Nos fuimos almorzar y las miradas seguían tensas, almorzamos juntos Melissa, Ernesto y yo, me agradaba mucho que ellos dos comenzaran a llevarse bien ya que eran todo para mí en este lugar.
Luego nos fuimos al dormitorio Melissa y yo, y nos pusimos hacer tareas, así pensaríamos en estudios que era para lo que realmente estábamos en este lugar y no pensaríamos en otras cosas que nos disociaran.
Se sentía a las compañeras aún conversando bajito y con caras de alarmadas, yo pensaba para dentro de mí: Y eso que lo de anoche fue una bobería comparado con todo lo que yo he vivido aquí.
Ojalá que todo se quedara así y no hubiesen más sucesos, no quería para mis compañeros lo mismo que a mí me había estado pasando a mí.
Terminamos de hacer las tareas y nos bañamos para ir a comer, luego fui a ver a Ernesto un rato y nos despedimos para cada cual irse a dormir.
Todas las compañeras del dormitorio estaban tensas, se ponían de acuerdo por si les daban deseos de orinar en la madrugada acompañarse unas a otras y así evitar ir solas al baño.
Llegó la hora de acostarnos a dormir, me puse mis audífonos para esta vez no escuchar nada, no quería despertar sobresaltada una vez más.
Escuché música romántica un buen rato hasta quedar dormida no se ni en qué momento.
Amaneció, yo me quedé sorprendida, había pasado la noche y yo no había presenciado nada anormal, que bien se sentía eso, al fin dormí una noche completa en esta escuela sin ser perturbada por nada ni nadie.
De pronto se sienten unos gritos de alguien que provenían una vez más del baño, nos mandamos a correr para ver lo que sucedía y allí estaba tirada en el suelo Glenda, estudiante de primer año.
María del Rosario no paraba de dar gritos, le preguntamos exaltadas:
-¿Qué pasó aquí? -
Ella respondió entre llanto: -no se, cuando entré al baño ella estaba tirada ahí, traté rápido de darle primeros auxilios porque noté que le faltaba el aire pero en vez de mejorar ahora siento que no respira-.
- Denle espacio para que pueda respirar y llamen rápido al doctor- les dije yo.
Así lo hizo Fernanda, fue corriendo rápido para buscar al doctor, este vino inmediatamente, le repitió los primeros auxilios una y otra vez, pero nada, Glenda no volvía en sí, no recobraba el aliento.
Llegó la ambulancia que ya el doctor la había mandado a buscar y se la llevaron, a mí me llamó la atención que María del Rosario había expresado que al principio que vio a Glenda tirada en el suelo esta tenía dificultad para respirar.
Temía de que este suceso estuviese relacionado con la leyenda de "La pelirroja". No podía creer que la historia se repitiera, este lugar tenía como antecedente un estudiante fallecido por asfixia hacía ya varios años.