Retiró la mano de la frente de Charlotte y la veo sonreír.
—Ella me agrada—comenta mi Loba mirando a la compañera destinada de nuestro nieto.
—Desayunemos, los cachorros deben comer—dije guiñándole el ojo.
Volví a mí lugar donde Sebastián me volvió a sentar sobre el.
—Nuestro perrito posesivo es insaciable—dijo Mis sintiendo la entrepierna abultada de Sebastián debajo de nosotras.
—No me quedaré ni un minuto más en esta casa—gritó Henry repentinamente descolocandonos a todos.
—Hijo la familia debe estar reunida, ahora más que nunca—dijo Ann con señas intentando calmar a Henry.
Kathe me miró, pero con sutileza le hice entender que no interfiera.
—Ella no debe gastar energía en algo como esto—dijo Mis al sentir que Kathe no iba a interferir.
—Cachorro hablemos en privado—dije y sin darle tiempo a que dijera una negativa me moví hacia el escritorio.
Deje la puerta abierta y unos segundos después él entró.
—Se lo que me dirás, ahórrate el discurso—dijo cruzándose de brazos en medio del lugar.
—Ya ni nuestros nietos nos respetan—dijo Mis intentando no asesinar al cachorro.
—El amor es la fuerza más grande de este mundo—dije mirándolo a los ojos.
—De este y de muchos—dijo Mis, pero yo la ignoré, no íbamos a tener esta charla ahora.
—No estaré con ella—dijo él sin dar el brazo a torcer.
—Cachorro...—comencé a hablar, pero Henry me interrumpió.
—No abuela, no haré esto, no la voy a perder, ella debe irse de esta casa, es ella o soy yo—dijo quebrándose en medio de la frase, pero se recompuso con rapidez.
—No puedes negar que lo cabeza dura lo sacó de nosotras—dijo Mis un poco orgullosa.
Levanté mi mano y me senté en la silla mirándolo de frente, él aún seguía parado en medio de la habitación.
—Henry la luz y la oscuridad reinarán juntos—comencé a hablar y él negó con rapidez, se dio media vuelta e intentó dar un paso, lo bloquee en su lugar e hice que me vuelva a mirar—cachorro quieras o no soy tu Reina, acuérdate también que soy tu abuela, que no tenga arrugas en el rostro no significa que no sea más sabía y fuerte que tu—dije acercándome a él, toque su mejilla y lo hice ver.
La visión fue un destello de uno de los momentos más felices de mi vida.
—Ya quiero que llegue ese momento—dijo mi Loba saltando en el lugar.
Él me miró con los ojos bien abiertos sin poder creer lo que le había mostrado.
—Cachorro esto no es un final, solo es parte de un comienzo—dije sentándome nuevamente—esta guerra, Azrael y los Cielos son algo mayor, algo que debemos detener y solo lo haremos estando juntos, Henry si debo morir lo haré junto a tu abuelo, si él debe morir lo haremos luchando, pero huir de esta situación no nos dará nada, te arrepentirás de todo cuando esto acabe, estés o no con ella—dije intentando hacer que entienda mi punto de vista.
El se sentó en el sillón derrotado sujetándose la cabeza con ambas manos.
—Creo que lo logramos—dijo Mis con esperanzas.
—Si ella muere, moriré con ella, no me importa la guerra, solo viviré si ella está a mi lado—dijo mi nieto quebrándose por completo.
—Te lo dije—comentó Mis con rapidez.
Ignore a mi Loba y fui a abrazarlo, lo consolé poniéndonos de acuerdo en su pedido.
La guerra terminaría con o sin ellos.
Me quedé en el despacho cuando Henry se retiró.
Fueron Bastian y Oly los siguientes en entrar.
—Me gusta el olor de ambos—dijo Mis feliz por nuestro cachorro.
—Mamá ¿Podemos hablar unos minutos?—preguntó Bas haciendo que su compañera se siente en el sillón.
Asentí y nos acomodamos en el lugar.
—De seguro ya sabes lo que venimos a decirte—dijo Bastian mirándome a los ojos, yo solo asenti—Oly está embarazada—dijo él como si no fuera una noticia importante.
—Somos demasiado jóvenes aún para esto—dijo Mis intentando ocultar su felicidad.
—Lo sé, pero porque siento que tu no estas feliz—dije mirándolo a él primero y luego a la Sirena.
—Mi Bastian no quiere abandonar a la familia—dijo Olybia en respuesta por Bastian.
—Las Sirenas tienen costumbres diferentes cachorro, no puedo interferir al respecto—dije sabiendo que no lograría nada intentando que ellos se queden aquí.
Las Sirenas nacen en su isla.
—Al menos sabemos que ellos estarán a salvo allí—dijo Mis viendo el lado positivo de esto.
—Mamá estamos en guerra—dijo Bastian mirándome con una mirada de súplica.
El cachorro quiere pelear.
—Si, pero es mejor que se vayan, nos evitaremos problemas—dijo Mis pensando en una posible guerra con las Sirenas.
—Perdón amor, pero sus leyes son así, la bebé debe nacer en la isla, una vez que nazca podrán regresar—dije mirando a Olybia a los ojos, ella asintió con la cabeza a mis palabras.
—Ya quiero que pase para malcriar a nuestra nieta—dijo Mis babeando por la idea.
—Pensé que hablando contigo lograría convencerla, mamá tu lo dijiste, necesitamos a toda la familia reunida—dijo Bas en un último intento para que lo ayude.
—Lo siento cachorro—dije levantándome de la silla.
—Otro más que tiene nuestros genes—dijo Mis con algo de orgullo.
Bastian se retiró del despacho derrotado.
—Oly quiero que me hagas un favor—dije agarrándola del brazo cuando se estaba por ir.
Ella me miró unos segundos y negó con la cabeza.
—No puedo, tus hijos no serán bien recibidos en mi casa—dijo ella y aunque sus palabras fueron negativas yo no me las tomé así, sabía muy bien que mi pedido iba a ser denegado.
—Al menos lo intentamos—dijo Mis igual de tranquila.
—Solo a los cachorros que no se pueden defender, Olybamershan aunque sea intentalo—dije en un último intento por pedirle ayuda.
—La isla de las Sirenas pertenece a las Sirenas, lleva a tus cachorros a la isla de sus antepasados—dijo ella de esa forma particular que tiene para hablar.
No entendí lo que quiso decir.
—Yo menos—comento Mis con rapidez.
—La isla de los Lobos no es segura—dije intentando comprender sus palabras correctamente.
—La isla de los Lobos es más antigua que mi isla, su poder es superior, su protección igual—dijo ella y al comprender lo que me decía la abrace.
—¿Por qué no nos dimos cuenta antes?—preguntó Mis un poco enojada consigo misma.
La isla de los Lobos tiene una energía única.
No es energía espiritual, es un escudo.
Uno que podría usar a nuestro favor.
—Debemos hablar con Sebastián ahora—dijo Mis comunicándose con Gregory a través de nuestro enlace.