Contemplé mi reflejo en el espejo. Mi kimono iba muy ajustado por la cintura, variaba entre los tonos blancos y rosa pastel, con bordados de cerezos entre los pliegues. Tessa me había empalidecido con una base mucho más blanca que el tono de mi piel, y había aplicado un delineado exagerdamente largo y elegante. Mis rulos rojizos iban bien recogidos entre dos palillos chinos que amenazaban a cada segundo con caer. -¡Auch! ¡Me lo has metido en el ojo!-se quejó Loui, sacudiéndose en su kimono azul. -¡Quieta!-exclamaba Tessa, tratando de limpiar la mancha de delineador n***o del ojo de Loui con su propia saliva. Ella iba ataviada con un kimono rojo, muy sexy-. O te lo meteré de vuelta, pero a propósito. Contuve la risa y me acerqué a Loui para ponerse las florecillas en su cabello castaño c

