Capítulo 15

1009 Palabras
De las muchas cosas que me gustan una es el y la otra es el y la última es el. Pero el arriba mío es inigualable. La noche había sido extremadamente cansada. Apenas y me dejaba descansar para otra ves entrar en mi, me dejó dormir y ahora me iba levantando. - No puedo resistir más- sentía como besaba mi cuello y susurraba a mi oído, tratando de despertarme. - Entonces no esperemos más- me dio un escaso beso antes de levantara mi rodilla y rozar su dureza en mi trasero. Gemí en su boca, sin esperar más de una zancada metió su longitud más grande de lo normal por el celo en mi, cada embestida era un gemido mío, su mano apretaba mis pechos y besaba mi cuello. El placer que sentía nunca era suficiente siempre quería más y más. - Te sientes tan bien- me susurro y mordió el lóbulo de mi oreja. Quería que le hiciera suya de todas las maneras posibles. Lo saqué de mi interior y en un movimiento me puse arriba de él, nunca tenía el mando pero esta vez estaba decidida. Baje a su cuello y empecé a repartir besos húmedos en el, sus manos se deslizaron a mi espalda hasta mis nalgas dándoles un apretón provocando que gimiera. - Aaron- solté al sentir una nalgada, le di una pequeña mordida, me enderecé de nuevo y me levante un poco para que pudiera meter su intimidad dentro de mi. Baje de nuevo metiendo todo dentro de mi, me quede un rato así disfrutando tenerlo dentro, me movía en círculos lentamente, gruñidos salían de él. - Salta pequeña coneja- me ordenó, puse mis manos en sus rodillas y empecé a impulsarme, arriba y abajo, sentía como mi interior ardía pero no me importaba. - Dame fuerte- me susurro y empecé a moverme más rápido, sus manos fueron a mis pechos jugando con ellos, arqueaba la espalda y mi cabeza iba para atrás, esta sensación era única. Dios, amaba esta sensación. - AARON- grite al llegar a otro orgasmo, pare un momento, mi respiración agitada empezaba a controlarse. - Quien dijo que pararás- me pregunto, le di una pequeña sonrisa antes de acercarme a sus labios y besarlos con deseo. - Necesito descansar- le susurre antes de darle otro beso, al separarnos atrapó mi labio inferior ente sus dientes y lo soltó al estirarlo un poco. - En unas horas se acabó el celo, no pares hasta que acabe- Salí de él para ponerme a su lado. - Faltan 5 horas- dije revisando en reloj, lo agarre de la nuca y lo atraje hacia mi besándolo tiernamente. - No quiero que esto acabe- el se posicionó entre mis piernas sin dejar de besarme. - Yo tampoco pero no significa que ni volvernos hacerlo- puso un mechón de mi pelo detrás mi oreja. - Dejarás que marque- pregunte pasando mis dedos por su cuello. - No lo sé- me dio otro beso. - Lo necesito saber antes de que el celo acabe- hundí mi boca en su cuello y lamí la parte en donde estaría mi marca. - Bien, márcame- me autorizo, su boca se estrelló con la mía y nuestras lenguas empezaron a bailar. Enrollé mis piernas en su cintura y el entró en mi, nunca me cansaría de esto. - Solo treintas minutos, estaba contra la pared brincando en la polla de Aaron, estábamos parados, podía sentir como empezaba a palpitar y hacerse más grande. - No aguantare más- me susurro entre jadeos, hundí mi boca en su cuello y en donde lamí y bese anterior mente empiezo a morder con delicadeza. - Karol- lo escuchó gemir y es en ese momento donde mis colmillos salen y muerden placenteramente su piel marcándolo mío. Escuchó como grita del placer, su semen empapa mi interior haciéndome gemir de placer, dejó su piel en paz y lambo para quitar el sangrado, el celó se a acabado y el está marcado, ahora es mío y de nadie más. Sale de mi pero no deja de cargarme, me lleva junto a él a la cama, nos acostamos sudando de cansancio. No había palabras para decir, sabíamos que estaba pasando con solo nuestras acciones, lo volteé a ver y el me miraba a mi. Entendí si mirada, amor e ilusión, me acerqué a él para abrazarlo por el abdomen y me atrajo más a él por la cintura. Me dio un suave beso en mi cabeza y me susurro. - Te amo- mi corazón empezó a latir incontrolables veces. - Yo también te amo Aaron- le susurre agarrándolo de las mejillas, estampé nuestros labios, su lengua se escabulló buscando la mía, al acabar recosté mi cabeza en su pecho y el en mi cabeza. Después de 44 horas de sexo podíamos descansar. - - Se lo dirás- se lo debía de decir, no? Al final lo tiene que saber. - Estamos en un buen momento ojos rojos, no quiero cagarla- tenia que decirle a Aaron que él no era el heredero natural. - Bien, pero se lo tienes que decir- el vampiro salió de allí. - Sabes? No hemos hablando de cuando te marcaré yo- unas firmes manos rodearon mi cintura provocando que chocara con un duro torso y una boca se colara a mi nuca. - Que te parece el próximo celo- sugerí, soltó un gruñido volteándome. - ESO es en tres meses- me debía de marcar para que no muriera. - Que te parece esta noche- dijo con un tono picarón. - Me parece perfecto- me sonrió y me dio un tierno beso, pase mis manos por su pelo y lo atraje mas a mi profundizando el beso. - Tengo que ir con la manda por la guardia pero después de eso soy todo tuyo mujer- me dio otro rápido beso antes de irse. Suspire como toda una estupida enamorada, lo peor es que lo estaba. Estaba perdidamente enamorada de Aaron Black, hasta recordar su nombre me excita. Reí ante ese pensamiento y entre a la casa.
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