Capítulo 6— Un clavo saca a otro clavo
Narrador
Emma, al escuchar la propuesta, solo sonrió con un deje de incredulidad pensando que tal vez se podría tratar de una broma, pero al notar que Charlie permanecía del mismo modo, sin sonreír, en espera de una respuesta, desviando la mirada a la mano de este que apretaba ligeramente la suya.
— Un momento, Charlie... No entiendo cómo puede ayudarnos a desenmascarar a Michael en un noviazgo falso.
Charlie permaneciendo en el mismo punto, solo se recargó sobre la silla, y tomando un poco de aire, empezó a explicar.
—Ya te dije... Perderá la paciencia al ver que estás conmigo— Tomó el vaso de café que aún reposaba en la mesa y bebió un sorbo— Entonces, ¿aceptas?
Agitando la cabeza sin pensarlo demasiado, Emma sonrió de nuevo, esta vez segura de que Charlie había enloquecido.
—¡No! Estás loco.
A lo que Smith solo se encogió de hombros.
—Yo solo te diré que lo pienses... Michael tiene a mi hermana comiendo de su mano, sobre todo ahora que la está apoyando en esa locura de tener otro hijo de él.
Colocándose de pie, Charlie dejó el pago por lo que consumió sobre la mesa, y empezando a caminar a la salida, Emma también se puso de pie y lo llamó.
— ¿Eso es todo? No lo acusarás de usar tu nombre— Liberó una bocanada de aire un poco molesta al ver que no haría nada— Ese imbécil seguirá.
Charlie solo se detuvo en seco antes de girarse para observarla.
— ¿Y qué quieres que haga? No puedo ir a decirle a mi hermana así, nada más, sin pruebas de lo que hace su esposo— Para ese punto él también estaba molesto de ver cómo el infeliz seguiría como si nada— Yo te di una salida, si cambias de opinión... Sabes dónde encontrarme.
Retomando su marcha, Charlie dejó a Emma detrás, quien se dejó caer en la silla de nuevo, y agitando su cabeza incapaz de aceptar algo como eso, apretó sus labios.
¿Una novia falsa? ¿Qué se había creído Charlie? Dejando su cabeza caer hacia atrás, Emma trató de apaciguar su agitado corazón al ver que no logró nada por más que se lo propuso, que el infeliz de Michael se saldría con la suya, y escuchando cómo su teléfono empezaba a sonar, lo sacó de su bolsa para ver de quién se trataba.
Observando la pantalla, el nombre de su amiga Candice se divisaba en ella, y liberando un poco de aire, respondió la llamada sin pensarlo demasiado.
—¡¿Dónde car*ajos estás?!— Colocándose de pie, Emma soltó una maldición al recordar que había acordado reunirse con ella en el lugar de siempre, y saliendo del café sin mirar atrás, se apresuró a llegar.
Sabía que por el momento no podría hacer nada para destruir a Michael, pero no descansaría hasta lograrlo. Las fotos privadas seguían rodando en la red, y era cuestión de tiempo para que su padre arcaico se enterara de ellas.
Llegando al mismo restaurante donde descubrió a Michael la vez anterior, al ingresar al lugar, en las primeras mesas encontró a la doctora, y tomando asiento frente a ella, trató de tragarse lo que sentía al estar allí de nuevo.
— Llevo más de media hora aquí... Te mataré Em— Tomando un sorbo de agua, Candice dijo un poco molesta, y negando Corsett explicó.
— Lo siento... Es solo que me reuní con Charlie Smith, el verdadero, y olvidé que te vería hoy.
Despojándose de la chaqueta que traía en ese momento, Emma se colocó cómoda para ordenar algo de comer, y dejando el vaso sobre la mesa de nuevo, Candice preguntó.
— ¿Qué pasó con él? No me digas que te ayuda con ese desgraciado.
Con lo ocupada que había estado en el hospital, Candice no estaba al tanto de nada de lo que había pasado últimamente. De la fiesta de Katherine, que Charlie era su hermano, de lo que hablaron aquel día en Araco, por lo que Emma tendría que ponerla al día.
— Pues Candice, ¿recuerdas que te dije que Michael era esposa de Katherine Smith? La misma chica con la que no te llevabas bien en el internado— Candice asintió un tanto interesada en saber más de lo sucedido— Bueno, Charlie Smith, el verdadero, es su hermano mayor... Hermano también de Paul ¿Lo recuerdas?
A lo que la boca de Candice se abrió sin poder creer semejante locura.
— Bueno, el pobre infeliz finge ser su cuñado para conseguir mujeres ¿Y sabes cuál es lo peor? — Candice solo negó impresionada— Que él ya lo sabe y no hará nada para detenerlo.
Candice en su lugar, igual o más molesta que Emma, aun así la dejó seguir.
— ¿Sabes lo que me propuso?— Tomó el menú para ordenar— Que sea su novia falsa ¿Puedes creerlo? — Se carcajeó un poco tras agitar su cabeza en negación— Según él, para estar más cerca de Charlie y desenmascararlo frente a Kate que está locamente enamorada de su esposo.
La doctora en su lugar dio un respingo pareciéndole una idea brillante.
— Acepta, Em— Cosnett frunció el entrecejo de su frente observándola como si hubiese enloquecido también— Emma, él lo conoce mejor que nadie... Sabe por qué lo dice. Además, tú y yo sabemos que ese idiota era un enfermo que te celaba de todo el mundo, puede que al verte con este hombre sirva de algo ¿No lo crees? — Ella negó— Sabes que su hermana era una mocosa engreída que no me agradaba, pero puede que Charlie sea diferente.
Cerrando la carta, pues tras esas palabras el hambre la había abandonado, Cosnett permaneció en silencio por un momento mientras pensaba.
— No, Candice, sería una locura. Tendría que ver a Michael con Katherine todo el tiempo. Además, de fingir que me interesa un hombre que no... Me gusta — Eso último era una pequeña mentira, que si bien Emma no conocía a Charlie del todo, pensaba que era un hombre bastante interesante. Incluso si lo hubiese conocido en otras circunstancias, puede que se sintiera atraída por él.
— ¿Está tan mal así que no puedes siquiera fingir que te gusta? — Candice preguntó con una sonrisa de lado que intentaba sugerir otra cosa— Puede que en una que otra ocasión tengas que besarlo, pero nada más. Si es feo te entendería, pero si no, Em. No le veo nada malo, tú estás sola y si te lo propuso es probable que él también... Además, deberías recordar esa frase que dicen que un clavo saca a otro clavo.
Negando al ver que Candice, en lugar de ayudarla a aclarar sus pensamientos, la estaba confundiendo más, Emma elevó su mano para llamar a la mesera para ordenar, e inclinándose sobre la mesa mientras esperaba su llegada, respondió.
— Lo peor de todo es que no lo es, Candice... Es tan o más apuesto que Paul, a quien por cierto vi anoche en la fiesta de su hermana— Candice se tensó al escuchar mencionar ese nombre— Una larga historia que te contaré, el hecho es que me preguntó por ti.
Sintiendo cómo el aire se atascaba en sus pulmones, Candice permaneció rígida, incapaz de moverse ni un milímetro al recordar al mocoso Smith, y aclarando su garganta una vez Emma ordenó, la doctora siguió.
— ¿El mocoso preguntó por mí? Qué extraño— Forzando una sonrisa, Emma asintió, inocente de lo que solo ese nombre despertaba en Candice, y removiéndose en su lugar, Cosnett dijo.
— Sí... Y como siempre te digo no sé por qué lo llamas de esa forma si él es solo seis años menor que tú.
Apretando los labios, Candice solo bajó su rostro cuando sus mejillas se tornaron rosadas, y llegando en ese momento la mesera con una parte de sus órdenes, el tema de Paul quedó en el olvido, algo que la doctora agradeció al cielo.
— Pero en fin... Dejemos de hablar de ese idiota... Cuéntame de ti ¿Qué has hecho estos días que no nos hemos visto?
Siguiendo la comida, Candice le contó sobre su labor en el hospital, en donde durante sus horas de servicio apenas había logrado dormir un par de minutos, y tomando un sorbo de su jugo, Emma sugirió.
— Pues deberías considerar renunciar a ese puesto... Candice, te estás matando en ese lugar, piensa un poco en tu salud.
Negando pues renunciar al cargo que tanto le costó conseguir no estaba en discusión, Candice terminó su plato, y limpiando la comisura de la boca con la servilleta, respondió.
— Sabes que eso no pasará... Amo lo que hago, Em, y no renunciaré así nada más ¿Entendido?
Un tanto agotada de lo mismo del poco tiempo que tenía Candice para reunirse con ella, Emma agitó su cabeza antes de agregar.
— Y es por eso que estás sola... Porque ningún hombre permitirá que ames más tu carrera que a él. Además, las dos sabemos que no necesitas ese trabajo.— A lo que ella rodó los ojos sabiendo que allí venía de nuevo con el mismo sermón.
— Lo sé, Em, y estoy feliz sola... Y en cuanto a mi padre— Liberó el aire, ya que era un tema un tanto complejo para ella— No quiero ser conocida por el resto de mi vida como la hija del reconocido cirujano Leonel Wallace— Enfatizó su nombre como si fuese una etiqueta— Quiero ser conocida por lo que soy, por mi trabajo, por mi pasión... No por llevar la sangre de ese hombre.
Tomando la mano de Candice sobre la mesa, Emma apretó esta ligeramente, sabiendo lo difícil que era para ella hablar sobre eso, y regalándole una pequeña sonrisa, dijo en un intento de reconfortarla.
— Y lo lograrás... Solo trata de no dejarme sin amiga en el proceso. Sabes que te quiero como una hermana.
Sintiendo exactamente lo mismo, Candice sonrió y agitando su cabeza estaba por hablar de otro asunto cuando el teléfono de Emma empezó a sonar.
— Dame un segundo... Puede que sea Oscar— Emma empezó a sacar el teléfono de su bolso— Está intenso con el proyecto con Ivanov... Parece un espectro infernal sobre mí.
Respondiendo la llamada sin saber de quién se trataba, Emma llevó este a su oreja, y escuchando un sollozo del otro lado se separó para ver el nombre en la pantalla.
— Kate...— Murmuró aterrada— Katherine ¿Estás bien?
Sorbiendo por la nariz del otro lado, Katherine permaneció en silencio por un instante, y colocándose de pie al sentirse atrapada, descubierta, Emma volvió a murmurar.
— Kate.
— ¿Cómo pudiste, Em? ¿Por qué...
Y en ese preciso momento, Emma sintió como el alma abandonaba su cuerpo.