Capítulo 7— Pacto de venganza
Narrador
Sintiendo cómo las piernas perdían sus fuerzas, Emma cayó de nuevo sentada en la silla y titubeando, apenas alcanzó a murmurar:
— Yo... Te puedo explicar... Kate.
Sollozando del otro lado, Smith volvió a sorber por la nariz y limpiando las lágrimas con el pañuelo que tenía entre sus manos, respondió:
— ¿Qué me vas a explicar, Em? Que me dijiste que irías al baño, y simplemente te fuiste... Eres una pésima amiga.
Liberando el aire de sus pulmones cuando Katherine terminó la frase, Emma sintió que el alma regresaba a su cuerpo, y pasando saliva iba a responder, pero Katherine no se lo permitió:
— Me dejaste el día de mi cumpleaños... Y justo ahora te necesito.— Para ese punto sus hormonas eran un caos debido al tratamiento que estaba tomando— ¿Puedes venir a mi casa? Necesito hablar con alguien.
Desviando su mirada a Candice, quien se mantenía a la expectativa de lo que estaba pasando, Emma solo negó sabiendo que no podría irse así nada más y dejarla, y abriendo su boca, respondió:
— Justo ahora no puedo Kate... Estoy en algo muy importante en ese momento, pero si quieres podemos vernos mañana.
Agitando sus manos para alentarla a aceptar, Candice le pidió que se alejara del teléfono para hablar, y cubriendo el micrófono del mismo, la doctora le pidió:
— Acepta... Anda a verla. Yo tengo turno dentro de una hora.
Asintiendo y quedando libre una vez que Candice se marchara, Emma acordó ir en unos minutos a la casa de los Smith, y guardando el teléfono liberó el aire deseando saber qué tenía planeado su amiga.
— ¿Trabajarás, o lo estás diciendo solo para que acepte ir a meterme en la casa de Michael?— Tomando un sorbo más de su jugo tranquila como si no fuera con ella con quien estuviese hablando, Emma. Candice dejó el vaso sobre la mesa y, inclinando la cabeza a un lado con una pequeña sonrisa en sus labios, respondió:
— Digamos que sí... Tengo turno en una hora, y también te digo que aceptes para que vayas a la casa de ese idiota... Emma, debes abrir los ojos, y si verlo con su esposa más seguido te ayudará a admitir que la propuesta del verdadero Charlie es lo mejor para acorralar a ese infeliz, te empujaré cada vez que pueda— Admitió— Sabes que Katherine no me agrada, pero tampoco creo que se merezca tener a ese idiota como esposo... Ella es todo lo ciega, y estúpida que puede ser una mujer enamorada ¿Pero quien cegada por el amor en algún momento no lo fue?
Candice se colocó de pie, empezando a tomar su bolsa para salir de allí.
— Confío en que harás lo correcto... Y de verdad sabes que adoro que pienses en ella antes de exponerlo, si fuera yo la engañada, sabes que lo estrangularía, y luego lo expondría, pero tú y yo no somos iguales.
Colocándose de pie para abrazarla, las palabras de su mejor amiga no pararon de hacer eco en su interior, y saliendo junto a ella un instante después, Emma se preparó para ir a casa de la esposa de su ex.
Regresando a la empresa tras reunirse con Emma, Charlie al llegar a su oficina lo encontró junto a su padre en el interior de la misma, y conteniendo el aire se controló para no golpear al infeliz. Sabía que su padre querría saber más, y careciendo de pruebas, se mantuvo de pie en la puerta sin terminar de ingresar.
— ¿Padre? Qué extraño verte por aquí— Sin quitarle la mirada de encima a Michael, Charlie siseó, y colocándose de pie, pues estaba en el puesto de su hijo, Ramiro le dio la bienvenida.
— Has llegado... Justo estaba hablando con Michell de ti— Pasando la vista del idiota sentado frente a su padre, a Ramiro, Charlie enarco una ceja y rodeando el escritorio para llegar hasta él, Smith siguió— Como sabes, los rusos no concretaron negocio con nadie y están buscando con quien firmar. Así que le estaba diciendo que nadie mejor que tú para atraparlos, eres un gran negociante, además de que convencerás a Ivanov con gran facilidad.
Asintiendo, conociendo perfectamente todo el revuelo que había en la ciudad por quién cerraba el trato millonario con esas personas, Charlie liberó un poco de aire, tras repetirse que no era el momento propicio para acabar con el infeliz de su cuñado, y colocándose de pie como si el mismísimo diablo lo hubiese enviado para perturbar a Smith, el innombrable intervino.
— Y yo le decía a tu padre que si me lo permitía me gustaría ir en tu lugar— Habló como si nada, como si jamás hubiese usado su nombre para engañar a mujeres ingenuas con la falacia de empresario exitoso— Últimamente has estado repleto de trabajo, y pensé que podría apoyarte en ese asunto... Paul apenas inicia en Araco, por lo que es algo inexperto.
Centrando su mirada en él, Charlie permaneció de esa forma por un par de segundos y soltando un siseo al ver lo descarado que era, Smith respondió:
— De ninguna manera, Michael... Sé que darías todo lo que tienes para estar en mi lugar pero en este caso de los rusos me encargo yo— Ladeó la cabeza— Ese es mi trabajo.
Apretando los dientes al ver cómo Charlie le arrebataba la oportunidad de cerrar el negocio del año de las manos, Henao sonrió sin una pizca de gracia, y alisando su traje para salir de allí, soltó.
— Como quieras, cuñado. Yo solo quería ayudar.
Acercándose a Ramiro, Michael se despidió antes de abandonar la oficina, y al llegar el turno de Charlie, este le extendió la mano, pero él solo la observó por un momento sin estrechársela.
¿Qué se había creído ese idiota para usar su nombre? No solo engañaba a su hermana con cuanta mujer se le atravesaba en el camino, sino también se atrevía a manchar su nombre y el de Araco. Repitiéndose mentalmente que no era el lugar, no delante de su padre para enfrentarlo, Smith la tomó al fin, y apretándola con fuerza, Michael lo observó un tanto descolocado.
— Tenemos que reunirnos para tomar algo... Tengo que hablar contigo— Sin quitarle la mirada de encima, Charlie ordenó sin importarle si podía o no, y asintiendo sin saber qué le sucedía, Henao accedió sin otra salida— Ahora déjame solo con mi padre.
Saliendo del lugar, Michael dejó a solas a Ramiro y a Charlie, quien caminó a su escritorio, y enarcando una ceja al notarlo ligeramente extraño, el patriarca preguntó.
— ¿Está todo bien con Michael?— Tomando un poco de aire, Charlie se contuvo de contarle todo a su padre, después de todo este no le creería, y negando prefirió mentir.
— Sí, ¿por qué no lo estaría?
Negando, pues tal vez no se trataba de nada importante, Ramiro se acercó al escritorio, y apoyando ambas manos sobre el mismo, soltó:
— Gaia regresa en un mes... Al parecer lo pensó mejor y planea retomar el compromiso.
Sonriendo de lado por lo insólito que sonaba todo esto, Charlie desajustó la corbata de su traje pues parecía que el aire le empezaba a faltar, y negando, respondió:
— ¿Después de un año?— Volvió a negar— No sé si piensas que soy el mismo idiota, pero no me interesa. No quiero tener nada que ver con esa mujer, y por cierto... Ya lo sabía, me escribió hace dos semanas, está arrepentida.
Imitando la voz de su ex prometida, Charlie desvió la mirada a una carpeta que yacía sobre su escritorio antes de tomarla, y apretando sus labios al ver que su hijo aún no perdonaba a la hija de los Harper, Ramiro insistió.
— Hijo, la gente cambia... Madura. Puede que en ese momento ella no estaba lista para un compromiso, y ahora sí lo esté. Creo que estás siendo demasiado duro con ella.
Incapaz de aceptar lo que pretendía su padre, Charlie solo dejó la carpeta a un lado, y rascando su nuca, dio el tema por terminado.
— ¿Demasiado duro con ella, padre? ¿Se te olvida lo que me hizo Gaia tras terminar conmigo? ¿Con quién se involucró?— Se colocó de pie, deseando dejar el tema en el pasado donde debió quedarse— ¿Sabes qué, padre? No quiero saber nada de ella, yo ahora estoy muy bien dedicándome a la empresa así que no me jodas con lo mismo.
Sin darle derecho a réplicas, Charlie terminó con ese tema, y viendo que por el momento había sido suficiente de remover la herida que dejó ese romance, Ramiro dejó Araco.
Llegando al fin a la mansión donde vivía Katherine con su perfecto esposo, Emma fue guiada hasta la habitación de Kate, y encontrándola aún en cama, sin siquiera cambiar su pijama, al verla llegar se arrojó a sus brazos. Se notaba a simple vista que la pobre había estado llorando, por lo que sintiendo algo de pena por ella, Cosnett preguntó:
— ¿Estás bien, Kate?— Negando sin dejar de abrazarla, incapaz de responder sin romper en llanto, Smith se negó a dejarla por un momento, y separándose de ella al empezar a preocuparse, Emma insistió— Kate.
Limpiando sus lágrimas inútilmente, esta estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar en ese instante, y apretando sus labios admitió lo que la tenía en ese estado.
— Em... Michael me está engañando, me está siendo infiel— Arrojándose a sus brazos, Katherine trataba de buscar el confort que necesitaba en ese momento, y apretando sus dientes, el terror invadió de nuevo a Cosnett al no saber si se refería a ella, si Smith estaba al tanto de lo que había sucedido entre ellos dos— Lo descubrí por accidente esta mañana... Se llama Emili, algo así. No estoy muy segura.
Sollozando aferrada aún a ella, Katherine deseaba liberar todo ese dolor que sentía en ese momento, y acariciando su espalda un poco incómoda, Emma trató de hacerle saber que estaba allí con ella. Lo cual era una ironía, ella consolándola cuando había sido una de las amantes de su esposo, con la que la engañó por seis meses
— Kate, por Dios... ¿No crees que esta es la señal que necesitas para dejarlo, terminar su matrimonio en buenos términos? — Se separó de nuevo de ella para decir. Esto no lo hacía porque le importara Michell o retomar su relación, lo hacía por Katherine. Ella no se merecía pasar por todo esto. — Entiendo que tal vez sea difícil para ti, Kate, pero cuando aparece alguien más, un tercero en la relación, puede que sea la señal que necesitas para salir de allí.
A lo que Katherine negó, incapaz de aceptar algo así. Ella amaba a su esposo y lucharía por su matrimonio hasta el final, sin importar lo que dijeran los demás.
— Claro que no, Emma — le dio la espalda para regresar a la cama —. Michael y yo solo estamos atravesando una crisis... Pero una vez salga embarazada, él dejará a esa mujer, estoy segura.
Tomando asiento en el borde de la cama, Emma apretó sus labios al comprobar que era cierto lo que Charlie mencionó. Su vieja amiga estaba tan cegada por el amor que sentía por ese hombre que era incapaz de ver las banderas rojas.
— Puede que sí la deje, Kate, puede que no lo haga — dio paso al frente para acercarse a ella y tomar asiento a su lado —. ¿Qué harás si no lo hace? ¿Qué harás si sales embarazada y Michael no deja a esa mujer?
Negando sin poder permanecer un segundo más escuchando tal blasfemia contra su esposo, Katherine se puso de pie y caminando hasta llegar al ventanal que le brindaba una hermosa vista del jardín de la propiedad, concluyó:
— Él lo hará, Emma, debe hacerlo... Yo... No veo mi vida sin él... Yo lo amo.
Apretando sus labios al ver que esto sería más complicado de lo pensado, Emma permaneció un par de horas junto a Katherine en las que la motivó a salir de la cama, a comer algo, a atender al pequeño que era la viva imagen de su padre, y llegando la hora de regresar a casa, al salir de la propiedad, se encontró de frente con Michael bajando de su auto.
— Emma — siseando un tanto molesto por encontrarla allí, Michell soltó y elevando su mentón deseando no mostrar debilidad, Cosnett enarcó una ceja —. Pensé que había sido claro contigo... Te quiero lejos de mi esposa.
Sonriendo de lado al ver que fue tan estúpido como para creer que ella dejaría todo así solo porque él lo ordenó, Emma dio un paso al frente y quedando a escasos centímetros de él, respondió:
— Como puedes ver, no te obedecí y aquí estoy.
Apretando sus dientes al ver lo desafiante que estaba siendo Emma, Michael desvió la mirada a la casa para asegurarse de que nadie los viera, y tomándola del brazo con fuerza, advirtió, apretándolo:
— Última advertencia... Aléjate de Katherine.
Sonriendo al verlo tan tenso, tan aterrado, Michael liberó a Emma antes de que alguien los viera, y dándole una mirada oscura llena de ira, solo la dejó y se apresuró a entrar a la casa. Sabía que Emma era una mujer de carácter fuerte, intensa, pero cuando se involucró con ella jamás imaginó que se volvería una piedra en su zapato una vez supiera la verdad.
Girándose para verlo alejarse, Emma apretó sus labios una vez tomó una decisión, y sacando el teléfono de la bolsa, llamó:
— ¿Charlie? — liberó un poco de aire por la locura que estaba a punto de hacer —. Lo pensé bien, y acepto... Acepto ser tu novia falsa.
Sonriendo del otro lado, Smith asintió al tener la bala que necesitaba para acabar con dos pájaros de un solo tiro, y pactando con el cuñado de su ex, Emma Cosnett jamás imaginó que la venganza sería tan emocionante.