Adeline La melodía del tono de llamada resonaba por toda la habitación mientras dormía y me juré que si llegaba a ser Alexander yo misma iría a Francia a arrancarle los ojos. Ojalá hubiera sido él. Maldije entredientes mientras me incorporaba de golpe, tomando mi móvil con enojo y tratando de colgar la llamada con los ojos achinados por el brillo de la pantalla. Pero entonces lo sentí vibrar entre mis manos y una notificación llegaba tras otra. Tenía llamadas perdidas de Serena, Giselle y hasta de mi madre. La confusión se apoderó de mí y por un segundo mi corazón comenzó a martillear con fuerza, imaginandome lo peor, y entonces entré a uno de los enlaces que llevaba mi nombre. Escándalo en puerta. Se filtran imágenes de Sebastian Von Trier con otra mujer, durante su Luna de miel con s

