24

2326 Palabras
Blue estaba acomodando el apartamento, Gin le había dicho que estaba viniendo para ahí para poder disfrutar de unas noches de películas y ella no era tonta, había estado en Twitter un rato largo respondiendo a personas que estaban insultando a su amiga.  La gente no sabía cuándo meterse en sus propios asuntos, era una verdadera bola de mierda.  Gin era una mujer adulta, no podía estar todo el tiempo respondiendo a como los demás querían que ella actuara.  Es por eso que había estado acomodando todo el lugar para crear el mejor ambiente para su amiga, que ella pudiera sentirse cómoda y relajada por primera vez en todo el día.  Terminó de juntar la basura y salió del departamento para poder dejarla ahí, cuando pensaba que su día era de lo más tranquilo y normal, pudo observar en el pasillo a una de las altas amigas de Gin.  Nicky parecía como si la estuviera esperando, apoyada en la pared y observando sus perfectas uñas pintadas.  Blue tragó saliva e intentó dirigirse dentro rápidamente, pero Nicky se movió aún más veloz y antes de que quiera darse cuenta, ya estaba parada detrás de ella.  Pudo sentir un perfume más fuerte que el que Gin usaba, tanto que le molestaba en la nariz.   -Así que otra vez sales del departamento de Gin… Ya no creo que sea solamente una rápida visita. - dijo con un tono gracioso.  -Yo…- las palabras de Blue no podían salir de sus labios, estaba paralizada.  La última vez las cosas habían terminado muy mal, aún tenía una pequeña marca sobre su ceja. Si es que no quería terminar con un brazo roto o algo peor, debía simplemente deshacerse de esa chica y volver dentro hasta que Gin estuviera cerca.  No es que le tenía miedo a esa chica, pero… bueno, sí. Tenía miedo.  Era una chica de veinte años que le temía a una de sus pares.  - ¿Por qué mientes? - le cuestionó, acercándose a ella.  -Le diré a Gin que viniste… - ¿Cómo te llamas?  Blue bajó su cabeza y suspiró, estaba muerta.  -Blue. - soltó solo su primer nombre, pareció suficiente para Nicky porque no dijo más nada.  - ¿Enserio no quieres decirme la verdad, Blue? - remarcó su nombre. - Odio que me mientan, lo detesto. Blue se preguntaba hasta cuando iba a tener que soportarla.  No se suponía que Gin tuviera amigas tan destructivas como lo era esa chica frente a sus ojos.  -Dije que te marches. - se armó de fuerza para decir una vez más.   Nicky tomó un mechón del pelo de la más baja y la sacudió un poco.  - ¿Y si no quiero? - le susurró. - ¿Me obligaras?  Blue mordió su labio, intentando no armar un alboroto en aquel vacío pasillo.  -Suéltame maldita sea. - se quejó del dolor. - Suéltame. - repitió, intentando liberarse del fuerte agarre.  - ¿Donde esta Gin? Dime. - escupió. Blue no mentía cuando decía que no sabía dónde estaba, Gin le había dicho que se dirigía para ahí para ver películas, no sabía más nada de eso.  -No lo sé. - dijo.  -Sigues mintiéndome, Blue…- arrancó un poco más fuerte su cabello, haciendo que ella finalmente soltara un pequeño grito.  Fue cuando escuchó el ruido de las bolsas en el pasillo, y como estas eran arrojadas al suelo.  - ¿Pero qué demonios te ocurre? - Gin se abalanzo con toda su fuerza encima de Nicky para poder apartarla del cuerpo de Blue.  Gin sentía como su corazón latía a mil por ciento, se había apurado para subir el ascensor porque pensó que Blue estaría algo enfadada por haberla esperado casi toda la tarde. Pero lo primero que ve cuando llega al piso correspondiente es a su pobre compañera siendo tirada de lado a lado agresivamente por la mismísima Nicky.  -Gin no te metas, estoy enseñándole una lección. - intentó decir la más alta, pero Gin se puso frente a Blue, tapando completamente su camino.  -Tendrás que pasar sobre mí. - la retó.  ¿Qué mierda le sucedía a Nicky? Era una persona completamente diferente a la que ella conocía.  Ella estaba ahí, intentando hacerse la inocente cuando aún tenía cabello de Blue entre sus dedos.  ¿Esto era lo que debía llamar amiga?  - ¿Cómo te atreves a lastimar a una pobre persona? - le cuestionó. - ¿Que mierda pasa por tu cabeza?  -Apareciste, por fin. - se cruzó de brazos. - ¿Tienes idea lo angustiados que estamos todos por ti?  Gin tuvo que pestañear varias veces para procesar lo que acababa de escuchar.  - ¿Que?  -Todos están desesperados preguntando por ti, los reporteros te vieron salir, pero te perdieron el rastro. - dijo. - Solo venía a preguntarle a mi amiga Blue donde estabas. - sonrió inocentemente.  -Estabas agarrándole el cabello Nicky, no quieras verme la cara de idiota. - le dijo. - Vete, no tengo ganas de que nadie me moleste hoy. - terminó de decir. Gin hizo el amague para finalmente entrar a su hogar, pero el brazo de Nicky la rodeo y la atrajo hacia ella.  - ¿Crees que es tan fácil como eso? Tus padres están buscándote por todos lados, hay personas esperando por ti abajo. ¿Enserio piensas que terminara, así como así? ¿Piensas que las cosas terminaran bien para tu compañera cuando se enteren que puede saber secretos sobre tu familia? Gin, pensé que eras más inteligente que esto.  La recién nombrada se apartó del agarre de la chica y la fulminó con la mirada.  -No me importa que es lo que tu pienses que va a suceder. No quiero que vuelvas a tocarle ni medio cabello a Blue. O enserio me conocerás enojada.  Nicky sonrió de lado y terminó bajando las escaleras, haciendo sonar sus tacones por todo el edificio.  Solo en ese momento Gin se permitió soltar todo el aire que estaba conteniendo.  Ella tenía razón, no sabía si podía garantizar la seguridad de Blue una vez que sus padres se enteraran que estaban compartiendo hogar.  Y eso le aterraba.  No tenía que ser muy inteligente para saber que la herida que le había tenido que curar a Blue semanas atrás había sido causada por la misma chica, y ponía las manos en el fuego para decir que también estaban metidas en esto Janet y Kim.  Ellas habían descubierto el secreto de Blue y ahora lo usarían en su contra.  Además, si lo que decía Nicky era verdad, sus padres finalmente la habían encontrado, y ahora estaban esperando por ella.  Eso significaba que su noche de películas tendría que ser pospuesta.  Se dio vuelta, el rostro de Blue aún estaba algo pálido.  Si algo sabia más que nada, es que no podía llevarla a ella a su casa, por nada del mundo Blue podía pisar la casa de los Brown. -Escuchaste eso, ellos están esperando por mí para que vaya a una rápida visita. - su voz sonó mucho más pareja de lo que creía.  Blue frunció el ceño, analizando el rostro de la chica.  - ¿Estas seguras que estarás bien?  -Hey tranquila, solo tengo que ir aclarar algunas cosas con mis padres. Cuando vuelva hablare con las chicas para que dejen de molestarte. - prometió. - Es mi culpa lo de tu herida…- susurró acariciando la pequeña cicatriz. - Es toda mi culpa…- era un mensaje más para ella misma, pero de igual forma llegó a los oídos de Blue, quien la rodeo entre sus brazos y la pegó a ella en un cálido abrazo.  Horas después, Gin estaba sentada en el despacho de su padre, ese lugar siempre le había parecido el más oscuro de su casa.  Primero porque las cortinas siempre estaban cerradas, segundo porque toda la decoración del cuarto era oscura y negra y tercero, si ella estaba ahí… Era porque había hecho algo mal.  Desde pequeña había sido el lugar donde sus padres le reclamaban por sus errores y la castigaban, el que este ahí significaba que los había decepcionado y había sido una mal hija y, por lo tanto, merecía su castigo.  La puerta se abrió y los pasos de Alison y Jayden Brown se escucharon haciendo eco en toda la habitación.  Gin trató de mantener su respiración serena, ella ya no tenía diez años, iba a poder manejar el castigo de sus padres.  Su madre y padre se sentaron del otro lado del escritorio, observándola fijamente a la cara.  Gin mantuvo su mirada baja, pensando en cómo se libraría ahora de esta situación.  Sus padres la habían castigado de muchas formas diferentes a través de toda su vida, ella era una chica perfecta, pero en ocasiones, solía hacerlos enojar.  -Bien, empecemos.- dijo el hombre.- Quedaste segunda en un examen que era imposible de fallar, armaste un escándalo en la fiesta cuando fue tu amiga la víctima de un robo- enumeró.- Enfrentaste a los invitados del evento de tu hermana, quejándote y gritando como si fueras una niña.- tomó aire, jugando con su vaso de whisky.- y hoy, casi chocas a los periodistas para luego simplemente escabullirte por las calles como si fueras una maldita rata.- el tono de su voz se iba elevando a medida que iba enumerando las cosas que había hecho.- ¡Todo el maldito mundo te estaba buscando por cielo y tierra! Y tu querías solamente ir a jugar a la niña normal para ver películas. - repitió su excusa. - ¿Te das cuenta cuando daño nos estás haciendo con tus acciones? Estamos muy cerca del cierre de campaña, y un solo movimiento en falso más podría acabar con nosotros. - ahora hablaba su madre. - ¿Es acaso eso lo que quieres? ¿Destruirnos?  Gin negó con la cabeza.  -No, padres. - dijo en un tono monótono, sin ningún tipo de emoción. - Yo…- fue interrumpida por su padre, que se levantó del asiento y comenzó a caminar por toda la habitación.  -El trato era que te dejaríamos dejar de hacer las fiestas si sacabas el primer puesto en el examen, y no lo hiciste. - recordó. - Espero que estés consiente de que tendrás que seguir a cargo de esos eventos. - dijo su madre. - Y espero que no suceda ningún otro inconveniente de ese tipo, no quiero más gente extraña metida en la casa. Debe ser un evento con gente de nuestra clase, gente que sepa cómo comportarse y como vestir correctamente. - Gin sabía que hablaba de Joshua. - Es inaceptable que personas de tan malos modales sean vistos con gente de la alta sociedad.  Le parecía gracioso el desprecio que le tenían sus padres a esa clase de personas cuando ellos como políticos tenían que priorizarlos, porque eran los que más sufrían.  Ella había visto como Joshua conseguía trabajo tras trabajo sin siquiera una mínima ayuda del gobierno.  Era un joven de veintidós años, que debía cuidar de un niño pequeño, estudiar en la universidad y trabajar en tres lugares al mismo tiempo solamente para poder comer y sobrevivir.  Luego estaba ella que nunca había tenido que trabajar para poder comer y que solamente estudiaba porque era lo que sus padres querían no porque lo quisiera.  -Correcto. - contestó.  -Te encerraras a estudiar si eso hace falta, no veras la luz del sol. Tienes que volver a tomar el puesto, los exámenes finales se acercan y tienes que ser la mejor alumna de toda la maldita universidad. - moduló su padre. - ¿Que un niño becado de gano? ¿Qué mierda es eso Gin? Tu no fuiste criada para ser superada por un don nadie, tu no creciste para ocupar un segundo lugar. Abre los ojos niña, no aceptaremos otro segundo lugar. Tu destino y el nuestro esta en esos exámenes. Se útil por primera vez en tu vida, y gana el primer lugar.  -Eso hare. - respondió de la misma forma que venía haciendo.  -Y por último…- su madre también se paró y se colocó detrás de ella, poniendo sus manos sobre los hombros de su hija. - ¿Que es todo ese escándalo de andar haciéndote la joven guerrera? - le susurró. - Por favor Gin, ya tienes veinte años. Debes comportarte como una verdadera Brown para poder lanzarte al mundo de la política dentro de unos años. - soltó. - No es algo digno de una Brown salir en un escándalo todos los días. Debes mantenerte lejos de las cámaras y aprender a conocer tu lugar.  El hombre también se puso detrás de ella, agachando su cabeza hasta la altura de sus oídos.  -Recuerda que aún hay sangre en tus manos, recuerda que fue a causa tuya que tu hermana muriera, todo fue por culpa de tu perfecta persona, de tu inteligencia y tu belleza. - la respiración de Gin comenzaba a ser más pesada, sus ojos se llenaron de lágrimas y comenzaba a sudar.  -Recuerda todas las veces que tu pobre hermana buscaba parecerse a ti para ser mejor, y como fracasaba en cada uno de sus intentos porque tú eras demasiado perfecta para ser copiada. - murmuró pausadamente sobre su oído.  -Demasiado perfecta, demasiado buena…- alargó. - Tienes que seguir siendo esa Gin, para que tu hermana pueda descansar en paz luego de que la mataras. Tienes que seguir siendo la perfecta Gin, para poder honrar a tu hermana. ¿Si? ¿Serás una buena chica? Gin movió su cabeza lentamente, asintiendo a cada una de las palabras que se colaba en su mente. De la misma forma que sucedía hace años.  - ¿Algún otro secreto que quieras decirnos? ¿Algo de lo que tengamos que enterarnos y encargarnos?  Esta vez, la pobre chica negó con la cabeza.  Sabía que tarde o temprano terminarían enterándose de las cosas que estaba ocultando.  Pero lo mantendría para ella mientras que pudiera.  No volvería a fallar en proteger a alguien nunca más. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR