Sonrío al teléfono como un tonto. Iré a mi primera fiesta y junto a Raen. Estoy tan contento que podría ponerme a saltar y cantar como si mi vida fuera un musical. Danielle, Mary y Carmen me miran y se ríen. Los cuatro estamos cenando juntos, ya que no tenemos más familia en esta ciudad y bueno, nadie quiere estar solo en estas fechas. Fue Danielle quien nos invitó a su casa. Puso a dormir a su pequeño hijo y tuvimos una pequeña celebración, con regalos incluidos. Yo le di a cada una un conjunto de aros y un dije de plata con flores de distintos colores y ellas me dieron un bloc de dibujo y lápices de colores. No sé cuándo les dije que me gustaba dibujar, pero me alegra haberlo hecho. La semana pasa tranquila y sin contratiempos, entre el burdel y algunas juntas furtivas con Raen. Y me

