Capítulo 24 - La cena de familias.

1243 Palabras
Las cosas entre Sirius y yo se habían, por decirlo de algún modo, solucionado. Habíamos dejado de pelear, y todo había pasado a un extraño romance sin nombre que manteníamos a escondidas. Algún que otro beso espontaneo, él tomándome el pelo con el fin de cabrearme...Pero yo seguía sin querer admitir estar enamorada de él. No quería salir con alguien que, con más que mi corazón, mi razón y todo mi ser me empujaban a estar con él, se comportara como si el mundo fuera suyo y los demás sus humildes esclavos, seguía peleando con él de vez en cuando, cuando él y sus inseparables amigos maltrataban y gastaban bromas a Severus. No quería reconocer lo que sentía por él por el simple hecho de ser él, de que seguía siendo el infantil e inmaduro niño que había conocido en el callejón Diagon comprando mis materiales justo antes de entrar en primero. No quería reconocerlo porque no había cambiado, y por más que eso me doliera no estaba dispuesta a que esa relación no saliera bien. — ¿No crees que deberías hablar con Sirius y aclarar lo que sois en este momento? — preguntó Lily de sopetón mientras estudiábamos herbología en la biblioteca. La miré con sorpresa, levantando la mirada del libro y fijándole en mi amiga. — Él quiere aclararlo, no para de insistir en que hablemos, soy yo la que no quiere — respondí después de un tiempo en silencio. — ¿Por qué no quieres hablarlo? ¡Llevas más de un año buscándolo, ¿y ahora que encuentras a tu amor verdadero no quieres estar con él?! — Susurró Lily. — No es eso, es... es el hecho de que es él — respondí soltando el aire que mi cuerpo parecía tener la manía de retener — no sé cómo explicarlo, mira, imagínate que ahora descubres que tu amor verdadero es James ¿Cómo te tomarías el hecho de que el chico con el que discutes por tener pareceres distintos y que no deja de meterse y gastarle bromas pesadas a uno de tus mejores amigos, cosas que a tu mejor amigo le duelen, fuera tu amor verdadero? Estoy confusa y no quiero creer y menos admitir que él de verdad... es que sigue siendo el mismo niño de primero, no ha madurado...no sé... es que no me lo esperaba simplemente, no creo que sea momento de hablar con él de esto, ni tampoco de mantener ninguna relación, es pronto y él no es lo suficiente maduro — concluí mirando mis manos con interés. — Entiendo, creo que en ese caso estaría igual que tu... — respondió Lily apretando mi mano con cariño — Tomate tu tiempo, a lo mejor tienes razón y no es el momento, no creo que él esté preparado para que una relación funcione... — Ya... supongo que me daré un respiro, e intentaré olvidar todo este tema por un tiempo, creo que es lo mejor... — respondí volviendo a mirar mi libro dispuesta a concluir esa conversación. — Si tanto te quiere esperara lo que haga falta — respondió al rato Lily sin mirarme. Las vacaciones de pascuas llegaron con rapidez, ya nos encontrábamos en el último tramo del curso, a punto de terminar nuestro cuarto año, y como todas las vacaciones que Hogwarts tenía, mi padre me obligaba a ir a una de sus estúpidas cenas. Esa vez no había mandado ningún paquete, simplemente me había mandado una carta dos días antes de las vacaciones diciéndome que me comprara un vestido o mirase a ver que me iba a poner, y que fuera formal y a ser posible elegante, para la cena que se celebraría el penúltimo día de las vacaciones, día que vendría por red flu a por mí al despacho del directos a las seis en punto de la tarde. El día de la cena había decidido ponerme un vestido verde por medio muslo suelto, con un corpiño ajustado en la zona de la cintura de color n***o y unos botines del color del corpiño. Me había dejado el cabello suelto, largo y ondulado y me había maquillado los ojos con tonos oscuros. Cuando entré al despacho de Dumbledore Sirius y mis hermanos ya estaban allí esperando a mis padres. — ¡Señorita Lestrange! Me alegro de verla, su padre no tardará en llegar — dijo Dumbledore justo cuando aparecían entre llamaradas verdes mi padre y el de Sirius por la chimenea uno detrás de otro — Justo a tiempo, como siempre, espero que disfruten de la velada. — Gracias Albus — Respondió mi padre — Vamos, nos están esperando los demás. Cuando salí de la chimenea llegamos a la mansión de los Malfoy, donde todos estaban sentados en una larga mesa, los adultos a un lado y los más jóvenes al lado contrario. La cena transcurrió con tranquilidad y sin mucho sobresalto, los adultos llevaban un tiempo bastante raros, se susurraban y hablaban en voz baja con el fin de que ninguno de nosotros pudiéramos oír de lo que hablaban. — Con permiso me ausento para ir al aseo — dije levantándome ante el asentimiento de aprobación de mi padre que se volvió a girar para hablar con el hombre sentado a su lado. Cuando me disponía a salir alguien me volvió a empujar dentro del baño, cerrando la puerta y mirándome fijamente. — Tenemos que hablar, no vas a seguir esquivándome — dijo de pronto Sirius mirándome fijamente. — Pues habla — respondí cruzándome de brazos y apoyándome en el lavabo. — ¿Por qué no admites de una vez que estás enamorada de mí, igual que yo lo estoy de ti? — preguntó Sirius acercándose a mí. — Porque no creo que estés preparado para mantener una relación que llegue a algún lado ahora mismo, y porque no quiero admitir que mi supuesto amor verdadero es un chico tan infantil que no ha cambiado desde que lo conocí en Ollivanders — respondí mirándolo fijamente. Sirius se abalanzó, chocando sus labios contra los míos, y aunque intente resistirme con el fin de demostrar que lo que había dicho tenía más sentido y fuerza que lo que sentía, en el fondo sabía que me estaba engañando. Perdí la noción del tiempo y no fue hasta que alguien entró al baño de golpe, al parecer tras haber llamado con insistencia. Sirius y yo nos separamos con rapidez, agitados y mirando fijamente a la persona que acababa de entrar y que tenía la boca tan abierta que parecía físicamente imposible. Bellatrix, la prima de Sirius nos miró con malicia antes de salir corriendo directa hacia el comedor donde todos estaban reunidos. Sirius y yo nos miramos antes de salir corriendo tras ella. — ¡No os lo vais a creer! — exclamó Bellatrix al entrar al comedor mientras todos la miraban fijamente — Éride y Sirius estab... — empezó a gritar justo cuando este último la placaba, haciendo que esta se callara de golpe, le susurró algo y esta asintió antes de levantarse. — ¿Estaban qué? — preguntó Walburga mirándonos a Sirius a mi alternativamente con desconfianza. — Estaban apostando contra el equipo de quidditch de Slytherin — concluyó Bellatrix ante la penetrante mirada de Sirius que soltó el aire cuando esta concluyo la historia. — ¡Niña estúpida! ¡No tenemos tiempo para vuestras estupideces!¡Siéntate y cállate! — Exclamó el padre de Bellatrix situado al lado del mio.  
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