Capítulo 5

2112 Palabras
Narra Mariel. Hoy se firmará el contrato con el señor Smith, y yo aún no puedo creer lo que la investigación arrojó de él. Yo no hubiera perdonado nada, y él al parecer si lo hizo, esto me lleva a pensar que tal vez mi madre tenga razón, y puede que si le haga caso con lo de ir con un profesional, se que no cambiare de la noche a la mañana, pues aún sigo sintiendo ese dolor en mi corazón, ese miedo de que todos me defrauden, pues me di cuenta que uno nunca termina de conocer a las personas, es por ello que nunca me permito convivir más allá del trabajo, y si he tenido infinidades de invitaciones, para ir a cenar o celebrar, pero siempre me niego hacerlo, no quiero involucrar sentimientos, ya no, ya no mas. No quiero volver a pasar por ello, no quiero que cuando me sienta profundamente enamorada, o profundamente agradecida con una amistad me vuelvan a traicionar. Nikolai y Anya se llevaron toda aquella confianza que había en mi, me quitaron todo. Destruyeron todo lo que yo era y me convirtieron en lo que soy ahora. Y aún no puedo creer que a pesar de que ya han pasado dos años, yo me sigo sintiendo igual. Suspiro llena de frustración y me levanto de mi silla, pongo mi blazer en mis hombros y salgo de mi oficina, el señor Smith no tarda en llegar, así que Alexei, Gigi y yo nos vamos a la sala de reuniones. Unos minutos después, escucho tocar la puerta. Veo entrar al señor Smith y no les mentiré se ve muy, muy atractivo el día de hoy. Esta enfundado en un traje azul marino, camisa blanca y una corbata grisácea, unos zapatos relucientes. Saluda al entrar junto a sus dos acompañantes. Me presenta a su abogado y este me hace sonrojar con su comentario y hace lo mismo que ha hecho el señor Smith, besar mi mano, el señor Smith le dice algo y yo, para desaparecer ese momento, presento a Alexei. El les tiende la mano y después de las presentaciones, tomamos asiento y hablamos del contrato. Tomo cómo siempre mi actitud profesional y le explico a detalle el contrato, él le pasa el documento a su abogado y comienza a leerlo, respiro de alivio cuando el señor Clayton asiente y se lo regresa al señor Smith. Por un momento nuestras miradas se encuentran y sin más preguntas firma el papel y me lo entrega. Le doy el documento a Gigi, ella lo mete a la carpeta. Mi teléfono suena y veo el numero de mi madre. No suelo contestar llamadas, pero tratándose de ella no me importa, pues si no lo hago se preocupa, así que evitó eso, me levanto y pidiendo disculpas salgo de ahí. — Hola madre, buenas noches ¿esta todo bien? — pregunto y puedo escuchar a mi padre, llamándole la atención por la llamada. — Si mi amor todo bien — dice ella y suspiro. — Mamá, no quiero ser grosera, pero en este momento estoy un poco ocupada, tengo una reunión y... — su chillido no me deja terminar. — Oh por dios, dime que no es una reunión de trabajo. No lo puedo evitar y pongo los ojos en blanco — madre, es una reunión de trabajo ¿Qué más seria? — preguntó y ella suspira. — Mariel, mi pequeña Mariel, yo quiero que vivas tu vida, es por eso que llamo para recordarte, sobre ir con la psicóloga — suspiro. — Mamá, podremos hablar luego de esto, de verdad es importante esta reunión, es muy beneficioso para la firma, el cliente está esperándome en la sala y... — vuelvo a ser interrumpida por ella. — ¿El cliente? Ese cliente es¿ joven? ¿Es guapo? — mamá!!! — casi grito al escucharla. — ¿Qué mi amor? — solo quiero saber eso, es tan difícil contestar mis preguntas. — Basta mamá, no te diré nada — Mariel por favor — ya deja a nuestra hija Irina — escucho a mi padre y le agradezco. — Bueno mamá, papá los quiero cuídense que tengo que seguir con esto. — Adiós mi niña — dice mi padre. — Se que me dirás lo que quiero Mariel, pero bueno adiós mi amor tú también cuídate mucho, te quiero. Mi madre cuelga y yo solo niego con la cabeza. Entro de nuevo a la sala y los cinco pares de ojos me observan, me disculpo de nuevo y tomo asiento. — ¿En qué nos quedamos? — pregunto. El señor Smith es quien me contesta. — Iba a comentarle que ya tenemos lista la documentación, para nuestra sociedad. Me muerdo el labio inferior tratando de que no se note, es un típ mío que aparece cada vez que estoy nerviosa. — Yo... Será mejor que eso lo hagamos cuándo ya esté todo terminado, creo que es lo correcto. — Me parece perfecto, será como usted diga — dice así sin mas y veo como su abogado lo mira incrédulo. — Bien, usted me dice el día en el que podamos ir a explorar el lugar y empezar cuanto antes. — Era justo lo que yo preguntaría, pero necesito que estemos allá hoy mismo. — Señor Smith yo... — intento negar, pero bueno por el momento él es mi jefe así que asiento. — Muy bien pasaré por usted a las tres... — no lo dejo terminar y niego de inmediato. — No. Yo lo veo en el aeropuerto — contesto y el asiente y salen del lugar. Ya en mi oficina estoy que ni yo me la creo, este hombre tiene algo que me controla, porque estoy segura que si hubiese sido otro lo hubiera mandado a volar. Camino de un lado a otro, me desespero por un momento y antes de entrar en crisis llamo a Gigi. Ella llega de inmediato. — necesito que prepares tu maleta, cómo escuchaste tenemos que salir de New York. Ella se pone nerviosa, dos años ya trabajando para mí, ya me es fácil saber cuando lo está, pues comienza a jugar con sus dedos. — ¿Qué pasa Gigi? ¿Por qué estas nerviosa? — preguntó y la escucho suspirar. — Yo... Lo lamento, sé que es mi trabajo, pero no puedo acompañarla. Cierro los ojos al escucharla, no puedo creer que iré sola con ese hombre a las Vegas — Señorita, de verdad lo lamento, yo... — ella casi llora y la detengo, sé perfectamente el motivo, no es necesario que me lo diga. — tranquila Gigi, te entiendo — digo y la puedo escuchar soltar el aire que tenía retenido. Mi asistente es buena en su trabajo, muy buena ha decir verdad, y no, no la voy a correrla por no poder ir conmigo, eso sería inhumano. — Esta bien Gigi, espero que todo se solucione, mantenme al tanto de cualquier cosa, me tengo que ir. — Gracias señorita, gracias por ser tan buena — dice ella y eso me descontrola un poco, pues algunos piensan que soy un ogro o algo así. Ya me encuentro en mi casa, he hice mi pequeña maleta. Mi nana me ha ayudado y ya que esta todo listó, mi chófer Dimitri que también es el esposo de mi nana, nos avisa que el auto ya está listo. Doy un gran suspiro y salgo de mi habitación. — Antes de irme, nana por favor que mantengan limpia la habitación principal, ya que... — tus padres vendrán, no te preocupes por ello, las chicas saben que hacer, tu ve tranquila y diviértete. — Nana, voy a un viaje de trabajo no a divertirme. — Lo sé, pero irás a las Vegas, es un lugar para divertirte. Solo sonrió y salgo de mi casa, realmente no se que es lo que me espere en este viaje, pero de lo que sí estoy segura es que cero diversión y si mas trabajo. Llego al aeropuerto y me despido de Dimitri, camino hacia donde se encuentra el señor Smith y cuando llego a él, de dice que me ayuda con mi pequeña maleta, niego, pero como dije no se porque, pero él al volver a insistir se la doy. De verdad me está dando miedo esto, yo no soy así, no soy tan sumisa y con él eso se va al carajo y no pienso seguir permitiéndolo. Después de estar un rato en la sala Vip, y saber que iremos en su Jet privado, el piloto le avisa que todo está listo y subimos al avión. ••• Cuatro horas y media después de vuelo, ya nos encontramos en uno de los hoteles del señor Smith. Me he impresionado, la habitación que me dieron es muy amplia, tiene su propia cocina y una pequeña sala, la terraza es hermosa y la vista perfecta de las Vegas le da un toque aún más especial. La decoración de la habitación es hermosa, tiene un amplio baño y la cama es muy cómoda. Cuatro horas de vuelo me han agotado, no suelo salir mucho así que no estoy acostumbrada a esto. Decido tomar una ducha, es lógico que en este momento no podemos ir al lugar. Quince minutos después me encuentro secando mi cabello, ya me he puesto mi pijama para dormir, si lo sé tal vez es muy temprano y digo estamos en las Vegas, pero no soy muy fan de salir, como lo dije aquella chica divertida murió hace dos años y hoy en día no me apetece salir a divertirme, no le encuentro ningún caso. Estoy en la cama recostada del respaldo, leyendo un libro, cuando mi puerta es tocada, me extraño pues no espero a nadie, así que me levanto de nuevo y camino hacia la puerta. Me acerco a la mirilla y me quedo atónita al saber quien está detrás de la puerta. Vuelven a tocar y yo no se que hacer, pues estoy con una blusa de seda de tirantes y un shorts a juego, es muy corto. Corro de nuevo en busca de una bata y la encuentro me la pongo y vuelvo a caminar hacia la puerta. Cuando la abro, veo al señor Alexander detalladamente, a pesar de que trae un traje n***o no se ve muy formal, pues no trae corbata y los primero botones de su camisa están desabotonados. Él me mira de pies a cabeza y me pongo nerviosa. — Buenas noches. Habla él, rompiendo por un momento la incomodidad que empezaba a sentir. — Buenas noches señor Smith ¿se le ofrece algo?. Pregunto y el me mira a los ojos. — ¿se dormirá muy temprano señorita Kuznetsova? Venía invitarla, dar un paseo por las concurridas calles de las Vegas — dice él en tono divertido, pero yo no le veo nada divertido a esto, pues solo quiero descansar. — Así es señor Smith, mañana hay muchas cosas por hacer y lo único que quiero en este momento es descansar. Su sonrisa se borra al escucharme — No puede vivir su vida en solo trabajar, además no tiene nada de malo salir un rato a caminar. Suspiro este hombre que es lo que quiere — lo siento, la verdad es que no me gusta mesclar el trabajo con la diversión, y yo estoy aquí por trabajo, no por diversión, así que si no le importa, le agradecería que me deje descansar. Digo intentando cerrar la puerta, cosa que no puedo ya que el no me lo ha permitido. — ¿Por qué hace eso? — pregunta y yo no le entiendo. — Hacer ¿Qué? — pregunto — alejar a las personas. — No se de que esta hablando, el hecho de que no quiera salir hoy, no significa que lo estoy alejando, además, como ya lo dije, no me gusta mesclar trabajo con diversión, así que por favor no insista que tengo que descansar, que pase muy buena noche señor Smith, hasta mañana. — eso significa, que si la invito mañana ¿saldrá conmigo? Dice alzando una ceja, y yo suspiro de frustración. — mire señor Smith en mi vida tengo tres reglas y una de ellas es no salir con mis clientes. Las segunda es no hacer amigos y tres no mesclar el trabajo con diversión o placer, así que espero que esto le quede claro señor hasta mañana. Cierro la puerta, valiéndome que él siga ahí. Quien se cree para decirme eso, acaso me conoce no, no me conoce y espero que no insista, porque no se si esas tres reglas las pueda seguir manteniendo con él.
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