Esmeralda lo seguía con atención: - "Cándida tuvo suerte esa noche" -, dijo como burlándose de ese premio adquirido: - "El tal Atilio Mergoni se enamoró perdidamente de mi hermana no bien puso un pie en el hotel. Atrajo las miradas de todos. Mi hermana era preciosa, con unos ojos color miel, rasgados, una boca carnosa y una sonrisa que seducía al diablo mismo" -, decía mientras otro gesto se le metía intruso dentro del anterior. - "Tenía un apetecible poder hipnótico y atrapante. Ligera de palabras, veloz en todas sus actitudes mentales, sin perder la seducción y sin quitarle el ojo a su objetivo. Se movió en aquella velada como un pez en el agua y en menos de cinco días Atilio Mergoni estaba en la puerta de casa pidiendo la mano de Cándida" -. -¿Y qué sucedió después?, preguntó Esmeralda

