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Invisible.
Lo peligroso de las enfermedades mentales es enfrentarse a un enemigo que nadie puede ver, no es tan evidente como observar una pierna rota o una hemorragia, por lo que implica luchar una batalla con los ojos vendados. Es como si un espíritu se manifestara solamente contigo, nadie aparte de ti puede verlo.
Muchas veces te criticarán, sin saber por lo que estás pasando, sin tener en cuenta la cantidad de esfuerzo que empeñas en obtener esos pequeños logros que te propones: levantarte de la cama, ducharte, salir de tu habitación… seguir luchando.
Sería maravilloso si existiera una cura para los males de la mente, que te dieran una píldora mágica que promete aliviar permanentemente tu tristeza, tus demores, que capture a los fantasmas que te persiguen o los demonios que te asechan. Sin embargo, sólo hay tratamientos, que duran meses, hasta años, y no siempre son efectivos.
Nadie te dice que vivirás por siempre con tu enfermedad, pero aprendes a lidiar con ella, y, en algún punto, te entrenas para ser fuerte, eres capaz de enfrentarla en lugar de huir y dejarte vencer, luchas, sobrevives.
Absolutamente nadie sabe todo lo que escondes, todo lo que has vivido, lo que sufriste, nadie es consciente de todas las veces que estuviste rota en mil pedazos y aún queriendo abandonar todo seguiste adelante, sonriendo y pretendiendo que todo está bien.
Somos sobrevivientes, somos fuertes, somos valientes.
Realmente no pensé que pudiese recibir apoyo de mi familia cuando les pedí ayuda a mis abuelos, y he quedado sorprendida. Por primera vez me escucharon, me refiero a que fui verdaderamente escuchada, mi opinión fue tomada en cuenta, lo cual implicó grandes cambios en mi terapia.
Cada vez que Eric proponía cambiar mi medicación me mostraba recelosa, y dejaba el tratamiento incompleto por los efectos secundarios la mayor parte del tiempo, aunque Eric cree que era una forma de autosabotearme, porque en el fondo no tenía la voluntad de mejorar, o no sentía que merecía la oportunidad de hacerlo.
La nueva medicación es más suave que las anteriores, una píldora antes de dormir, dos en los días que me sienta más ansiosa de lo usual, los efectos secundarios son tolerables y me permiten tener una vida relativamente normal, las terapias son en periodos de tiempo más alejados, estoy mejorando en serio.
No se equivoquen, aún tengo días malos, pero ahora sé que no siempre me sentiré así, por ejemplo, ayer volví a pensar en Ethan después de tanto tiempo. Todavía lo extraño y eventualmente me gustaría hablar con él, al menos para cerrar el ciclo, pienso en él, pero puedo seguir haciendo mi vida en su ausencia.
Significó un cambio en mi vida: me enseñó a no entregarle todo lo que tengas a los demás, porque cuando se van, te dejan sin nada, solo un gran vacío en el pecho, el cual no sabes con qué llenar nuevamente. También, gracias a él aprendí a no permitir que las personas jueguen conmigo.
Puedo ser un desastre, pero merezco respeto.
No soy perfecta, pero hago mi mayor esfuerzo en mejorar cada día.
Merezco ser amada de la manera en la que quiero, sin secretos ni condiciones.
Lo único en lo que debo reconocer que tenía razón era en algunas sencillas palabras: todo estará bien, porque no estoy sola.
Debo agradecerle muchísimo a Ally y también a Emma por todo el apoyo que me han brindado en este tiempo, me han sorprendido pues nunca creí que podrían llevarse tan bien siendo totalmente diferentes, hacemos distintas actividades juntas: salimos a bailar, pijamadas, vemos películas, y otras cosas que los amigos suelen. Por primera vez me siento parte de un grupo.
Lo único que me parecía extraño eran dos cosas: la calma de Ally pese al largo viaje que Jason ha hecho a una ciudad tan bohemia como lo es Ibiza, y también una sensación de angustia en el pecho que ya llevo un par de días, Rita, nuestra ama de llaves, suele contarnos a Allison y a mí algunas de sus creencias, entre ellas sobre una clase de personas que tienen el don de vaticinar las desgracias, no recuerdo exactamente el término, pero eran una clase de psíquicos que eran capaces de predecir desgracias y muertes.
Rita siempre dijo que yo era especial, hasta que los abuelos la regañaron por “hacerme fantasear con mi enfermedad”.
Me parece interesante su forma de pensar, aunque no la tomo en serio. Debo estar ansiosa porque se acercan los exámenes finales en la universidad, o quizá estoy absorbiendo todo el estrés de los abuelos por los problemas con la compañía; fue duro que los medios de comunicación olviden el incidente de los antiguos medicamentos, y se aproxima la venta de otro fármaco, por lo que prácticamente se la pasan fuera de casa los últimos días, como hoy, donde nos avisaron que saldrán el fin de semana de viaje para coordinar los detalles finales.
Era el escenario perfecto para planear una salida sin hora de llegada a casa, y sin las típicas restricciones de los abuelos, durante la tarde pensamos en lo que podríamos hacer esta noche para divertirnos: Allison quiere un maratón de series, Emma quiere ir a Disturbia a beber y bailar, y yo sólo quiero fumarme un porro tranquila.
Bueno, ya sabes lo que dicen: no necesitas estar acompañada para disfrutar de un porro.
“Algunas veces me preocupa lo mucho que fumas”.
No, no pienses en él ahora, Noelle, recuerda que no le importas.
Me echo en el jardín de la casa mirando el cielo, las estrellas tienen un brillo especial hoy, como si quisieran acompañar la nostalgia que he empezado a sentir. Recordé la noche en que conocí a mis abuelos tras la muerte de mis padres.
Creo que hubo un accidente, sólo recuerdo usar ropa más ancha de la usual, como si fuese prestada, sentada y confundida en una de las sillas del oficial de policía, hasta que llegaron, entonces eran dos completos extraños para mí.
- Hola Noelle, hemos hablado antes por teléfono, soy tu abuelo – se presenta con una expresión dura en el rostro – eres idéntica a tu madre.
- ¿Dónde está ella? – pregunto hablando por primera vez.
- Tu mamá se fue, Noelle – responde en voz baja.
- ¿Se fue? Ella no se iría sin mí – contesto de inmediato preocupada. Ese día comprendí que cuando un adulto dice que alguien “se fue” algunas veces se interpreta como que murió - ¿me ha dejado?
- Lo siento mucho, pero descuida, tu abuela y yo nos haremos cargo de ti – dijo y estallé en llanto, pensando en que nunca volveré a ver a Lizzie – vamos, no llores, las niñas grandes son fuertes.
- Nicholas – lo reprendió Nonna y se inclinó de rodillas para quedar a mi altura, limpió mis lágrimas delicadamente con las yemas de sus dedos – por favor no llores cariño, sé que duele, pero piensa que ahora hay una estrella más en el cielo.
¿Quizá por eso me tatué dos estrellas? Simbolizando a mis padres, ¿serán ellos aquellas estrellas brillantes?
Tal vez fumar fue mala idea, suelo tener buenos viajes, es una de esas extrañas veces en las que recuerdo fragmentos de mi vida que reprimo en un intento desesperado para bloquear el dolor de no ser capaz de recordarlo todo.
Mejor piensa en algo más, Noelle.
Eran casi las diez y me parecía extraño que Emma aún no apareciera, en especial cuando la casa está sola, incluso Rita tuvo una noche libre, y mi extravagante amiga siempre llega temprano para aprovechar en entrar a nadar en la piscina, prometió venir temprano para fumar juntas, ¿le habrá pasado algo?
E: Perdona, se me hizo tarde, ya estoy cerca, descuida.
El timbre suena y espero a que Ally abra, debe ser Emma, espero unos minutos a que me dé el encuentro en el jardín, pero el tiempo transcurre y sigo sola. Empezaba a molestarme de una posible preferencia hacia mi prima, hasta que escuché risas proviniendo de la sala, juntos algunos chillidos de emoción de Allison.
Pero lo que más llamó mi atención era la voz masculina que la acompañaba.
Oh no...
Por favor, que no sea quien creo que es el sujeto que está en mi casa. Resoplo y camino desconcertada hacia el lugar del que venía tanto ruido. La angustia vuelve a hacerse presente en mi cuerpo tras ver que no estaba equivocada.
-Adivina quién regresó de viaje antes de lo esperado - exclama Ally emocionada abrazando a Jason, todo estaba yendo demasiado bien para ser verdad. Aunque no lo entiendo, hasta hace unos días nos contó a Emma y a mí que no era del todo feliz con Jason, incluso estaba animándose a terminar con él.
- Nunca es malo darle una sorpresa al amor de tu vida, ¿no lo crees, Noelle? – responde sosteniendo a mi prima de la cintura.
-Hola Jason, bienvenido de vuelta, ¿cómo estuvo Ibiza? - digo poniendo una falsa sonrisa en mi rostro.
-No tan buena como esta casa ¿qué diablos fumaste? Todo apesta a porro – comenta aparentemente bromeando – ya extrañaba tus ocurrencias, Noelle, aprovechando que los abuelos no están para hacer de las tuyas, chica mala.
- Como sea, supongo que lo de hoy se cancela, debes querer pasar tiempo a solas con tu novio después de tanto tiempo sin verse – continúo la conversación ignorando los comentarios fuera de lugar del insoportable de Jason.
- Pues, la verdad había pensado en que tal vez podríamos incluir a Jason - propone Allison apenada y quiero matarla por arruinar mi noche con la presencia de este sujeto.
- Claro, nada me gustaría más que pasar tiempo con mis chicas Jennings, por supuesto, en caso no ocasione muchas molestias, tampoco quiero incomodarlas, ustedes ya tenían planes - responde el idiota haciéndose el amable y entiendo su táctica, pero no seré la mala de la historia esta vez.
- Por supuesto, podemos hacer algo en casa todos juntos – respondo aprobando el plan, Jason aparenta estar conforma, hasta que veo la forma en cómo aprieta su puño, ¿tan desagradable puede ser al buscar formas en las cuales molestarme? Entre él y yo existe un pasado que Ally se niega a ver, para ella es más fácil culparme a mí y pretender que todo anda bien con su novio.
El timbre vuelve a sonar y esta vez soy yo la que se ofrece a atender la puerta, me calmo al ver a mi amiga en la fachada de mi casa.
- Tardabas un segundo más en llegar y te asesinaba – susurro mientras la abrazo.
- ¿Tanto me extrañabas, sweetie? - responde Emma haciendo un puchero – sé que soy irresistible, pero debes tener más paciencia. ¿Hola? – saluda haciendo un gesto extraño con su rostro al ver a Jason, me alegra ver que no soy la única incómoda con su presencia.
- ¿Emma? Hey, mucho gusto, son Jason - el idiota tenía que meterse nuevamente en donde nadie lo llama - soy el novio de Allison, es bueno por fin conocerte, me ha hablado mucho sobre ti, tanto que hasta siento que ya te conozco a la perfección.
- El gusto es mío, Jason – responde Emma dándole la mano, frunzo el ceño ante su reacción, Emma suele ser sarcástica y hacer bromas todo el tiempo, ¿está ocurriendo algo más de lo que no me he enterado? – entonces eso significa que esta noche seremos tú y yo – dice rodeándome con su brazo sobre mi hombro.
- En realidad los tortolitos tuvieron un excelente plan y juntarnos todos, esta noche – le informo a Emma sobre el cambio de planes inesperado, ante lo cual ella sólo sonríe falsamente y nos excusamos yendo a la cocina por algo de beber - ¿sucede algo? Estás más rara de lo usual.
Emma fija la mirada en mí y suspira, como si dudase en contarme algo, mejor dicho, como si estuviese por hacer alguna revelación. Jala su cabello con frustración y sacude su cabeza, como si intentara aclarar su mente.
- Cuando Ally dijo que su novio se llamaba Jason no pensé que sería precisamente este tipo – susurra mordiendo su labio inferior.
- ¿Me vas a decir lo que está pasando o seguirás actuando de esta forma? Tan sólo dilo, comienzas a ponerme ansiosa y eso no es nada bueno.
- Conozco a Jason – confiesa en voz baja – escúchame bien, Noelle, este tipo no puede ni siquiera sospechar que conoces a Ethan, puede que no lo comprendas ahora y es difícil de explicar, simplemente necesito que confíes en mí.
- ¿Jason conoce a Ethan? – pregunto confundida, ¿por qué no podría saber que lo conozco? Supongo que alguna vez le habrá vendido o quizá es un buen cliente, pero no encuentro sentido como para ocultar esa información o para que le importe a Jason siquiera lo que su proveedor de drogas haga con su vida personal.
- Algo así – contesta dubitativa – no hagas tantas preguntas ahora, tan sólo no mencionemos su nombre hasta que estemos solas ¿está bien?
- Emma sólo dime algo ¿Jason es peligroso? Lo conozco desde hace mucho y nunca me ha dado buena espina, sólo que nunca se me ocurrió que él estuviera implicado con Ethan. ¿Ha hecho cosas como lo que nos pasó en Disturbia? – pregunto con miedo de saber la respuesta, algo dentro de mí sabe que tengo razón en temer de este tipo.
- ¿Qué tanto hablan ustedes dos? – ambas nos sobresaltamos al escuchar su voz entrando en la cocina, una sonrisa escalofriante no sale de su rostro mientras nos mira detenidamente, sostiene a Allison de la cintura como si fuese su trofeo u otro accesorio de valor material – sí que son cercanas.
- Le estaba comentando a Noelle la gran pareja que forman – contesta Emma esquivando la mirada – y el lindo gesto que tuviste al darle la sorpresa a Ally, no queremos ser malos tercios realmente, y lo mejor será que los dejemos solos.
- Vamos Faith, no seas aburrida, nos divertiremos juntos los cuatro – Jason sonríe burlón y puedo asegurar que Allison y yo tenemos la misma expresión de desconcierto en el rostro.
- ¿Faith? Mi nombre es Emma – lo corrige de inmediato. Está nerviosa, puede que se deba a la presencia de Jason y el potencial peligro que representa, ¿o será algo más? ¿qué convierte a Jason en una persona tan temeraria? Es sólo un idiota con dinero.
- Qué tonto soy, Emma, disculpa, me recuerdas mucho a una de mis compañeras de curso, su nombre era Faith Johnson – explica sin quitarle los ojos de encima, la mano de Emma está temblando ligeramente, y no entiendo nada de lo que está ocurriendo.
- Yo no la recuerdo – interrumpe Allison – es más, nunca te he escuchado mencionar ese nombre antes.
- Oh vamos amor, no me harás una escena de celos delante de las chicas, mucho menos cuando no debes estar celosa de nadie, te amo solamente a ti – Jason besa la frente de Allison, pero sigue mirándonos tanto a Emma como a mí – quizá no lo recuerdas, porque murió hace algunos años, y no me gusta hablar de la muerte.
Faith Johnson ¿dónde escuché ese nombre antes? Bueno, no creo que sea algo tan relevante ahora, puede que realmente sea una compañera de Jason, o quizá es el nombre de la chica con la que engañó a Allison esta vez. Es una de las tantas razones por las cuales no entiendo por qué una chica tan linda como Ally sigue al lado de un patán como Jason.
Definitivamente por amor no. ¿Qué está pasando por tu mente, Ally? Si tan sólo pudieses confiar en mí.
Terminamos cediendo ante los deseos de mi prima y los cuatro nos sentamos frente a la gran televisión de la sala principal buscando la serie noruega que tantas recomendaciones recibió Allison de parte de sus compañeros del club de debate, asegura que nos encantará a todos. Por más interesante que sea tal serie, no tengo espacio en mi mente para analizar acontecimientos ficticios cuando estamos solas en casa con un sujeto peligroso.
- Voy al baño, regreso en un minuto – nos avisa innecesariamente Jason, no es como si nos importara si desaparece para siempre que nuestras vidas.
- Tranquilo, te esperamos – Ally pone pausa antes de comer algunas palomitas del recipiente.
- No, no es necesario cariño, continúen disfrutando de la serie – insiste y ella sólo suspira obedeciendo, seguramente irá a jugar con tu teléfono mientras que la serie transcurre, se aburrió de pasar tiempo con su novia.
Me siento terrible por Ally, incluso yo me negué a ver la serie que con tanta ilusión pidió que viéramos todos juntos, por unos minutos concentro mi atención exclusivamente a la pantalla; parece la típica serie de adolescentes en la que cada personaje tiene una problemática que refleja la realidad de muchos jóvenes: inseguridades, decepciones amorosas, dudas sobre la orientación s****l, depresión, consumo de drogas, trastornos alimenticios, y más. Es como una versión moderna y noruega de Skins.
- No está nada mal – comento para animarla, y me aliviar cuando recupera su sonrisa, ahora que mi relación Ally ha mejorado he podido conocerla más, estoy segura que no es mala persona, tiene una extraña necesidad de aprobación del resto, sentir que es “normal” como el resto.
- Sí, a mí también me gustó, gracias por la recomendación – añade Emma abrazándola, la alarma de mi teléfono me avisa que es hora de mi medicación.
- Ahora vuelvo, hora de tomar la pastilla – aviso tras ponerme de pie rumbo a mi habitación, subo por las escaleras y me detengo unos instantes al ver una sombra proviniendo hacia donde me dirigía. Mis pasos son lentos y hago el menor ruido posible. Gruño furiosa al ver a Jason husmeando entre mi ropa interior.
- ¿Se puede saber qué haces aquí? - le pregunto enojada, es tan cínico que ni siquiera se disculpa por compromiso, tampoco se detiene al notar que lo vi – deja mis cosas.
- Perdona, soy consciente de que esto sonará muy extraño, pero con el viaje perdí el sentido de orientación, lo siento. Creí que era la habitación de Allison – responde sin borrar su patética sonrisa.
- No te creo nada, Jason, eres un asqueroso, más te vale que te largues de mi habitación ahora mismo – le indico señalando el lugar donde alguna vez estaba mi puerta.
- Te ves muy graciosa intentando intimidarme, Noelle, pero ¿te cuento un secreto? Yo tengo mucha más credibilidad que tú. Y ambos lo sabemos – comenta acercándose peligrosamente hacia mí – debo reconocer que me pones mucho cuando te enojas así.
- Jason, lárgate de aquí antes que me arrepienta – mascullo apretando mis puños, odio cuando tengo todo para perder, cuando se trata de la familia Brown mi abuelo no entiende razones, una palabra de Jason podría determinar mi destino, sin mencionar que no me gustaría dañar mi relación con Allison, ella es esa clase de chica que defiende lo indefendible, justifica cualquier tontería que haga su novio.
- Deja de resistirte, será un secreto, no actúes como si no lo quisieras también, ya no puedo aguantar las ganas, Noelle – susurra y apenas intento salir de mi habitación me sostiene fuertemente impidiendo que pueda moverme, le pido desesperada que pare, pero es en vano, no me hace caso, muerde la piel de mi cuello dejando marcas notorias.
Intenta bajar mis jeans y aprovecho un descuido suyo para patearlo, sin embargo, parece no ser suficiente fuerza para lastimarlo, me empuja poniéndome contra el suelo, sé lo que tengo que hacer, lo siento, Allison, es hora de que sepas quién es tu novio. Grito pidiendo ayuda, y automáticamente me suelta.
No soy virgen, he tenido sexo muchas veces, pero siempre ha sido con mi consentimiento, jamás me han forzado ni siquiera a tener un beso antes. Y es una sensación horrible, cuanta impotencia queda al pasar por una situación similar. No se lo deseo a nadie.