HAYLEY
Fanáticas locas chillaban de emoción y se tomaban fotos con los chicos. Se estaban subiendo a ellos... literalmente, algunas eran decentes y tomaban fotos simples y se notaba que otras estaban borrachas y arrastraban las palabras.
Esperé a que la multitud se calmara antes de subir a hablar con Logan.
Solo había unas diez chicas rodeando a los chicos cuando decidí acercarme a él.
—Hola, Logan —hablé en voz baja, sin embargo, fue fuerte para que las pocas chicas lo oyeran.
Observé cómo se fijaban en mi apariencia, mirándome de arriba abajo. Ya podía decir que me estaban etiquetando. Vi como una se burlaba y me miraba mal antes de pronunciar la palabra "puta" a otra chica a su lado. Las ignoré y tragué el nudo en mi garganta.
Logan terminó de tomarse una foto con un fan antes de girarse para reconocer a la persona que lo llamó.
Se dio la vuelta y me sonrió, como si yo fuera una fan... como si no me conociera.
Lo miré inquisitiva y honestamente me sentí un poco herida al ver que no me recordaba. Jugué nerviosamente con el brazalete de dijes en mi muñeca que me puse para combinar con el vestido esta noche. Supongo que decidí empezar a usarlo de nuevo.
Sus ojos lo siguieron y vi cómo se iluminaron y una sonrisa creció en su rostro.
—¿Hayley? —susurró.
—Ese es mi nombre —contesté riendo tímidamente.
—Wow. Te ves... bien —dijo mientras observaba mi apariencia. Escuché a algunas chicas reír y toser torpemente.
—Gracias... tú no estás tan mal, chico baterista —respondí sonriendo, ignorándolas.
—Sí —asintió rascándose la cabeza con nerviosismo.
—No sabía que estabas en una banda —dije tratando de entablar una conversación mientras el resto de las fans se movían hacia los otros chicos, pero dos se quedaron atrás, escuchando nuestra conversación.
—Todo el mundo sabe que está en una banda, ¿cómo no lo sabes? —habló una chica de cabello rubio. Ella era una de las dos que se quedaron atrás.
Llevaba un vestido esmeralda escotado y tenía ojos verdes. Para decirlo sin rodeos, era hermosa. Su otra amiga tenía un cabello morado oscuro y ojos grises con un vestido n***o de diamantes que parecía revelar demasiado.
—Bueno, no lo sabía —contesté mirándola.
—Seguro. Apuesto a que no sabes muchas cosas —respondió, riendo con su amiga.
—¿Cuál es tu problema?
—Chicas, por favor paren. No está bien. En realidad, ella no lo sabía —les dijo Logan, interrumpiéndome.
Suspiré y decidí que sería mejor que me fuera.
—De todos modos, yo solo vine a saludar... Adiós —hablé torpemente forzando una sonrisa antes de darme la vuelta y alejarme.
—¡Espera! —gritó él, haciéndome dar la vuelta—. ¿Quieres quizás tomar algo? —preguntó inocente.
—No puedo, estoy con Nate, él está por aquí en alguna parte —murmuré mientras comenzaba a explorar la multitud.
—Oh —dijo sonando frustrado.
No había nada que pudiera decir al respecto.
—Bueno, debería irme ahora, gracias... porque no sé defenderme, supongo. Adiós y buena suerte con tu banda —dije incómoda.
—No hay problema, y gracias, supongo —respondió luciendo un poco molesto.
Forzó una sonrisa al igual que yo, antes de que me alejara.
(...)
Me zambullí entre la multitud de la pista de baile en busca de Nate.
Sabía que no se iría sin mí.
Busqué en el bar...
Busqué en la entrada...
Busqué en la pista de baile otras cinco veces...
Lo llamé repetidamente...
Nada.
Suspiré y traté de pensar qué hacer.
Pude ver que Logan y sus amigos todavía estaban hablando con las fanáticas cerca del escenario.
No podía volver allí. Me vería estúpida, y solo terminaría discutiendo con esas fans nuevamente... ¿realmente valía la pena?
En su lugar entré en el baño y me saludó una "pareja muy ocupada".
La chica estaba en el lavamanos con las piernas abiertas besando a un chico alto de cabello castaño con una camiseta negra ajustada...
La misma camiseta negra ajustada que vestía Nate esta noche.
Sentí que mi corazón se hundía. Estaba conmocionada y congelada. Me quedé allí y vi cómo las cosas se calentaban más entre ellos. Ambos estaban muy borrachos. Las manos de él tocaban su cabello y recorrían cada parte de su cuerpo.
—Nate —susurré, apenas audible.
En el fondo tenía la esperanza de que el chico frente a mí no fuera el chico del que me enamoré, el que me dijo cuánto me amaba esta mañana. El que pensé que nunca me engañaría.
Es como si algo se rompiera dentro de mí. Podía sentir mi ira ardiendo y mi adrenalina entrando en acción.
»—¡Nate! —grité a todo pulmón, mi grito resonó en las paredes.
Instantáneamente se separaron y esos grandes ojos marrones, miraron profundamente a los míos. Sus labios estaban rojos e hinchados y sus ojos llenos de lujuria.
—¿Qué? —ladró la chica.
Su ropa interior era claramente visible, hasta la mitad de sus piernas, tenía su cabello rojo rizado hacia un lado con su ceñido vestido revelador, que estaba casi completamente fuera de su cuerpo.
—¿Qué demonios estás haciendo? —le grité, ignorando a la chica en la habitación.
—¿Quién es usted? —espetó ella todavía en el lavamanos, con sus brazos alrededor de Nate mientras sus ojos permanecían pegados a los míos.
—Hayley —gruñó Nate, amenazándome con los ojos para que me callara.
—Soy su novia —dije, con lágrimas brotando de mis ojos.
Vi como sus ojos se agrandaron por la sorpresa. Rápidamente se subió la ropa interior y empujó a un Nate borracho lejos de ella.
—¡Dijiste que eras soltero, cerdo! —gritó antes de golpearlo con fuerza en la cara y luego empujarme bruscamente fuera del camino mientras salía a trompicones del baño dejándonos a los dos solos.
Silencio.
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