desistir del compromiso que se suponía debían hacer. Evelyn notó su actitud y se dijo a sí misma que debía evitar por todos los medios que él y Camila volvieran a verse, tenía toda la noche para pensar un plan que la ayudara a lograr su objetivo. *** Evelyn casi no pudo dormir, buscando una forma de evitar que Santiago vuelva a ver a Camila, ya amanecía cuando una idea se formó en su mente y trataría de hacerla posible a la mayor brevedad, salió de la cama y fue a desayunar con su abuelo y allí le expuso: –Abuelo, ¿todavía tienes contactos en la dirección de Salud? –Sí mi niña, ¿por qué preguntas? –Camila terminará la próxima semana su práctica en Pediatría y está muy preocupada porque posiblemente le ofrezcan quedarse en el área infantil del Hospital Central Pensilvania, pero ella realmente aspira irse de aquí, sabes que es mi mejor amiga y quisiera ayudarla consiguiéndole una mejor oportunidad en otro estado, ella desea un cambio radical y yo he pensado en California o Washington DC. –¿De verdad quiere irse al otro lado del país? –Quiere comenzar una nueva vida muy lejos de aquí, yo voy a extrañarla muchísimo, pero solo me importa que sea feliz y si quiere alejarse tanto yo la apoyaré, ¿puedes conseguirle un puesto en alguno de esos lugares? –Déjame hacer unas llamadas a ver qué consigo mi niña, es muy noble de tu parte hacer eso, aunque signifique separarte de tu amiga más cercana. –Le prometí que la visitaría donde quiera que se encuentre. Pero debes hacerlo rápido abuelito porque si le ofrecen el cargo aquí lo aceptará ya que no cree tener posibilidades de conseguir algo donde realmente desea estar, aunque es muy buena a veces no confía en ella misma. –Entonces actuaré de inmediato, dame unos minutos. –Gracias abuelito. Sonrió satisfecha de la jugada que acababa de hacer, ya su idea estaba en marcha, apreciaba a Camila, pero era parte de su pasado, ahora debía enfocarse en el futuro y ese era al lado de Santiago Altamirano. Así que la única opción viable era alejar a Camila de ellos lo más pronto posible, ya le contaría a Santiago de que ese siempre había sido el sueño de su amiga: Salir de Pensilvania e irse a un lugar lo suficientemente distante de Filadelfia. *** Apenas Santiago llegó a su apartamento trató de contactar a Camila, así que le escribió, solo esperaba en que el número por el que se habían comunicado si le perteneciera a ella. 10:55 pm Camila, necesito hablar contigo, quiero saber quién y cómo eres realmente. No obtuvo respuesta y se dijo a sí mismo que tal vez aún no salía de la fiesta, eso le servía de excusa y de consuelo, ante el silencio de ella, ahora se sentía más intrigado, pensó en que don Servando se refirió a ella con mucho orgullo, pero Evelyn no hablaba bien de su supuesta mejor amiga, eso le hizo dudar de su sinceridad, presintiendo que algo más estaba tramando. Cuando despertó en la mañana revisó el teléfono y el mensaje se mantenía en enviado, pero sin confirmación de haber sido leído, aunque sí tenía uno de Evelyn dándole los buenos días, lo leyó y no quiso responderle, lo dejó en visto. Se arregló perezosamente, toda la situación lo tenía desanimado, tampoco podía olvidar el rostro de felicidad de su abuelo y su mejor amigo, cuando estaban compartiendo la mesa con Evelyn y con él, de verdad lo afectaba, porque no deseaba decepcionarlo y por momentos se decía que tal vez debiera intentarlo con la nieta del señor Emilio. Camila lo impresionó y tenía el beso impreso en su mente, pero se veía muy entretenida con el ingeniero y debido a lo popular que era entre los hombres, seguramente ese beso no significó nada para ella. Salió rumbo a la oficina, tenía muchos pendientes por resolver y no insistiría con Camila, dejaría que las cosas fluyeran libremente, seguramente la olvidaría pronto si no volvía a encontrarse con su hermosa presencia. Al entrar en el edificio, como siempre, la recepcionista no disimuló su coqueteo, tampoco la secretaria que siempre se ponía nerviosa al verlo, él lo notaba, pero no se daba por enterado, les dio los buenos días sin detener sus pasos firmes hacia la oficina, pidió la agenda del día por teléfono y enseguida la recibió en el correo. Así mantenía la relación con la chica que le servía de secretaria y que no paraba de temblar cuando Santiago necesitaba hablar personalmente con ella, muchas veces ha pensado en despedirla, pero resultaría muy ridículo decirle a la oficina de personal que quería cambiarla porque su presencia la ponía nerviosa. Tuvo que concentrarse en las actividades del día y en revisar los resultados de las evaluaciones para preparar su próximo viaje, eso le permitiría despejar la mente y pensar en el próximo paso a dar con respecto a Evelyn Oropeza. *** Camila llegó al hospital y enseguida fue abordada por su colega Marcus, quien le dijo apesadumbrado: –Eres muy cruel al abandonarme así. –¿Cómo dices?, yo no te he abandonado, ¿de qué hablas? –Creí que éramos amigos, nunca me comentaste que estabas buscando plaza lejos de aquí. –Marcus, ¿qué sabes tú de mí que yo no? –le preguntó alarmada. –El director te está buscando desde la primera hora, yo ya me voy porque estuve de guardia toda la noche, felicitaciones y espero al menos una llamada de despedida. –¿Despedida?, Marcus, cuéntame qué sabes. –Vete directo a dirección amiga ingrata. Camila seguía sin entender y se fue a la oficina del director del hospital, en el camino se encontró al jefe de Pediatría quien luego de saludarla, le recriminó que no le hubiera avisado de sus intenciones, ella aún no comprendía a qué se refería solo le dijo que iría a hablar con el director que la estaba buscando y el jefe se ofreció a acompañarla. Al llegar y anunciarse, los hicieron pasar de inmediato, el director luego de expresarle su beneplácito por ser la mejor de la promoción, también lamentó tener que competir con dos de los más grandes centros pediátricos de Estados Unidos. –Discúlpeme señor director, pero de verdad no tengo idea de lo que está hablando, ¿a cuáles centros se refiere?, explíqueme por favor. –Directamente de la dirección de salud he recibido dos ofertas para usted doctora Hernández, una del Children’s National Hospital de Washington DC y otra del Children’s Hospital de Los Ángeles, cualquiera de esas ofertas es excelente a mi parecer, yo no podría igualarlas, aunque me encantaría, y están disponibles para usted desde hoy mismo, solo debe decidir cuál de las dos acepta. Quedó paralizada de la sorpresa, no esperaba semejante situación, no conocía a nadie en esos centros y nunca había hecho ni siquiera mención de querer estar en alguno de ellos, eran unas ofertas magníficas, pero no sabía de dónde salían. –Señor director, estoy tan asombrada cómo usted y debo pensarlo, porque significa un cambio radical para mí, ambos centros están muy lejos de aquí, quiero hablar con mi madre antes de responder. –Está bien doctora Hernández, tiene hasta el lunes, porque pronto terminará su práctica ya podemos decir que es una pediatra, su título ya está firmado y sellado debidamente, por lo que solo me queda entregárselo el siguiente viernes, aparte de saber a la mayor brevedad, qué responderle a la Dirección de Salud. –Necesito tiempo, por favor. –De acuerdo, nos reuniremos en cuanto esté lista. Abandonó la oficina del director del hospital, sin poder creer lo que acababa de pasarle, necesitaba hablar con su madre urgentemente, así que fue a cambiarse, avisó que estaría ausente por un momento y salió conduciendo rápidamente hacia la mansión de don Servando.
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