Karol
- Olí algo- la vos de Aaron llegó a mi lado.
- Era un animal muerte, vámonos- dije y caminé la casa con los pasos lentos, pensaba en todo, miré a Aaron caminando en silencio a mi lado, se lo decía, o no.
- Aaron- el me miró instantáneamente, me dedicó una sonrisa.
- Y si los ojos rojos no son malos en verdad y si ellos son los buenos- una risa salió de sus labios.
- Te afectó el sol o que linda- lo mire sería.
- No es una broma- paró en frente de mi.
- Te sientes bien- me pregunto tocando mi frente, le quite la mano.
- No se puede hablar en serio contigo- me encamine de nuevo, agarraron mi brazo.
- Perdón, bien?- que cree, que con un perdón mi estado emocional cambiará, pues tiene razón porque mi naturaleza me impide estar enojada con él.
- Sabes que no puedo enojarme contigo- me guiño un ojos y seguí caminando.
- Oye Karol porque no mejor me dices que nunca as hecho y te gustarías hacer- pare bruscamente, era lo que había dicho anoche.
- Aaron deja de hacer eso- me giré para verlo, estamos muy cerca de mi.
- Hacer que- pregunto mientras intentaba atraerme a él.
- ESO, deja de mentirte a ti mismo diciéndote el que si me arias más feliz estos últimos dos meses de mi vida cargarás con un peso menos, no te necesito, te ayudaré con los ojos y me iré de tu vida para siempre- su mirada bajo al piso apenado, camino hasta estar cara a cara.
- Solo intentaba ayudarte, tu puta manda me odia repitiéndome todo el repugnante día el monstruo de persona que soy por rechazarte, y la única manera que veo de disculparte es esta-
- Para mi es suficiente con que te quedes todas las noches conmigo, que en el día dejes que te observe cada una de tus facciones, que me abraces cada que empiezo a llorar, que aunque te repita mil veces el que quiero que te alejes no lo hagas, que aunque te diga que ni te necesito tú sepas que si y más de lo debo, pero tú no eres así Aaron- me di la vuelta y seguí caminando.
Le gritaste
Se lo merecía lorak
Claro que no
Si claro que si
No
Si
Si si entonces dime porque
Porque
Porque
Porque
Porque sabes que lo amas y no lo aceptas, porque estás celosa que todas las mañanas bajes y veas que alguien que no eres tú está en sus piernas besando sus labios, porque cuando te ves a un espejo te odias por no gustarle, porque sabes que cuando duerme con nosotras lo hace para no perderla a ella, así que no Karol, no se lo merecía.
Ya cállate
Estaba discutiendo con mi pantera y era patético, llegue a la casa y entre sin escuchar a nadie más, me encerré en el baño y me miré al espejo, que era, que no era rubia, me podía teñir el cabello, que no era flaca y femenina, me podía operar, que no tenía mucho pecho, que mi cara era redonda, que mis labios no eran grandes, que no vestía igual que ella, pero no era eso, es que simplemente no era ella.
Pase mis manos por mi cabello, mis lágrimas empezaban a salir, no me podía sentir peor, hacía todo esto por miedo a perderla, hacia todo esto por pena, no por él propio o por amor hacia mi, si no que por pena.
Sollozos salían de mi boca provocando que la tapara para que no escucharan, me senté en el piso poniendo mi cabeza en la puerta, sitúa gritar a todo pulmón, me limpié mis lágrimas, la puerta sonó.
- Karol estás allí- la vos de Alice me desconcertó.
- Si en un momento acabó- grite con mi vos normal, me pare del suelo, limpié mi cara con agua fría u la sequé, salí del baño y allí estaba ella.
- As visto a Aaron- negué, ella me vio por un segundo.
- Que te pasó- pregunto poniendo su mano en la herida de mi brazo.
- Es una cicatriz, cada ves que lloro se abre- dije normal, ella agarró mi mano y me guió a su recámara, al llegar agarro alcohol y un parche.
- Puedo- pregunto y yo asentí subiendo mi manga llena de sangre para dejar a la vista mi cicatriz.
- Que bonito anillo- ella se lo quitó para que lo pudiera ver.
- Aaron me pidió matrimonio con ese- se lo devolví y ella se lo puso.
- Pues tiene buen gusto para la joyería- ella asintió, suspire cansada.
- Dime Karol nunca pensante en casarte- sonreí al pensarlo.
- Desde chica, mamá y papá tenían una relación tan hermosa que soñaba con casarme y tener una familia con la de ellos, esas ideas fueron disminuyendo cuando obtuve el puesto de Alfa, no importa te estoy aburriendo- dije pero ella negó.
- No cuéntame- la miré con una sonrisa.
- Pero si, me hubiera gustarme casarme, mejor cuéntame de ti- trate de no concentrarme en mi.
- Pues no e vivido mucho pero, me gusta ir al cine- me miró esperando respuesta.
- La última ves que fui al cine tenía 6 años- solté y ella me miró sorprendida.
- Como es eso posible, sabes que no importa, mejor dime, que te gusta hacer- me empezaba a poner venda en la herida.
- Me gusta estar con mi hermana, y ya en verdad no e hecho muchas cosas- me miró de nuevo con sorpresa.
- Entonces dime que te gustaría hacer- solté un suspiro.
- Pues me gustaría, tomar un helado de fresa como de niña, tener una mascota, leer los libros que aún sigo queriendo, ver el atardecer con la persona que más amo, dar mi primer beso- iba hablar pero ella me paró.
- Nunca as dado tu primer beso- yo negué avergonzada, vi por un momento pena en sus ojos.
- No, tampoco e amado, quisiera ir a la playa, o lo ultimo pero no menos importante, quisiera ver el cielo de noche y al fin poder ver una estrella fugaz y pedirle un deseo- Karol sin darse cuanta había sacado a su niña interior.
- Valla, lo final si que es algo bonito- ella acabó de curara me.
Me dedicó una sonrisa antes de irse de la recámara dejándome sola.