Capítulo 6: No Olviden Su Lugar

1496 Palabras
—Mantenga su distancia. —Jacob se interpuso entre su señora y el recién llegado. —Vaya, ¿La dama de rojo es tan importante que no se le puede acercar ni un paso? —Elizabeth se armó de paciencia y con elegancia, se dio media vuelta. —Jacob, no seas tan descortés, déjalo. —Tras dar un gruñido, se hizo a un lado, de modo que su señora estuviera frente a frente con el hombre. —Señor Bennett, no es que sea importante, Jacob simplemente está haciendo su trabajo. —El aludido miró al gigante y tras soltar una sonrisita chulesca, la miró a ella. —Ya veo, hace muy bien su trabajo. —El tono no le gustó a Elizabeth, pero aun así se mantuvo impasible. —La cuida muy bien. —Elizabeth asintió, no es una mentira la que ha dicho. —Por algo se ocupa de mi seguridad y aleja de mí a quienes suelen olvidar su posición conmigo. —El hombre la miró a los ojos, aparentemente dulce, pero sus palabras son venenosas. —He escuchado que se ha aliado con dos importantes empresas. —Elizabeth deseó dar media vuelta y dejarlo hablando solo, pero ciertamente, ese será el tema de la noche y no podrá huir. —Y tengo una pregunta. —Sus ojos se oscurecieron tras sus pensamientos. —¿Qué favores hizo para que se asociaran con usted? Digo, con un cuerpo como el suyo, cualquier hombre haría lo que... —Mucho cuidado con sus palabras, Jayden. —Lo cortó con tono serio. —No necesito a Jacob para ponerte en tu lugar. —Lo miró a los ojos. —No tengo culpa de que los incompetentes no pudieran conseguir una alianza como la mía. —Ladeó la sonrisa por el gesto con el que Bennett la mira. —El mundo de los negocios se divide en tres grupos, los que heredan las empresas de sus padres y no tienen idea de cómo avanzar, los que llegan al éxito con esfuerzo, pero no son capaces de evolucionar y los que heredan las empresas de otros y superan cualquier éxito, en pocas palabras... Los inútiles, los mediocres y los astutos. Ahora, si mal no recuerdo, sus empresas fueron heredadas de sus padres y la mía fue heredada de mi suegra, pero hoy por hoy... está aliada con las más importantes empresas y sus éxitos apenas inicia. —Tras sonreírle, se dio media vuelta. —Pase excelente noche, Bennett, es bienvenido a participar en las reuniones, quizás le dé el placer de ser mi cliente. —Jacob lo miró con burla antes de seguir a su señora. Jayden la miró alejar con mala cara, había tenido la oportunidad de cruzarse en su camino antes, pero ella pasó totalmente de él. Todos le advirtieron lo feroz que era, pero no le creyó a nadie, ahora le quedó todo más claro. Ladeando la sonrisa, siguió su camino, todos lo conocen por ser el deseo de todas las mujeres, ella no será la excepción y se tragará todas sus palabras. Él será el único hombre que haga que su aparente perfecto matrimonio acabe en una infidelidad, de eso no tiene duda, ella no sería la primera. La fiesta es lo que todos esperaban, empresarios por dónde se mire, grupos hablando y negociando, otros simplemente disfrutando del ambiente y otros tantos esperando la oportunidad perfecta para pescar al pez más gordo. —Señora. —Olivia se acercó a su jefa. —La mayoría de los empresarios quieren hablar con usted. —Siguió sus pasos. —Los proyectos de los que me han hablado son estupendos, muchos de ellos están dispuestos a dejar las constructoras con las que trabajaban de lado e irse con usted. —Elizabeth sonrió, está dando su primer pasó y tal parece que lo está dando con firmeza. —Bien, llévame con ellos, en el orden que tú quieras. —Olivia se apresuró a llevarla a un pequeño grupo de hombres, Elizabeth miró a su alrededor y es cierto lo que su suegra le decía, es un mundo de hombres, por lo que las mujeres deben ser más astutas, más seguras y más adelantadas. —Señora Ferguson. —Los hombres le saludaron con el respeto que ella había estado forjando desde que inició en los negocios. —Caballeros, feliz noche. —Los saludó a cada uno de la mano. —El ambiente es acogedor y el perfecto para hablar de cosas interesantes, ¿No lo creen? —Por supuesto. —La voz a sus espaldas la tensó. —Quizás nos pueda contar la anécdota de como logró conseguir tales alianzas. —Christian se puso del lado de los hombres, así dejando a Elizabeth frente a ellos. —¿No les da curiosidad, caballeros? —Por supuesto. —Contestó uno que había estado esperando el momento. —Sin duda, usted ha logrado lo que muchos de nosotros no. —Elizabeth no perdió su sonrisa. —Bueno, debo decir que no fue fácil. —Aceptó. —Pero con ingenio y determinación se puede conseguir cualquier cosa. —Todos la miraron con atención. —Siempre he sido una mujer que consigue lo que quiere y esta vez no ha sido la excepción. —Chris ladeó la sonrisa, es una descarada. —Créanle, la señorita Ferguson siempre consigue lo que quiere y cuando lo tiene, le saca todo el provecho que puede. —El corazón de Elizabeth perdió un latido. —¿No es así, Liz? —La miró a los ojos con una sonrisa arrogante. —Pero tal parece que la vida siempre la recompensa, miren que para que tu suegra te deje un imperio, debiste hacer muchas cosas. —Bueno, es lo que todos hacemos, ¿No? ¿Quién va a luchar para obtener algo y después no sacarle el provecho por el que tanto luchó? —Todos rieron, ajenos de lo que ahí pasaba. —Usted no es diferente, señor Hamilton, usted toma lo que quiere y hace con eso lo que mejor le convenga, ¿No es así? —Chris congeló su sonrisa, es una bruja. —Sí, pero todo se diferencia, yo lo que tomo le saco el provecho que pueda, pero jamás lo abandono después. —Todos se pusieron serios, la mayoría en el grupo trabaja con la empresa de Débora Hamilton y están a punto de cambiarse con la empresa de la mujer frente a ellos. —Bueno, ahora no entiendo por qué no toma su puesto como CEO de New Era Construction Company, sin duda ahí sacaría mucho provecho. —Christian se puso totalmente serio, ella es la única que sabe el motivo exacto por el cual él no se pone al frente de la empresa de su padre. —Vaya, creo que dos mujeres en un grupo de hombres no está bien visto. —Todos miraron al dueño de la voz con gestos serios. —Y menos cuando tienen tales miradas. —Miró directamente a Christian. Elizabeth se estremeció al sentir esos fuertes brazos, rodearla y su piel se erizó por el beso húmedo que depositaron en su cuello. —Creo que su esposa puede con esto y más. —Sonrió, Chris se sintió enfermo al ver el brillo en los ojos de Elizabeth y la felicidad que, por mucho que deseaba ocultar, era evidente. —No lo dudo, cariño. —James se separó de ella. —Lamento la escena, señores, pero deben comprenderme, es mi esposa. —Con una sonrisa saludó a los presentes con un apretón de manos. Chris hubiera preferido no corresponder el saludo, pero eso sería infantil y mal visto. —Créanos, lo entendemos a la perfección. —Sonrió uno de los hombres. —Cuando tenemos a una mujer hermosa es mejor darnos esas licencias. —A Elizabeth no le gustó aquello, los hombres son unos tontos. —¿Y bien? ¿Me pondrán al tanto? —Elizabeth vio la oportunidad perfecta. —Por supuesto, querido. —Sonrió pasando de Chris. —Los señores están interesados en firmar contrato con nosotros y por supuesto no perderé la oportunidad. —Los hizo sentir importantes a todos. —Son clientes excepcionales y es un honor el que me hayan elegido a mí después de trabajar años con la competencia. —Chris se tensó en el acto, ¿Cómo pueden ellos trabajar con esa empresa y no con la de su madre? —Espero que esto no haga diferencia entre nosotros, señor Hamilton, espero que entienda que así funcionan los negocios. Estoy segura de que su madre ya se lo habrá explicado. —Desviando la mirada a los hombres, agrandó más la sonrisa. —¿Les gustaría ir por una copa a la vez que hablamos de nuestra futura asociación? —Los hombres, sin sentir culpa, aceptaron la invitación. —Olivia, vamos, acompáñame, dos mujeres son mejor que una. —La chica que miraba a Chris por su gesto, asintió y fue tras su jefa.
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