Tal como lo planeó mi padre, Emily ha venido a casa más a menudo. Poco a poco hemos encontrado puntos en común y nos hemos acercado. Es una chica genial, muy tierna y amable, aunque a veces se ve un poco melancólica.
Hemos conversado de varios temas y ella es absolutamente sincera diciendo lo que piensa. Siento que con ella puedo ser más yo mismo y que podría confiarle casi cualquier cosa.
-Raen, ¿te gusta alguien? -pregunta Emily mientras estamos bebiendo jugo frente a la piscina. Y yo la quedo mirando, sorprendido.
Es difícil para mí contestar esa pregunta, quisiera de todo corazón decir que no me gusta nadie o que me gusta ella... pero no puedo. No sería sincero. Aunque no quiera, sigo pensando en el maldito chico que me mintió todo el tiempo que estuvimos juntos.
-Sí -le digo finalmente. Mi respuesta se oye más triste de lo que quisiera.
-A mí también -me dice ella con una sonrisa- y ya no quiero esconderlo más.
Emily mira a todos lados y se acerca un poco más a mí.
-Estoy saliendo con alguien -dice en secreto y yo me sorprendo enormemente.
-¿De verdad? ¿Y por qué no me lo habías dicho hasta ahora? - pregunto en voz baja.
-Porque no sabía que pensarías sobre esto. Pero ahora veo que puedo confiar en ti - responde ella.
-Es un secreto entonces -le digo.
-Sí. Si mi padre se enterara, no sé qué podría pasar -dice ella mirando al piso.
-Y... ¿por qué es tan secreto? -quiero saber.
-Porque... estoy saliendo con una chica.
-Wow.
Me sorprende mucho, la verdad.
-Sí. Es hija de otro empresario y me enoja pensar que si mi padre no fuera tan homofóbico estaría tan feliz de que estuviéramos juntas. Pero no. Si lo sabe, probablemente me mande a un convento de claustro al otro lado del país.
Emily suspira. Siento que ella tenía esto guardado desde hace mucho tiempo.
-¿Alguien más lo sabe? -le pregunto.
-No. Solo tú.
-Entonces... es justo que yo también te cuente un secreto -le digo. Ahora estoy seguro de que quiero compartir esto con ella.
-Soy toda oídos.
-Yo... salí con un chico un par de meses.
-¿De verdad?
-Sí. Fue muy bonito, lo pasábamos bien, nos reíamos, nos acompañábamos... Pero él me dijo que solo quería estar conmigo porque quería saber cómo era salir con un niño rico... y terminó conmigo.
-Oh, lo siento. Debe haber sido duro.
-Sí -le digo sinceramente- aún me duele el corazón, y eso que ya ha pasado poco más de un mes. Pero yo realmente lo quería...
Me quedo en silencio y ella me acaricia la espalda.
-Es una pena que haya gente que sea así -me dice.
-Sí... y yo solo había ido a ver si él estaba bien y me sale con eso -le respondo.
-¿Por qué? ¿Le pasaba algo?
Entonces empiezo a recordar. Yo fui a verlo porque Ayla me dijo que algo podía pasarle o ya le había pasado...
-No... no lo sé... alguien me dijo que alguien le iba a hacer algo malo. Pero no sé si...
-¿Te dijeron que le podía pasar algo malo? ¿Era una amenaza? No entiendo.
-Yo tampoco. Fui a ver cómo estaba. Y... creo que tenía una marca de un golpe en la mejilla. Pero entonces fue que terminó conmigo.
-Es muy extraño -dice Emily- él no era hijo de nadie importante, ¿no?
-No. ¿Cómo supiste?
-Por lo de querer salir con un niño rico -responde ella simplemente- y qué tal si... no... no creo... aunque...
-Qué cosa -le digo con urgencia.
-¿Qué tal si alguien lo amenazó para que dejara de verte?
-¿Qué?
-No me hagas caso -dice ella rápidamente- creo que me dejo llevar por mis ideas locas... es que veo mucha televisión.
Pero aún así me dejó con la duda.
Cuando Emily se va en la tarde, voy a mi habitación. Mistoffelees se coloca en mi regazo mientras no puedo de dejar de darle vuelta a esa idea en mi cabeza.
Ayla me dijo esa vez que escuchó a mi padre decir "darle una lección al pelirrojo" y, que yo sepa, no conoce a otro pelirrojo que Aidan. Pero, ¿por qué? ¿por lo que pasó en la cena? O quizás supo que yo seguí juntándome con él. No me sorprendería, si tiene tantos guardaespaldas, alguno de ellos podría seguirme sin que yo me diera cuenta.
Maldita sea. Entonces me siguió y lo siguió a él también para amenazarlo de que me dejara en paz. Y por eso Aidan dijo todo eso, para asegurarse de que yo realmente no volviera a su lado. Pero si lo siguieron, eso quiere decir que también sabía dónde trabajaba. Y por eso necesitaba que ya no estuviera conmigo.
No puede ser. No tiene sentido. Mi padre no podría... ¿o sí podría? No sé realmente hasta dónde llega su poder o influencia ni qué está dispuesto a hacer para mantener su estatus.
Necesito hablar con Ayla.
Bajo a la cocina y la encuentro lavando los platos. Está ella sola, por suerte.
-¿Ayla? -le digo y ella deja sus labores.
-Raen -me contesta.
-Necesito hablar contigo -le digo muy serio. Ella asiente con la cabeza, pero su mirada se ve preocupada- pero en un lugar que no nos oigan. Ven.
Nos dirigimos al patio, junto a la piscina. Por aquí nunca pasa nadie a esta hora.
-Qué necesita -me dice ella.
-¿Has sabido de Aidan últimamente? -le pregunto sin rodeos.
-Sí... lo he visto un par de veces -me responde sin mirarme.
-¿Cómo está?
-La verdad no hablamos mucho... pero no se ve muy bien. Está más delgado y decaído. Está diferente, pero no podría decir por qué. Además... -pero no continúa hablando.
-¿Además? -le pregunto.
-Es una suposición mía, pero... creo que se está cortando o algo así. Desde hace varios días que usa unas muñequeras y él nunca había usado nada de eso, nunca le gustaron los accesorios, entonces es extraño... a menos que quiera esconder algo -responde Ayla retorciendo las manos.
Me quedo sin aliento. ¿Estaría él tan mal porque terminó conmigo? Quizás pasó otra cosa... pero no me puedo quedar con la duda.
-Gracias, Ayla -le digo. Ella asiente con la cabeza y vuelve a la cocina.
Necesito hablar con Aidan y aclararlo todo.