-¿Después qué sucedió?, preguntó con calma Esmeralda. -Como siempre salí ganando yo. Hoy me doy cuenta de que nunca gané. Salir airoso de una situación no es salir ganancioso, es hallar un poco de respiro que sólo te mantiene vivo, dijo con autoridad y sapiencia el viejo. - "Todo volvió a la normalidad o a una aparente normalidad. Siempre la mantuve amenazada, con lo que fuera, fundamentalmente con el castigo físico y eso me daba seguridad y certeza de que las cosas marcharían como yo deseaba. Unas cuantas flores o una espectacular noche de pasión seguidas por promesas infundadas y todo volvía a foja cero". Esmeralda estudiaba cada uno de sus movimientos y advirtió una mueca distinta en sus últimas palabras que sabían a poder, que sabían a potestad insertas en una sonrisa que pasaba de l

