Querido Profesor Young

2831 Palabras
Siempre he odiado las clases de la universidad, y especialmente hoy el tiempo transcurre más lento que nunca, por más que me distraigo mensajeando con Emma cada segundo parece una eternidad. E: No puedo creer que estés saliendo con un chico por un poco más de un mes y no le cuentes a tu mejor amiga su nombre. N: ¿Quién dijo que eres mi mejor amiga? E: Ouch, sabes que soy muy curiosa, no puedes hacerme esto. N: Querrás decir chismosa. E: Hablo en serio, Elle, ¿qué sucede si ese tipo es un psicópata? Nadie tendrá forma de ayudarte porque nadie sabe nada sobre él. N: Tu nuevo trabajo te está afectando en serio. E: ¿Sabes lo difícil que es ser bartender? Tener tanto alcohol frente a ti y no poder beber ni siquiera una mísera gota. Además, tuve que teñirme de rubio el cabello para tener más propinas. N: Te queda estupendo. E: Nunca dije que me quedara mal, sweetie. - Jennings, deja de utilizar tu celular en mi clase – grita el maestro haciéndome sobresaltar, la mirada de todos mis compañeros se enfoca en nosotros – es una total falta de respeto, sin mencionar que debes subir tus calificaciones en mi curso. - Lo siento, no volverá a repetirse – respondo apenada. - Esto es lo que ocurre cuando los jóvenes obtienen todo fácil – dice señalándome – no valoran lo que tienen y mucho menos ponen esfuerzo. Seguramente tus abuelos te han consentido desde que eras pequeña para llenar el vacío que dejaron tus padres, pero yo no soy así, Jennings, a mí no me importa quién sea tu familia, en mi clase te esfuerzas y trabajas, de lo contrario sucede esto y repruebas. - Usted podrá ser el maestro, tener todos los doctorados del mundo y ser el mejor abogado de su especialidad, pero no le voy a permitir que me hable así – respondo elevando mi voz, me pongo de pie mirándolo a los ojos – puede regañarme por andar distraída en su clase, también puede ponerme en ridículo por ser la peor de la clase, en verdad me vale mierda, lo que no voy a permitir es que se atreva a hablar de mi familia delante de esta sarta de imbéciles. Usted no tiene ningún derecho a realizar especulaciones sobre mi vida, su único deber es enseñar este curso, que dicho sea de paso es una mierda. Repruébeme, suspéndame, haga lo que quiera, no me importa – arreglo mi mochila rápidamente y camino hacia la puerta del salón - ¿Sabe algo que ambos tenemos en común, profesor? Hoy es el último día que ambos pisamos esta aula. Nunca utilizo las influencias de mi abuelo para algún beneficio personas, decidí que hoy sería la excepción, porque el maestro Young no puede continuar enseñando después de la estupidez que me dijo. No lo voy a permitir. Busco mis auriculares para poder usarlos mientras espero el tren para ir a casa de Ethan, llegaré más temprano de lo que acordamos, pero no creo que haya problema. Instant Crush de Daft Punk me acompaña durante el trayecto, decidí pasar antes por una pastelería cerca de su apartamento para comprar un postre. Estoy a punto de tener una crisis. ¿Qué se supone que debería llevar? Podría ser un pastel de chocolate. ¿Y si no le gusta? ¿A quién diablos no le gusta el chocolate? Bueno… podría ser uno de zanahoria y pecanas ¿Y si es alérgico? Mierda. Vamos Noelle, sólo es elegir un postre, no algo crucial. Oh por Dios ¿y si es diabético? B-A-S-T-A Suspiro y salgo de la tienda, no todo está perdido, creo saber algo que le gustará a Ethan. Pensamientos intrusivos 0 - 1 Noelle Toco el número de apartamento esperando que pueda abrirme la reja de la entrada principal. Espero unos segundos y nadie responde, así que vuelvo a tocar. - ¿Diga? – parece nervioso. - Sorpresa – digo emocionada – espero no molestar. - Para nada – responde en el mismo tono nervioso de antes. - ¿No vas a abrir la puerta? – pregunto burlona. - Claro, lo siento, pasa – dice abriendo la reja. Es extraño ver nervioso a Ethan, ¿qué habrá pasado? Espero que no se sienta incómodo o crea que invado su espacio personal. Subo lentamente las escaleras hasta llegar a su piso. Toco el timbre y me obligo a sostener fuertemente las cervezas que traigo. - ¿Noelle? – pregunta sorprendida aquella voz femenina. - ¿Emma? - digo igual de sorprendida que ella.  - Oh por Dios, no puedo creerlo - exclama emocionada - Ustedes dos jamás se me había cruzado por la mente que se conocían. Son unos terribles amigos – se queja. - ¿Ustedes se conocen? – pregunto sin entender lo que está pasando. - Vivo al frente, ¿no recuerdas que te conté que me mudé a un apartamento horrendo pero barato? Es esta pocilga. - Oye! No es tan malo – exclama Ethan desde la cocina – en un momento las alcanzo. - Espero que no tengas hambre, porque Ethan acaba de quemar toda la comida – me cuenta Emma riendo – y estábamos intentando pensar en qué podría comprar para comer y evitar que presenciaras este desastre. - No hay problema, es mi culpa por venir antes sin avisar, tuve un problema con un profesor muy molesto y salí antes de clase, traje cervezas – indico señalando el six pack. - ¿Acaso no es la mejor, Ethan? – suspira Emma – me llevaré dos para mí. - Emma, ¿no tienes nada mejor qué hacer? – pregunta Ethan acercándose a la puerta, sutil señal para pedirle que se vaya. - Sí, ya veo, estoy incomodando, bueno disfruten de su cita y avisen si habrá acción, vivo al costado y no quiero tener traumas de por vida. Diviértanse - dice antes de irse. - ¿De dónde conoces a Emma? - pregunta Ethan. - Irónicamente la conocí en el baño de Disturbia en Halloween – respondo acercándome a él y darle un beso. - Qué coincidencia - responde volviéndome a besar- bien, no dejemos que Emma robe el protagonismo de hoy. ¿Por qué te saliste de clases? Pensé que era un curso importante. - Lo era, pero me distraje con mi teléfono, el profesor me descubrió y empezó a ridiculizarme delante de todo el salón, incluso dijo una frase típica de algún libro barato de psicología – le cuento y doy un sorbo a mi cerveza – “seguramente tus abuelos te consintieron mucho para llenar el vacío que dejaron tus padres” – digo imitando su voz. - Es un pobre idiota, no debió decir eso – responde Ethan sin expresión alguna en su rostro, pareciera incluso como si se lo hubiese tomado personal. - Sí, pero ya pasó y mi día comienza a mejorar ahora que estoy contigo. Diablos ¿soné muy cursi? Perdón, no suelo ser así, es más, no sé qué me pasó.  - Demasiado cursi, aunque extrañamente resulta agradable, hasta dulce - susurra antes de besarme - ¿te parece si ordenamos unas hamburguesas? - Sólo si añades onion rings a la entrega – le pido.   - Por Disturbia, porque nos ayudó a encontrarnos - propone como brindis alzando su botella.  - Y por las crisis existenciales y los problemas nocturnos, que dieron el escenario perfecto para estar el uno para el otro - respondo antes de chocar las botellas.  - Tengo algo para ti – dice cambiando de tema repentinamente, parpadeo un par de veces sin comprender el contexto – cierra los ojos, es una sorpresa. - ¿Sorpresa? Pero no es mi cumpleaños – le respondo aún más confundida, la última vez que recibí una sorpresa fue cuando era muy pequeña. - No hagas preguntas y cierra los ojos, confía en mí – susurra. - Como sea una broma y me hagas tocar algún insecto eres hombre muerto – lo amenazo antes de obedecer a su petición y cerrar mis ojos. Percibo movimiento a mi alrededor, imagino a Ethan corriendo por su apartamento buscando lo que sea que quiera darme. Sonrío con los ojos cerrados, hasta que sus manos me entregan una bolsa de regalo mediana – Ya puedes abrirlos, espero que te guste. La bolsa no pesa, aunque parece que tuviera un objeto delicado, levanto mi ceja analizando el obsequio y lo abro con cuidado. Mi cuerpo queda inmóvil al ver el regalo: es la foto de mi madre, aquella que Allison había roto, se ve como nueva dentro de un cuadro. -       ¿Cómo lo hiciste? – pregunto sin asimilar lo que está pasando. -       Un amigo mío es muy bueno con las ediciones, pegué los pedazos de la fotografía, lo escaneamos y él hizo toda la magia, tengo la fotografía original también – dice hablando más rápido de lo usual - ¿no te gusta? Por favor, no llores – pide y dejo cuidadosamente el retrato sobre la mesa, mis brazos rodean su cuerpo con desesperación, es un regalo muy especial, el hecho que se haya preocupado por arreglar el único recuerdo de mi madre no tiene precio, y no puedo expresar con palabras lo que siento, sólo quiero abrazarlo. -       Gracias – susurro finalmente mientras él acaricia mi cabello con dulzura. ¿Alguna vez oíste esa frase súper cursi que dice que con la persona correcta todo es perfecto? Es demasiado pronto para saber si Ethan es la persona correcta para mí, pero si no lo fuera, igual me quedaría con él. Todo es tan fácil a su lado. Disfrutamos juntos sin tener que hacer grandes planes. Una caminata, un buen café o una cerveza, mirar las estrellas, disfrutar de una grasosa hamburguesa. Todo es genial a su lado. Todavía no sé si lo de hoy fue una cita o no, pero me encantó. Si pudo hacerme olvidar todo el desastre que Young inició en mi vida, este chico debe ser mágico. Dejo de escribir en mi diario y vuelvo al archivo compartido que tenemos irónicamente para el proyecto del señor Young, sí, sé que prometí no volver a esa clase, sin embargo, ya me había comprometido con mis compañeros en apoyarlos en mi parte del trabajo, después de todo ellos no tienen la culpa de nada. Después de casi dos horas logro terminarlo por fin, cada minuto haciendo algún deber de la universidad es un infierno. Hablando del infierno. Mi celular me anuncia que Lydia me está llamando. Lydia es esa típica compañera que te huele las narices cuando tienes un trabajo grupal y no te deja hacer nada más que no sea el maldito trabajo, no entiende que todos tenemos una vida aparte de la universidad con otras responsabilidades y actividades. -       Lydia, acabo de terminar mi parte del trabajo, revísala y deja de llamarme, son casi las tres de la mañana – me quejo. -       Noelle ¿no has visto el correo de la universidad? – pregunta asustada. -       ¿Enviaron un correo a esta hora? Ya no tienen ni siquiera el más mínimo respeto por nuestra vida, ¿qué dice el maldito correo? – suspiro enojada. -       Cancelaron las clases de esta semana del profesor Young – dice. -       ¿Lo despidieron? Eso es genial, y ni siquiera tuve que contarle a mi abuelo aún – le comento. -       Noelle, el profesor Young está muerto. Lo siguiente que recuerdo al abrir mis ojos es ver a Allison acariciando mi cabello mientras sostiene un algodón con alcohol cerca de mi nariz, cuando nota que estoy reaccionando llama a mis abuelos, quienes corren preocupados a verme ¿qué demonios acaba de pasar? -       Nos diste un susto de muerte, Noelle – dice Nonna con pesar en su voz – Cuando Ally nos contó que te encontró en el suelo inconsciente creí que me daría un infarto. -       Lo siento mucho, en verdad no quise asustarlos, ni siquiera sé lo que pasó, lo último que recuerdo es avanzar un proyecto para la universidad, debí quedarme dormida trabajando, incluso soñé que el profesor Young había muerto – respondo intentando contarles lo ocurrido y no agobiarlos con mis problemas. -       Ellie, tu maestro en verdad falleció – me comenta mi abuela agachando la mirada. Mi corazón late con fuerza ante las palabras de Nonna. En verdad sucedió, el profesor Young está muerto. Me siento sobre la cama y paso mis manos por mi cabello, escondiendo mi rostro a la altura de mis rodillas, intentando asimilar la noticia. -       Parece que fue por alguna venganza - explica mi abuelo como si nos contara la sinopsis de algún libro, sin ninguna emoción, como si la pérdida de la vida de una persona no significara nada - hace poco logró que encierren a una banda de criminales por narcotráfico, lo más probable es que ellos lo hayan matado junto a su esposa.   -        Oh por Dios, ¿también asesinaron a su esposa? - levanto mi rostro sorprendida por todo lo que está ocurriendo. No parece real.   -       Fue un asesinato a sangre fría y en plena calle - prosigue Allison, aunque, a diferencia del abuelo, ella aún parece tener humanidad en su cuerpo, luce apenada y consternada por el fallecimiento del profesor.   -       Te lo íbamos a contar en la mañana, pero ya te habías enterado, lo siento mucho Ellie, sé que llevabas clases con él - dice Nonna sobando mi hombro. Conversamos por unos quince minutos más, que es el tiempo que me toma convencer a todos que estoy bien e intentaré descansar, Nonna cree que lo mejor es que me quede en casa y falte a clases. Me siento de cualquier forma, menos bien. ¿Crees en la ley de la atracción? Según esta ley si deseas algo con mucha devoción, puedes atraerlo a tu vida. Odiaba al profesor Young, pero eso no quiere decir que deseaba su muerte. ¿Quizá atraje su muerte con el pensamiento? Es tonto, pero no puedo evitar sentirme culpable de su muerte, y también la de su esposa. Sin una pizca de sueño y la ansiedad efervescente en mi cuerpo opté por llamar a Ethan, debe estar despierto y cuando me escuche probablemente se ría y me haga entrar en razón. La línea suena y suena, pero no me contesta. Intento de nuevo y solo logro escuchar a la casilla de voz. Es raro, Ethan siempre contesta su teléfono, bueno tal vez está durmiendo o pudo tener la entrega de un pedido. Marco el número de la segunda persona a la cual puedo llamar en tiempos en los que necesito desahogarme. -       Es mi única noche libre en la semana, más te vale que sea importante, Noelle - Emma se queja adormilada a través de la línea telefónica.   -       Lo siento, no quería molestarte, pero Ethan no contesta su celular...   -       ¿Y decidiste llamarme casi a las cuatro de la mañana para saber en dónde diablos se metió tu novio? Debe estar vendiendo drogas, no lo sé.   -       Es importante, Emma - insisto.   -       Bien, te escucho - responde ahora completamente despierta.   -       ¿Recuerdas que siempre me quejo de un profesor de la universidad? - logro oír un "ujum" como respuesta - Hace unas horas él y su esposa murieron.     -       Mierda, pobre pareja, pero no entiendo ¿te sientes culpable?   -       Los mataron a sangre fría en plena calle, Emma. La policía está investigando el caso, sospechan de unos narcotraficantes, pero yo pelee con él ayer en clase y todos me oyeron. ¿Qué sucede si interrogan a mis compañeros y dicen eso? Seré sospechosa y me pondré nerviosa... - creo que Emma es la persona con la risa más fuerte y escandalosa que conozco - Estoy hablando en serio, Emma, tengo miedo.   -       Perdona sweetie es que es inevitable reírse. Me imagino a un equipo gigante de genios de criminología, detectives y polis debatiendo en plan "¿serán los narcotraficantes, que tienen armas, sangre fría y motivos para acabar con la vida del hombre?" y otro le responde "Nah, fue la estudiante que peleó con él en la clase, los compañeros son testigos, vamos a detenerla de una vez". Deja la paranoia, Elle, que no fuiste tú.   -       Si lo dices así sueno como una loca – muerdo mi labio con nerviosismo, algunas veces mis miedos parecen muy reales, hasta que los digo en voz alta y me doy cuenta de lo tontos que son, como ahora.   -        Bueno, cuerda, así como que digamos cuerda tampoco eres, pero es normal que te afecte su muerte. Deja de conspirar como un chihuahua nervioso y mejor intenta dormir un poco – me aconseja.   -       Vale, tienes razón, gracias por escucharme y perdona de nuevo por arruinar tu noche libre – vuelvo a disculparme por Emma, la he despertado en plena madrugada por una tontería.   -       Descuida, para eso estamos las amigas.
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