La gente había comenzado a marcharse en algún momento, solo quedaba ella frente al cartel.
Aquel cartel que la ponía como segunda en el examen.
Con una calificación casi perfecta.
Y ella nunca había obtenido una calificación casi perfecta.
Algo estaba mal, el profesor se había equivocado, esto no podía ser simplemente cierto.
Su cabello estaba despeinado de tantas veces que se lo había tocado, y se mordía la uña con una perfecta manicure mientras seguía viendo aquellas letras que no cambiarían a pesar de que las estaba mirando hace más de una hora.
Ella no tenía superponerles y la nota seguiría siendo la misma, lo mire el tiempo que lo mire.
Segundo lugar.
Wow, sonaba tan raro.
Nunca se había preparado para ese momento.
El preescolar, ya era la favorita de las maestras, todas ellas siempre andaban detrás suyo, eligiendo los mejores fibrones para que ella escriba y recibiendo toda la atención.
Es así como terminó primera en el festival de primavera que su jardín daba.
En escuela primaria, bueno, ella incluso se saltó algunos cursos y se hubiese saltado más si no fuera porque se aburría.
Había conseguido una buena amiga, amiga que luego la dejo al saber quiénes eran sus padres.
Pero esa historia ya la había contado.
Y así siguió siempre, sacando buenas notas, siendo la mejor y nunca pero nunca… siendo segunda.
Incluso en preparatoria, una chica que la odiaba, se había quejado con el consejo estudiantil por toda la atención que Gin recibía.
Sus padres al enterarse de eso hicieron que la pobre se cambiara de escuela, y nunca más volvieron a molestarla.
Esa era la vida que estaba acostumbrada a tener, esos eran los tratos que recibía.
Nunca segunda… Jamás.
Se sintió como caer de un octavo piso, como chocar crudamente con la realidad.
Todo había caído sobre ella, sin tener tiempo de procesarlo.
Se terminó sentando contra la pared, dejándose caer hasta tocar el piso.
Bueno, no era tan malo si lo pensaba positivamente, seguía siendo la segunda mejor ¿no?
- ¿Escuchaste eso, Kate? - escondió su cabeza entre las piernas cuando escuchó la voz de Joshua por el pasillo, no quería molestar su momento. Su voz se escuchaba tan alegre, como si estuviera viviendo uno de sus mejores momentos. Faltaba que estuviera dando saltitos por todo el lugar. Y Gin ni siquiera lo estaba viendo, pero con solo escucharlo podría decir que estaba de buen humor. - Si pequeñín, ¡Llegue primero! - exclamó. - Estoy primero en la lista, lo que significa que tu hermano tuyo el mejor puntaje. - le contó. Gin sonrió débilmente al escucharlo nuevamente de esa forma. - Así que hoy saldremos a festejar ¿quieres? Te llevare a donde tú quieras. - soltó un suspiro. - Solo quería compartir contigo este momento, esto es todo lo que estoy haciendo por ti y nuestro futuro. Te amo Kate, nos vemos ¿sí? Ahora pásale el teléfono a tu nana. Si si, nos vemos más tarde. Lo prometo. - se escuchó. - Adiós. - y después de eso no hubo más charla.
Gin comenzó a levantar poco a poco su cabeza, un poco extrañada de no haber escuchado los pasos de Joshua al marcharse.
Pero él nunca se había ido, aún estaba frente al cartel, justo como ella había estado minutos atrás, pero Joshua lo observaba con una gran sonrisa, con su mano en el mentón y sus ojos brillando como nunca antes.
Gin se había olvidado un poco de esa sensación al lograr tener algo que tanto querías.
Seguramente Joshua había pasado días sin dormir para poder estudiar todo, entre los trabajos que tenía y por supuesto, con el mocoso aquel que tenía que cuidar.
Su pecho seguramente no podía manejar todo el orgullo que estaba sintiendo en ese momento, ver cada uno de tus esfuerzos convertido en una nota.
Gin suspiró y se puso de pie, llamando la atención de Joshua, que borró instantáneamente la bonita sonrisa que tenía en el rostro.
-Oye, vengo en son de paz. - alzó las manos, para luego unirlas detrás de su espalda. - ¿Primero, ¿eh? ¿Cómo se siente estar en la cima? - le cuestionó, ladeando su rostro.
Joshua volvió la mirada al pedazo de papel y sonrió de lado.
-Es algo increíble. - susurró más para sí mismo que respondiendo la pregunta de la chica.
Gin lo observo en silencio un largo rato más, admirando el rostro del chico y dándose cuenta que el primer lugar podía significar muchas cosas depende de quién era el ganador.
Lo que para ella significaba librarse de algo, para Joshua significaba una alegría tan inmensa que apenas le entraba la sonrisa en la cara.
Y le parecía tan mágico.
Parte de ella quería mantener esa sonrisa en el rostro de Joshua por toda la vida, cueste lo que cueste.
Esas eran las energías que el chico emanaba y que la gente de su clase no se daba cuenta.
-No te acostumbres a eso, ¿sí? Volveré a mi primer lugar. - le dijo juguetonamente, después de soltar un largo suspiro.
Joshua la observó marcharse por el pasillo, las palabras de Gin siempre lo tomaban por sorpresa, no importaba que era lo que él pensaba que iba a decir, siempre resultaba ser lo contrario.
Así fue como quedo solo frente al cartel, por el rabillo del ojo pudo ver como Gin se encontraba con alguien y le daba un abrazo, giró un poco más su cabeza para descubrir que se trataba de su novio.
Intentó alejar todos esos pensamientos y se centró nuevamente en seguir sacando fotos a su primera victoria en la universidad.
Esto era por lo que tanto había trabajado, cada una de sus horas de insomnio valían ahora la pena al saber que su profesor lo había puesto como el mejor examen.
Se había ganado algunas felicitaciones y el reconocimiento de sus compañeros, ahora que había probado el sabor de estar en la cima… Se esforzaría para no bajar.
Su lugar estaba ahí, siendo el mejor estudiante de la clase.
Les mostraría a esos niños ricos de que estaba hecho Joshua Taylor.
Gin se había sorprendido un poco al ver a Riley esperándola.
-Hola bebé. - la saludó con un cortó beso antes de abrazarla. - ¿Acaso te olvidaste de nuestra cita de hoy? - cuestionó fingiendo tristeza.
-No es como si tú nunca lo hubieras hecho. Aunque sea yo no te deje esperando por la noche en un frío lugar. - le reclamo.
Riley alzó las manos en gesto de rendición.
-Lo entendí, aún estás enfadada. - se rio. - Me entere lo que paso con el examen, por eso te espere. - guardó sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón. - ¿Cómo te sientes? -le preguntó.
Gin se encogió de hombros, pensando que estaba haciendo con su vida.
¿Porque estaba armando semejante revuelto solamente por un segundo lugar? Por favor, era tan patética.
Era obvio que no conocía nada del mundo real, de los verdaderos pesares de la vida. Estaba claro que nunca le había faltado nada y que había crecido rodeada de todos los caprichos existentes.
Joshua tenia razón al decirle todas esas cosas, al odiarla.
-Estoy bien, lo superare. - le sonrió débilmente.
- ¿Sabes? Quizás podríamos hablar con el profesor, que revise el examen o algo. - Gin frunció el ceño, negando con la cabeza.
-Por Dios, no…- soltó como si fuera una locura. - Suficiente tengo con el hecho que tendré que soportar a mis padres cuando llegue a casa. Ellos querrán cerrar la universidad hasta que vuelva a estar primera.
Joshua soltó una pequeña carcajada.
-Y más cuando se enteren quien es la cucaracha que te ganó. - agregó.
Gin lo observó y ladeó el rostro.
-Riley. - dijo un poco desconcertada.
-Ah, vamos Gin. - soltó. - Kim me contó lo que pasó en la fiesta. Él entró sin ninguna invitación a tu casa. El imbécil se atrevió a juntarse con nosotros. - se señaló el pecho con una expresión ofendida.
-Yo lo invite, Riley. - murmuró entre dientes.
- ¿Y qué me dices del reloj de Nicky? Es más que obvio que él lo robó. - señaló. - ¿A qué piensas que fue a la fiesta? ¿A pasar un buen rato? - se rio. - Es obvio que fue a buscar victimas de sus manos ladronas.
Gin empujó su mejilla interior con la lengua, pasando todo su peso sobre una de sus piernas.
-No puedo creer lo que estoy escuchando…- habló a los cielos. - Riley, no lo conoces. Nunca cruzaste palabras con él. ¿Por qué te crees con el derecho de ensuciar su nombre? - se rio sin gracia. - No esperaba escuchar este tipo de comentarios viniendo de ti. - arqueo una ceja.
Riley rodeó los ojos.
-Gin, estas dejando que esa cucaracha te coma la cabeza. - señalo. - Tú no eres así. - negó con la cabeza. - Por favor, reacciona.
- ¿Yo estoy dejando que me coman la cabeza? - se rascó el entrecejo. - por favor Riley, tienes que ver más allá de tu mundo, mas allá de aquel rol privilegiado que tienes. No somos nadie para señalar a otra persona de alguna cosa horrible como robar. - soltó un fuerte suspiro.
Había creído que algo dentro de Riley aún se mantenía como ese niño risueño y que solo quería dormir, justo como cuando eran niños. Pero ahora podía ver claramente que ni siquiera él seguía siendo como ese entonces.
¿Y ese era el tipo de persona que sus padres aprobaban para ella? ¿Con alguien así ellos querían que compartiera toda su vida?
Gin volvió a tomar aire.
- ¿Sabes? Quizás solamente tengamos que terminar lo nuestro de una vez. - fue lo que salió de la boca de la chica.
Riley abrió sus ojos, cayendo en cuenta de lo que estaba pasando y rápidamente se acercó a la chica y acarició su brazo.
-Gin, bebé. Soy un tonto por hacerte enojar, lo lamento tanto. Te pido perdón a ti y a tu amigo, nunca quise hacerte sentir mal. - intentó arreglar rápidamente el peso de sus acciones.
-Riley…
-Te prometo que no volveré a decir nada más que pueda hacerte enojar, si quieres simplemente no volveré a mencionarlo. - tomó aire, tratando de poner una sonrisa que salió más como una mueca. - Pero no podemos romper, no podemos dejar esta hermosa cosa que tenemos. - le dijo.
Gin aceptó el abrazo del chico, sintiendo su caro perfume inundar sus fosas nasales.
Otra vez, sus deseos eran dejados de lado por una mejor causa.