Capítulo 2 - Amigas de verdad en un hogar de verdad.

1430 Palabras
Al terminar la cena un chico unos años mayor que nosotras nos guio por el colegio Hogwarts de magia y hechicería.   Atravesamos largos pasillos de grandes ventanales y altos techos, subimos escaleras interminables que se movían, cambiando su dirección y destino, y vimos que las paredes estaban forradas casi por completo de grandes cuadros que se movían, los personajes en ellos dibujados se movían de un cuadro a otro, hablando entre ellos y con los alumnos y fantasmas que por ahí merodeasen.   No podía cerrar la boca de la emoción que albergaba mi cuerpo ante semejante estampa.   Cuando me giré a mirar a mi amiga Lily la vi con la boca tan abierta como la mía, mirando a todos lados.   — Es flipante… — dije sonriendo mientras miraba alrededor.   — ¿Flipante? ¡Es la cosa más alucinante que he visto en mi vida! — exclamó Lily cogiéndome del brazo con emoción.   Reí por su exagerada respuesta mientras ambas observábamos con adoración los alrededores.   Al final, tras subir muchos e interminables escalones, llegamos a un descansillo entre escaleras en el que se encontraba un cuadro gigante con una señora bastante gorda, de mejillas sonrosadas y cara amable.   — ¡Alumnos nuevos! ¡Bienvenidos a Hogwarts y sobre todo bienvenidos a Gryffindor! ¿Contraseña? — dijo la señora gorda sonriente.   — Leonis fortuna — respondió el prefecto que nos había guiado hasta allí.   — Correcto — respondió la señora gorda antes de que el tejido del cuadro se replegase, dejando ver una entrada a lo que parecía ser una sala.   — Adelante, pasad — dijo el chico entrando por el hueco que la señora gorda había dejado.   Al entrar vimos una estancia redonda, había sillones y sofás de color rojo, una gran chimenea, estanterías llenas de libros y mesas con sus sillas llenas de alumnos hablando tranquilamente.   Justo en frente de la entrada por donde habíamos llegado a esa estancia había un gran cuadro con la imagen de, imagino, sería el fundador de la casa, y a cada lado del cuadro había una escalera en forma de caracol.   — Bien, esta es la sala común de Gryffindor, para entrar tendréis que decirle a la señora gorda la contraseña que cada cierto tiempo cambiaremos, ahora bien, la escalera de la izquierda va a las habitaciones masculinas y la escalera derecha a las femeninas, los chicos no podrán entrar en las habitaciones femeninas, vuestra cosas están en vuestras habitaciones — dijo el chico colocándose bien las gafas sobre el puente de su nariz — Y bienvenidos a Gryffindor — concluyó sonriéndonos con simpatía para despedirse e irse con sus amigos reunidos en una mesa del fondo.   Lily y yo subimos casi corriendo las escaleras de la derecha, a lo largo de ellas había pequeños descansos con puertas y en cada puerta el nombre de las cuatro alumnas que vivirían en ellas a lo largo de su estancia en Hogwarts.   Tras pasar varias puertas llegamos a una de color caoba en la que ponía nuestros nombres, nos sonreímos, nos habían puesto en la misma habitación así que no estaríamos con completas desconocidas compartiendo cuarto los futuros siete años.   Entramos apresuradamente, era una estancia semicircular con tres grandes ventanales que separaban las cuatro camas con largas cortinas rojas y que podían cubrir por completo la cama, ocultando a su ocupante.   Había mesitas de noche a cada lado de las camas, en cada mesita su respectiva lámpara y un baúl a los pies de cada cama.   A cada lado de la estancia había una puerta del mismo color que la de entrada, descubrimos que eran baños así que decidimos compartir el de la izquierda que era el más cercano a nuestras camas, dejando el otro a nuestras compañeras.   Me tiré sobre mi nueva cama, era perfecta, ni muy blanda, ni muy dura, podría quedarme durmiendo nada más rozar sus blancas sábanas y su rojo edredón de plumas.   — Es genial... Llevo años soñando con venir a Hogwarts y aún no me creo que esté aquí — dije casi en un susurro.   Al rato llegaron dos chicas de nuestra edad, una tenía su corto cabello, casi rapado, de color n***o, sus ojos chocolate y su pálida piel pecosa, tenía las orejas algo puntiagudas y era algo más delgada y baja que Lily y yo, la otra chica era rubia, de ojos de un brillante azul y de piel algo morena.   — Hola — dijo la chica rubia saludando con la mano y con una gran sonrisa que nos hizo sonreír.   — Hola — respondimos Lily y yo acercándonos al centro de la estancia donde ambas estaban.   — Yo soy Hayley Johnson y ella es Alice Brown — dijo alegremente mientras la chica llamada Alice sonreía amable.   — Yo soy Lily Evans y ella es Éride Lestrange — dijo Lily señalándonos respectivamente con su dedo pulgar.   Ambas me miraron con los ojos y bocas abiertos como platos.   — ¿Lestrange? ¿Cómo ha terminado una Lestrange en Gryffindor? — preguntó Hayley sin poder contener su curiosidad.   — Se ve que no encajo con los estándares familiares — dije con una sonrisa nerviosa mientras rascaba mi frente.   — ¿Por qué todos decís que cómo ha terminado aquí? ¿Es que no debería? — preguntó Lily enfadada.   — ¿Cómo que porqué lo decimos? ¿Es que no sabes quienes son los Lestrange? — preguntó Alice sorprendida por la falta de información de la pelirroja.   — No es culpa suya, es la primera bruja de su familia, así que es normal que no esté informada sobre esas cosas — expliqué.   Ambas se miraron como entendiéndolo todo.   — Veras, hay familias de magos que están en contra de los muggles y de los magos y brujas que vienen de familias muggles como tú, esas familias creen que el mundo de la magia debería ser exclusivamente para los "sangre pura" — dijo Hayley haciendo comillas en lo último — es decir, aquellos que proceden de familias antiquísimas y en los que todos sus miembros sean brujas o magos ¿Entiendes?   Lily asintió rascando su barbilla.   — Mi familia es una de esas, la casa Slytherin solo acepta a magos y brujas de padres mágicos, todos ellos odian a los muggles y a los hijos mágicos de estos, por eso te dije que no sabías lo que me esperara cuando volviera a casa, toda mi familia pertenece a Slytherin, toda ella odia a los muggles y a hijos de muggles, de hecho antes de subir al tren mi padre me amenazó con castigarme si hablaba con hijos de muggles… — dije mirando mis pies con culpa — Yo no comparto esas ideas, no entiendo... no entiendo porque odian tanto... no entiendo porque no somos como una familia normal que se quiera y que se apoye... pero me da igual que me castigue por estar en Gryffindor o porque mi mejor amiga sea hija de muggles, eres la mejor persona que he conocido en toda mi vida y no quiero que dejes de ser mi amiga por tener una familia así, por eso no te lo dije... tenía miedo de que me rechazaras...   Todas me miraron con pena para luego abrazarme en grupo.   Era la primera vez que me sentía querida, y deseaba que ese abrazo durara para siempre, porque en poco menos de un día había recibido más cariño que mis once años de vida.   — No dejaré de ser tu amiga, nadie elige a su familia, lo importante es cómo sea la persona ¿no? — dijo Lily sonriéndome.   Le sonreí y asentí mientras una lágrima descendía por mi mejilla y se precipitaba en forma de gota en mi barbilla.   — Nosotras también seremos tus amigas, bueno...si quieres… — dijo Alice rascándose una mejilla con una sonrisa.   — ¡Por supuesto que quiero! — exclamé sonriente.   — Pues entonces seremos amigas — dijo Hayley guiñando un ojo.   Esa noche me dormí con una sonrisa en los labios, sintiéndome querida, y por primera vez sin temor a lo que me sucedería al final del curso cuando volviera a la casa donde me había criado y que desde que había llegado a Hogwarts había dejado de ser mi hogar, porque el hogar es donde están tus seres queridos y para mí, esas eran mis tres amigas que se encontraban en esa misma estancia, tres chicas que me habían aceptado aun sabiendo de qué familia provenía y como eran ellos, y sabía a ciencia cierta qué lucharía con uñas y dientes para conservar lo que ahora tenía, por un futuro feliz.      
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR