Capítulo 9: El Ojo del Lobo
El atardecer teñía el cielo de un rojo violento cuando lo escuché.
Fue un susurro. Una vibración en el suelo. No un animal.
Alguien.
Agarré el cuchillo de cocina, sabiendo que no servía de mucho, pero necesitando creer que podía defenderme. Di dos pasos hacia la ventana rota de la cabaña… y entonces lo vi.
Quieto. En silencio. Como si la sombra misma le hubiera dado forma.
Alto, rostro frío, mirada como acero templado.
Vestía de oscuro, sin insignias. Sin armas visibles.
Pero todo en él gritaba peligro.
Mis dedos se tensaron en el cuchillo.
—Si viniste a llevarme —dije—, vas a tener que hacerlo con mi sangre.
Él no se movió. Ni una palabra.
Solo me observaba. Como si estuviera… pensando.
—¿Quién eres? —pregunté.
—Kael. —Su voz era baja, firme, como si cada palabra pesara toneladas.
—¿Trabajas para él?
Silencio.
—¿Para Derek?
Más silencio. Luego, apenas un movimiento de su cabeza.
No fue un sí… pero tampoco un no.
—¿Por qué no me has atrapado ya? —desafié, dando un paso hacia él.
Kael alzó una ceja. Sus ojos me escudriñaban como si buscara una grieta en mi alma.
Y entonces habló, lentamente:
—Porque todavía no decidí si eres una fugitiva… o una sobreviviente.
La respuesta me confundió. Me enojó. Me asustó.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir… que algo no encaja. —Sus ojos eran cuchillas, pero no cortaban. Aún—. Pareces más viva aquí, sola, sucia, con miedo… que en cualquier foto que me mostraron de ti sonriendo junto a él.
Eso me paralizó.
Kael bajó la mirada al cuchillo en mi mano.
—Eso no te va a servir si alguien realmente decide atraparte.
—Entonces dime qué sí me serviría.
Una pausa.
Y por primera vez… vi una grieta en su máscara.
—Alguien dispuesto a romper las reglas por ti.
Mi corazón golpeó fuerte.
¿Era una amenaza? ¿Una advertencia? ¿O… una promesa?
Pero antes de que pudiera decir algo más, él dio un paso atrás, como si su presencia allí ya hubiera cruzado una línea.
Como si estuviera tentado.
Y entonces se fue.
Sin perseguirme.
Sin atraparme.
Sin traicionarme.
Kael - Pensamientos, más tarde, al enviar el informe a Derek:
> “Objetivo avistado en la región norte, pero no capturado.
Cabaña abandonada, sin rastro sólido. Posible paso temporal.
Aún en movimiento.
No parece contar con aliados visibles.
Recomendación: reforzar vigilancia en cruces fronterizos.”
Una mentira elegante.
Suficientemente imprecisa para no despertar sospechas.
Suficientemente útil para mantener la confianza.
Derek respondería confiado.
Pero Kael… ya no lo estaba.
Porque mientras más tiempo pasaba, más claro lo tenía:
No iba a entregarla.
Ni a Alisha.
Ni a Elyn.
Y eso… lo convertía en un traidor.
O tal vez, por fin, en algo parecido a un hombre.