Capítulo 8: Lo que no debía ver

454 Palabras
El frío no me afectaba. Había aprendido a no temerle a nada. Ni al silencio, ni a la noche, ni a los ojos de quienes suplicaban cuando ya era tarde. Mis pasos no dejaban huellas. Mi respiración era ritmo. Precisión. Instinto. Pero desde que conocí a ella —la chica de fuego, la amiga, la bruja roja que me hablaba como si no tuviera miedo de mis manos manchadas—, algo en mí se quebró. Elyn. Su olor seguía en la cabaña. Su perfume mezclado con humo de chimenea y hojas secas. Y su voz seguía en mi cabeza, burlona y desafiante: > “Tú me gustas. Y eso te jode.” Tenía razón. Me jodía. Me destrozaba. No debí mentirle a Derek. No debí alterar los rastros, cubrir sus pasos, desviar la atención hacia otra dirección. Pero lo hice. Y lo volvería a hacer. Porque lo que vi en Elyn no fue solo deseo. Fue vida. Algo que ya no recordaba. Pero ahora… ahora estaba cerca de la otra. La razón por la cual todo esto comenzó. Alisha Belmont. La vi antes de que ella me viera. Estaba sentada frente a una pequeña fogata improvisada, con las rodillas contra el pecho, un cuchillo de cocina en las manos (ridículo, ineficaz, pero valiente). Su rostro era el de alguien que ya no lloraba, porque había aprendido que el mundo no se detenía por tus lágrimas. Era hermosa. Pero no como Derek decía. No como una muñeca frágil que se podía guardar en una vitrina. Era hermosa como un árbol que sigue en pie después del incendio. Como el filo de una espada que no se ha roto… aún. No era una víctima. Era una sobreviviente. Eso me confundió. Ella no sabía que yo estaba allí. Me acerqué lo suficiente para verla respirar. Para oír cómo murmuraba sola: —Volverás, Elyn. Lo sé. No me vas a dejar. Elyn. Mi pecho se tensó. El nombre me golpeó. Me hizo volver a lo que estaba haciendo. Rastreándola. Cazándola. Para entregarla a un hombre enfermo de control. ¿Y si la tocaba? ¿Y si la devolvía? Derek la rompería. Y con ella, rompería también a Elyn. Me apoyé en un árbol, oculto, indeciso por primera vez en años. “Recuerda la misión”, me repetí. Pero mi misión ya no estaba clara. Y fue entonces cuando ella se volvió. No me vio, pero su cuerpo se tensó. Alguien como ella… siente cuando está siendo observada. Por un segundo, nuestros ojos no se cruzaron… pero su alma sí me tocó. Yo debía cazarla. Pero por primera vez… pensé en protegerla. No por ella. Por Elyn. Y por lo que empezaba a despertar dentro de mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR