-A ver a ver frena ahí, pausa-dijo Tessa, girando la taza en sus manos-. ¿Cómo es eso de que está enojado? Loui, Tessa y yo habíamos decidido que para un caso de extrema inquietud como el que actualmente me aquejaba, era necesario beber una infusión de la "sinceridad" como le decíamos (un té helado de hiervas y limón que en el pequeño café de la madre de Loui servían). -Es eso: ayer ha estado todo bien, hemos pasado una noche excelente. Y luego, durante el día, todo se fue a la mierda. -Eso no tiene ningún sentido-murmuró Loui con la boca en el borde del vaso de vidrio. Asentí con la cabeza, completamente de acuerdo. -¿Crees que está fingiendo por su madre?-inquirió Tess. -Eso supuse al principio, de hecho... tendría sentido-di un trago al té-. Pero, ¿por qué habría de actuar también

