16- The Real Suga Baby

2494 Palabras
-¿Has estado con temperatura en tu cuarto todo este tiempo, y no me has dicho nada?-inquirió mi madre, dejando un tazón azul de caldo de pollo frente a mí. Hice una mueca al líquido pero me obligué a tomarlo. -Creí que era una pequeña fiebre pasajera-murmuré, cabizbaja. Mi madre se sentó a mi lado en la mesa y soltó un bufido. -¿Desde cuándo tienes fiebres pasajeras?-levantó la barbilla para señalar el ventanal frente a nosotras-. Hacen unos días fríos y horrendos: ha comenzado a llover de nuevo, y el pronóstico dice que se acerca otra tormenta para ésta madrugada. -Mmm-murmuré, tragando el contenido caliente-. ¿Vas a decírmelo ya? -¿Eh? -Tu y el jardinero. Mi madre se me quedó mirando largo rato, como si estuviera preocupada de haberle sido infiel a mi confianza. -Pues...-comenzó; y la sorprendí sonrojándose-. Es un tipo interesante... -¿Qué? ¡Oh, vamos!-me reí-. ¿Ya te ha invitado a comer? Mi madre me dió un toquecito de reproche en el hombro. -¿Esos son temas para hablar con una hija?-inquirió. -¡Agh! ¿Ahora que te inviten a comer es algo ilegal o algo así? Mi madre se encogió de hombros. -Aún no lo ha hecho-se limitó a decir-. Es un poco cobarde. Sonreí y saqué el celular de mi bolsillo que acababa de vibrar. Tessa: ¿Casa? ¿Película terrible? ¿Lloramos y comemos palomitas? Estoy enferma. Loui: ¡Nie! ¿Otra vez? Tessa: No seas tonta, es un juego de palabras: ¿has vuelto a salir con el muchacho Min? No, no: ahora de verdad estoy enferma. Loui: Pero no nos has dicho que han hecho el lunes... Tessa: ;) ;) Traté de ocultar una sonrisa a eso, pues mi madre la vería y comenzaría a preguntar por qué sonreía. Larga historia. Además, no puedo contarlo. Tessa: ¡Ahora tienes secretos con Min Yoon Gi! Loui: ¿Y qué vas a hacer con los exámenes de la semana? Tessa: ¡Es cierto! ¡Queda sólo ésta y luego vacaciónes de invierno! Suspiré. Tenían razón... ¿qué iba a hacer? Soy una chica inteligente, sabré que hacer. Tessa: Oh, ella es tan linda. Loui: Woho, ¡fighting! Tessa: O sea que... ¿No vendrás a la fiesta? Lo siento chicas. Me guardé el teléfono en el bolsillo y arrugué la nariz de sólo pensar en lo mucho que tendría que estudiar ese día. Terminé de subir las escaleras para dirigirme a mi cuarto cuando, de repente, oí una conversación proveniente de la sala de estar que me hizo arrinconarme a la pared y pegar la oreja. -Sarah, ¡ya te he dicho que no sé!-exclamaba la aniñada vos de Yoon Ha. La supuesta Sarah lanzó una risita. Me costó un poco recordar aquella voz y aquel nombre, pero finalmente recordé aquel día que se había presentado como "niñera de Yoon Ha". -Eres su hermana-murmuraba la niñera, con una molesta voz de chusma-. ¿Cómo no ibas a saberlo? La niña soltó un suspiro exagerado. -Yoongi no me cuenta esas cosas-hizo una pausa y chasqueó la lengua-. Dice que son cosas de adultos. Sonreí, preguntándome de qué hablarían. -Pero... ¿no lo has visto con ninguna chica aquí? ¿Ninguna unii? ¿Ninguna novia? Dejé de sonreír. -Una vez ha traído a una unii, una rubia muy linda; pero no creo que fuera su novia-Yoon Ha soltó una risita-. Tu le conoces desde hace mucho, ¡pregúntale! -¡Yoonie! ¡No puedo preguntarle una cosa así! Sabes cómo es él: ¡me echaría corriendo! La niña se carcajeó y luego bajó un poco la voz. -Sarah, tal vez deberías preguntarle a Junie. Me apreté más contra la pared, preguntándome en silencio quién sería más chusma: si Sarah o yo. -¿Junie? ¿Y esa quién es? -¡Junie! ¡Mi nueva unii! -¡Aaaaaah! ¿La hija de la cocinera?-hice una mueca-. ¿Por qué iba a preguntarle a ella? ¿Acaso se lleva bien con Yoongi? -Claro, van a casarse. Me atraganté con mi propia saliva y Yoon Ha corrió a mi encuentro, revelando mi escondite. Sarah apareció detrás de ella con cara de pocos amigos. -Lo siento, iba a mi habitación-me disculpé, caminando lo más rápido que pude hacia el pasillo. Casi pude sentir la fría mirada de Sarah clavada en mi espalda y tuve un par de pensamientos malignos al estilo "mírame con tanto odio como quieras, pues esta mañana Yoongi me ha prestado más atención que a ti". Y vaya si me había prestado atención, uff. Me metí en mi cuarto y comencé a estudiar para el examen del otro día (al que, pese a estar enferma o no, no pensaba faltar); y sólo paré cuando, un par de horas después, mi teléfono vibró con tal insistencia que casi se cae de mi bolsillo. Tessa: No podías ir a la fiesta, así que hemos traído la fiesta a ti. ¿Eso qué significa? Tessa: ¡Nos congelamos aquí afuera! ¿¡Afuera!? ¿¡Están afuera de la casa!? Tessa: ¿VAS A DECIRLE QUE NO A ESTOS CHOCOLATES? Esperen ahí. Tessa: Y SON DE MENTA. DEJA DE MANDAR MENSAJES. Dejé todo el papelerio donde estaba y me levanté para tomar el abrigo que colgaba de la percha del armario. Me atoré la mitad del cabello en un rodete improvisado y troté hacia las escaleras con el corazón en un puño de felicidad. Jamás se me habría ocurrido que mis amigas fueran a venir hasta la mansión de los Min... ¿Estaría bien que entraran? No quería abusar de la hospitalidad de la Presidenta Min, pero... ¿¡Cómo iba a dejarlas ahí!? Ni bien abrí la puerta vi a Tessa y Loui, ambas llenas de bolsas, con las caras entre las rejas metálicas. Me reí de ellas y me apresuré a presionar el botón que hacía que se abrieran. -Dios mio, dios mio-murmuraba Loui, con la vista fija en la mansión. Ambas parecían a punto de colapsar de felicidad. -Es tan... Buau y es... Buau-Tessa abría la boca exageradamente. Dirigió la mirada hacia la motocicleta y la señaló con un dedo-. La vespa, ahí está la vespa. ¡Buau! Presioné el botón para cerrar las rejas tras mis amigas e hice una mueca. -Es sólo una casa, tonta. -Es como la casa del chico cool del insti-dijo Tessa, haciéndome un gesto con la mano para que me callara-. Tu piensas que es tan perfecto que imaginártelo en su hogar, mirando una película o meando en el baño, se te hace sumamente complicado. -Tessa cierra el pico o nos dejará aquí afuera-Lou codeó a mi amiga y ésta se encogió de hombros como si fuera perfectamente inocente. -Vamos, vamos-las apuré, sosteniendo la puerta de cristal para que pasaran. Las expresiónes de mis amigas ni bien pisar el parqué y quitarse los zapatos (algo que era ley en esa casa) fueron pasando de la sorpresa al éxtasis. -Debe tener mucho, que mucho dinero...-Tessa tocó la pared blanca como si esta fuera a cambiar de color o algo. Fruncí el ceño en un típico gesto de Yoongi. -Deja de decir estupideces, me avergüenzas-señalé las escaleras-. Al primer piso. Las muchachas subieron agitando sus bolsas mientras yo me fijaba en que nadie en la planta baja las hubiera visto entrar. No es que fueran unas ladronas o algo así, pero podían montar un espectáculo que prefería dejar pasar. -¿Yoongi?-susurró Loui cuando terminó de subir los escalones. -Luego de...-me corté. No podía decir nada de lo que había sucedido aquella mañana; al menos no en esa casa y en voz alta-. Él se ha marchado y aún no vuelve. Mis amigas soltaron un "ooooh" al unísono que me hizo soltar una carcajada. Las llevé hacia la sala de estar y ambas se repantigaron en el sofá, hundiéndose entre sus mullidos almohadones blancos. -Aaaah-suspiró Tess-. Esto es vida... Me senté entre ellas y me fijé en el plasma gigante frente a nosotras. Tomé los dos mandos a distancia y traté de prenderla tocando todos los botones. -¿Qué?-inquirió mi amiga, mirándome como si fuera tonta-. ¿Por qué no la prendes ya? -¡Está todo en corean...! ¡Oh, lo logré! Lou aplaudió. -Ve al menú-ordenó Tessa, abriendo una bolsa de plástico. Volví a tocar todos los botones hasta que lo logré. -¿Y ahora qué? ¡Está todo en coreano!-me quejé y la miré-. ¿Qué película es esa? -Mejor que eso, niña-la muchacha me puso la caja de DVD en frente de las narices-. Nuestra maratón preferida. -Oh por dios-lancé un carcajada, tapándome la boca-. ¡Sailor Moon! -¡Nada que Sailor Moon no pueda arreglar!-me pellizcó con fuera el brazo-. ¡Incluso una gripe! Me reí y asentí con la cabeza. -Bueno, pero... ¡Eh! No sean ruidosas, ¿bien? -No una palabra-dijo Loui, perdida entre los almohadones. -Es un trato-Tessa le dió un beso a su dedo pulgar (sólo ella conocía ese tipo de promesas). -ALRIGHT-exclamó Tessa, parándose en el sofá mientras Sailor Moon sonaba a todo volumen a sus espaldas. -Test-test-test...-la siguió Loui, moviendo las caderas y agitando los brazos. -¿Hello?-las seguí, gesticulando un teléfono con mi mano-. ¿Are we ready to go here? -¿May I have your attention please?-inquirió Tessa. -¿WHAT?-Loui frenó de golpe su baile. -¿May i have your attention please? -¡¡¡YEAH!!!-grité. -¿Will the real Sugar baby please speak up?-Tessa levantó los brazos al aire-. We're gonna have a problem here! Cuando comenzó la canción, las tres comenzamos a tararear un rap extraño porque ninguna se sabía bien la letra. Estallamos en carcajadas, mientras danzábamos rodeando una y otra vez el enorme sofá blanco. Todas nos reímos y Tessa volvió a pararse sobre el asiento. -¿What you laughing at? -¿Hey-Hey-Hey where's sugar?-inquirí sacando la lengua. -I'm right here! Sleeping in Moca's pocket!-gritó Loui. De improviso, Tessa se quedó mirando algo. Se sonrojó y se bajó rápidamente del sofá. Loui y yo la ignoramos completamente. Salté sobre el sofá y comencé a cantar mientras bailaba: -I'm sugar baby, the REAL sugar baby. All you other sugar babies are just imitating. So wont the real sugar baby please jump up, please jump up, please jump up! -Junie...-comenzó Loui, a mis espaldas. También la ignoré a ella, y proseguí con la canción: -Cos I'm sugar baby, the REAL sugar baby. All you other sugar babies are just imitating. So wont the real sugar baby please jump up, please jump up, please jump up! WOOOOOAAAAAAAH -Buau-dijo una voz apagada que nada tenía de parecido con la de mis amigas. Me giré y casi me caigo de culo cuando vi a Yoongi apoyado cómodamente contra el sofá, mirándome con los brazos cruzados y una especie de sonrisa en el rostro. Sentí que lentamente me iba poniendo roja como un tomate. -Por favor, no pares-insistió. -Yoongi...-comencé, pero el muchacho me hizo callar con un dedo y dirigió la mirada a la Sailor Moon de la pantalla. And there's a million of us just like me, Fuss like me, just don't give a fu-- OH! I would never say that! Dress like me, walk like me, have hair like me And might just be the next best thing, but not quite me! Crucé una mirada muda con mis amigas. Éstas nos miraban alternativamente, pasmadas; casi como si temieran de la reacción del chico. I'm sugar baby, the REAL sugar baby All you other sugar babies are just imitating So wont the real sugar baby please jump up, please jump up, please jump up! Yoongi aplaudió una vez, con tanta fuerza, que las tres pegamos un respingo. -¡Eso es!-exclamó, con una sonrisa de oreja a oreja. -¿Q... Qué...?-comencé. El muchacho me interrumpió, señalando la pantalla. -¡The Real Sugar Baby!-exclamó. Tessa ahogó una risa y Loui la codeó. -¿Qué...? ¿La conocías?-busqué el mando y bajé el volumen de la dichosa cancioncita. -Conozco a Sailor Moon, no la canción; pero... ¡Aish! ¡Da igual! ¡Lo conseguí! -¿Conseguiste qué cosa, Yoongi? El muchacho borró la sonrisa y me miró con una seriedad misteriosa que me dejó pasmada. Había comenzado a alejarse con las manos en los bolsillos delanteros de los pantalones negros hacia su habitación, cuando de repente se detuvo. Se giró con un movimiento de sus pies y, sin dejar de mirarme con esa cara de drogadicto superstar dijo: -Suga-asintió con la cabeza-. Swag. Pestañeé con tranquilidad. -¿Eh? -Suga, pabo-se quejó, con cara de reproche. Se señaló la cara-. Suga. -¿Tu? ¿Tu eres Suga?-me reí-. ¿¡The Real Suga Baby!? Yoongi puso cara de pocos amigos y se marchó sin decir palabra.     Golpeé la puerta blanca de madera un par de veces, con la oreja pegada a la misma. -¿Yoongi?-inquirí. Eran las diez pasadas de la noche, ¿era posible que durmiera a aquella hora?  Tessa y Loui se habían marchado ya hacía unas dos horas, algo cohibidas ante la presencia nocturna de las empleadas que andaban por toda la casa, y totalmente excitadas por haber conocido el "fuerte" de Min Yoon Gi (como le había gustado llamarle a Loui). Aunque me hicieron prometerle que le preguntaría a Yoongi qué había querido decir con eso de "Suga", no sólo por eso estaba en su puerta. Tampoco es que supiera bien qué hacía allí, requeriendo su atención, pero si sabía que necesitaba una especie de... confirmación. Necesitaba saber que Yoongi no se había olvidado de aquella mañana, que no volvería a rechazarme como la última vez. Sabía que si lo hacía me rompería el corazón, así que prefería tener la constancia allí y ahora de que las cosas no habían cambiado. Di otro par de golpecitos. -¡Yoongi!-exclamé en susurros. La puerta se abrió de golpe y yo di un paso hacia atrás.  El muchacho, del otro lado, me miraba con el cabello despeinado y cara de asesino en serie. Lucía unos pantalones grises que le quedaban tal vez demasiado largos, y un buzo del mismo color bastante arrugado. -Hum... ¿dormías?-inquirí. Como no respondió, ni cambió la cara de psicópata, proseguí-. Yo... Sentí que mi expresión se congelaba en el rostro... ¿¡Qué le iba a decir!? ¡Ni siquiera sabía que quería decirle! Yoongi asomó un poco el cuerpo hacia afuera y lanzó una rápida mirada hacia la sala de estar. -¿Tus amigas ya se fueron?-dijo, con esa voz ronca que me sacaba chispas. -Si, claro-me apresuré a responder. -Bien-bostezó y abrió un poco más la puerta-. ¿Vas a entrar o qué? Asentí con énfasis y caminé hasta el centro de la habitación, sin saber bien qué iba a hacer. Yoongi caminó hacia mi con otro bostezo, me tomó de la muñeca y me arrastró hacia su cama. Se subió gateando con las rodillas y me obligó a recostarme a su lado. Obedecí cada uno de sus movimientos, como si estuviera en un trance de felicidad: de alguna manera, aquello era lo que buscaba. Aquella afirmación era lo que necesitaba. Apoyé la mejilla sobre la almohada y oculté las manos bajo la misma. Yoongi tenía el rostro hacia mi con los ojos cerrados. -¿Qué querías decir con Suga?-murmuré. El muchacho frunció el ceño con los ojos cerrados. -Mi nombre artístico. Enarqué las cejas. -¿Eso era? ¿Suga?-dudé-. ¿No es un poco...? -¿Mmm? -Es decir, lo sacaste de Sailor Moon... -Mmm. -Me gusta. Te queda lo de... azúcar, y eso. -Cierra el pico-dijo, pasando un brazo sobre mi cintura y acorralándome en un abrazo cálido que me hizo sonreír como una completa estúpida. -Suga es perfecto-mi voz sonó sofocada contra la tela de su ropa. -Lo sé, soy perfecto. -Hablaba del nombre: una mezcla de... -Si-me interrumpió. -Digo que... -Ya te entendí: es genial, yo soy genial. Incendiaré el escenario cuando entre diciendo "Ayo, Suga". -¿Incendiarás el escenario?-me burlé. -Claro. Infires man. Me quedé un segundo en silencio y luego lancé una carcajada. -Tu inglés es penoso. -Shhh, deja de hablar. Duerme. -Bueno... El muchacho lanzó un suspiro y estiró una mano para levantar el edredón sobre nosotros, hasta la altura de mi hombro.  Me mordí el labio inferior con fuerza. No podía creer lo que estaba pasando. No podía creer que los cálidos y suaves, aunque fuertes, brazos de Yoongi estuvieran abrazándome. No podía creer lo tierno que se sentía encontrarme en aquella posición, en aquella cama; y lo normal y perfectamente correcto que se sentía dormir a su lado. -¿Suga?-inquirí. -¿Si? -Swag. El muchacho se acercó tanto a mí que pude sentir sus labios rozar mi frente, y como su pecho se movía en una silenciosa risita. -Sí, swag-respondió. Sonreí y me aferré a su buzo antes de quedarme dormida.
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