25

2284 Palabras
Joshua no esperaba ver a Gin en la universidad ese mismo lunes.  Pensaba que quizás la chica se tomaba algunos días antes de volver a aparecer en público. Pensaba que quizás ella necesitaba un poco de tiempo para sí misma.  Pero no, ahí estaba ella. Brillando como siempre, luciendo esa costosa ropa y moviendo su cabello deslumbrante de lado a lado mientras que caminaba.  Las miradas estaban sobre ella, por supuesto que sí. Ella era el centro de atención, y lo seguiría siendo por mucho tiempo más mientras que la campaña de sus padres este en plena finalización.  Mattew había conseguido información del lugar y la fecha donde sería el cierre de campaña, y ya había comenzado a empezar los preparativos para el ataque.  Los papeles que habían robado habían quedado guardados en casa de Mattew, él no había querido tocarlos.  Aun se sentía culpable y mal por eso.  Volviendo a Gin, ella entró al salón de clases y se sentó al fondo, aun con los lentes de sol sobre sus ojos. Joshua acomodó su mochila en la espalda y se sentó delante de ella, justo como en el examen.  Sus dedos cosquilleaban, se preguntaba si debía darse vuelta y tratar de comenzar una conversación o solamente dejar las cosas como estaban.  Finalmente terminó dándose vuelta, justo cuando Gin se estaba quitando los lentes y los guardaba en su funda.  Su rostro se veía mucho más cansado que el de la otra vez cuando la vio en la tienda de convivencia.  Aun así, brillaban como siempre.  Podía ver también que hoy llevaba un poco de maquillaje.  - ¿Tienes un lápiz de más? - le preguntó, como si estuviera en la secundaria.  Parte de su cerebro no iba a estar tranquilo hasta escucharla bien.  Gin removió las cosas de su estuche y terminó entregándole el tan esperado lápiz.  - ¿Quién viene a estudiar sin siquiera un lápiz? - preguntó burlándose. Joshua sonrió de lado y se giró, aunque sea sabía que su humor seguía ahí.  Gin, por su parte, se quedó observando aquella enorme espalda en silencio.  ¿Qué es lo que debía hacer?  Si no conseguía el primer lugar en los siguientes exámenes, toda su vida se iria al carajo.  Todo por lo que había estado luchando desde que nació seria tirado a la basura por un segundo lugar, si es que tenía suerte.  Había tenido que casi rogarles a sus padres para que no metieran sus narices en el asunto y dejaran a Joshua seguir estudiando. Ella les había dicho que se encargaría de regresar al primer lugar, ella se encargaría de que Joshua no se mantuviera mucho tiempo en la cima.  Ella misma les había dicho a sus padres que dejaran todo en sus manos.  Pero no tenía ni idea de cómo hacerlo, por primera vez en su vida no estaba segura de sí alcanzaría con sus horas de estudio.  Después de todo, la vez pasada había hecho eso y perdió ante un becado.  ¿Qué tan perfecto tenía que estar el examen de Joshua para superarla a ella?  La profesora entró y comenzó su clase, Gin tomó algunas notas, pero realmente no estaba muy concentrada.  También debía solucionar los problemas que tenía con sus amigas y novio, debía terminar de creer que podía cambiar su futuro cuando desde su nacimiento eso ya estaba pactado.  Así como empezó la clase, terminó en menos de lo que Gin pudo darse cuenta.  Cuando miró a sus costados, la gente ya estaba guardando sus cosas.  Los imitó y metió todas sus pertenencias dentro de su mochila y salió corriendo a la biblioteca, su lugar seguro y donde podría pensar mejor sus siguientes movimientos.  Fue cuando estaba sentada frente a los libros de derecho que ladeó su cabeza.  -No podrá estudiar si no tiene los libros. - susurró para sí misma, levantándose y caminando hasta la repisa con los viejos documentos. - ¿Debería llevarlos a todos…? Recordó que en su casa ya tenía una copia de todos los libros que se necesitaban para estudiar en el examen, y después de todos los estudiantes, solo quedaban una copia de cada uno.  Todos estaban desesperados buscando los libros para llevárselos.  Por eso es que Gin había venido la semana, nadie le iba a ganar los libros.  Pero no había visto a Joshua entrar en la biblioteca en toda la semana, seguramente él no había llegado a llevarse ninguno.  Tragó saliva y sacó uno de los ejemplares.  -Vendrás conmigo…- murmuró.  Lo que estaba haciendo estaba mal, casi contaba como sabotaje.  Pero sus padres le habían dado la confianza para que de la forma que fuera, se quedara nuevamente con el primer lugar.  No importaba si tenía que jugar sucio o si debía v****r las reglas.  Nadie iba a decirle nada, era Gin Brown, nadie se atrevería.  Solo debía llevarse los libros, solo… -Oh, justo venía a buscar eso. - era la voz de Joshua, la reconocía rápidamente.  Joshua estaba a sus espaldas, se notaba un poco agitado, seguramente había recordado lo de los libros recién y había corrido hacia la biblioteca lo más rápido que pudo.  Gin se apegó a los libros contra su pecho, como si fueran un bebé.  Libros que ella ya tenía en su casa, libros que ella no necesitaba.  Pero que Joshua sí.  -Debiste haber llegado más temprano Joshua, ya no quedan. - se encogió de hombros, como si fuera no le importara la situación del más grande.  Joshua, por su parte, comenzó a moverse estresado, pasando una y otra vez sus manos por el cabello, tratando de buscar la forma de resolver ese problema.  Tenía que armar los resúmenes y luego ponerse a estudiar para el examen antes de que se juntara con otras cosas, debía tener esos libros.  Además, que ese era su único día libre quien sabe en cuanto tiempo, ese era el día donde se pondría a estudiar hasta que sus pestañas dolieran.  Pero había sido un imbécil y lo había olvidado, y justo la persona que la tenía era una Brown, nunca se apiadaría de un pobre chico como él.  Mordió su labio y cerró sus ojos con fuerza.  - ¿Realmente te llevaras todos? - señalo la pila.  -Mmmh efectivamente. - mintió nuevamente. - debo ponerme a estudiar. - sonrió.  Gin se estaba sintiendo la peor persona del universo en ese momento, podía ver el sufrimiento en el rostro de Joshua.  -Oh, está bien. - soltó un suspiro, rindiéndose. - suerte en los exámenes Gin. - le regaló una última sonrisa antes de salir de la biblioteca.  Gin soltó un suspiró y dejo la pila de libros sobre una mesa.  Se pegó en la frente varias veces, ¿en serio es en esto lo que sus padres la transformarían? ¿Así de rápido se convertiría en una perra que perjudica a sus compañeros solo porque quería un poco más de nota?  Esa no era ella.  Eso no es lo que quería para su persona.  Siguió el camino que Joshua había hecho, encontrándolo en la puerta de la biblioteca, hablando con la dulce anciana.  -Shua. - lo llamó, mordiéndose el labio de la vergüenza que sufría en ese momento. Había sido tan estúpida. - Llévate los libros, no los necesito. - susurró un poco bajo, pero lo suficientemente audible como para que Joshua se enterara.  - ¿En serio? - sus ojos volvieron a brillar de esa peculiar manera. -Sí, puedes llevarlos. - señalo con la cabeza hacia el área donde los había dejado.  Joshua le sonrió felizmente, metiéndose entre los estantes solo para darse cuenta que en el lugar donde Gin había dejado las copias de los documentos, ya no había nada.  Se giró hacia la chica, con una alzada.  - ¿Es una broma?  Gin, quien al comienzo no entendía por que el chico la estaba tratando de esa forma, abrió la boca sorprendida al darse cuenta que no había nada en la mesa.  Alguien se los había llevado.  -No puede ser…- susurró, ahora más preocupada que antes. - Shua yo los deje aquí. - explicó. - Alguien debió haberlos agarrado cuando fui a llamarte.  Gin se giró rápidamente hasta la caja de la bibliotecaria, y si, definitivamente una de las chicas que había visto buscando los libros ahora se estaba llevando todos los últimos tomos de esos libros que Joshua tanto necesitaba.  Movió su pie nervioso, quizás si le decía que había una persona que los necesitaba mucho más que ellos le entregaba los libros y podían llegar a un acuerdo.  Incluso podía ofrecerle algo de dinero, estaba segura que había un precio que pagar por dejarla sin sus materiales.  Iba a dar un paso más cerca de la chica, pero Joshua agarró su brazo y la hizo girar sobre sus pies.  - ¿Estas tomándome el pelo? - preguntó en un susurró cerca de su rostro, su ceño estaba fruncido y eso le hacía saber a Gin que realmente estaba enfurecido. - ¿Solo me llamaste para volver a mostrarme que no iba a conseguir los libros? - escupió. - Puede que para ti sea un juego, pero yo me estoy tomando muy en serio este asunto.  Gin bufó y puso su mano sobre el brazo de Joshua que estaba agarrándola.  -Suéltame, iré a hablar con ella. Te los dará. - dijo casi segura.  Pero Joshua la sujetó más fuerte, pegándola mas a su cuerpo.  - ¿Hiciste todo esto por qué tuve el primer lugar en el examen, Gin? - cuestionó casi rozando sus frentes.  Gin tragó saliva, ya no había más libros de derechos, ya nadie se acercaba a esa zona.  Joshua le hablaba en susurros, tampoco los escuchaban.  Parecía como si ella estuviera escondiéndose con su amante en la biblioteca de la universidad.  Aunque en realidad, Joshua en ese momento estaba odiándola como nunca en su vida, estaba deseando ahorcarla con sus propias manos.  -Joshua, si me sueltas, iré a conseguir los malditos libros. - esquivo la pregunta.  -Contéstame Gin, ¿esto es por el examen? Gin no respondió, pero solo al verla a los ojos Joshua sabía que tenía razón, que era exactamente por eso que ella estaba haciendo todo eso.  -Shua…- murmuró. -Esto es tan típico de los Brown, tan típico de tu sucia familia. - la empujó y llevó las manos a su cabeza, queriendo reír de lo estúpido que había sido al pensar que quizás Gin era diferente a su familia.  Ella tenía sangre Brown recorriendo sus venas, era obvio que tarde o temprano iba a salir ese maldito gen que la obliga a hacer puras maldades.  -Shua, escúchame. - intentó decir Gin.  -Cada vez que pienso que puedes ser diferente a ellos, que hay algo dentro tuyo que no es como lo de los Brown, te encargas de destruir cualquier mínimo gramo de esperanza en que así sea. - soltó. - Eres igual a ellos.  Gin alzo sus dos manos. - ¡No lo soy! - negó.  Joshua se acercó a ella nuevamente.  -Te encargaste de dejarme sin material para estudiar. Estas tratando de arruinar mis exámenes. ¿Todo por qué? Ah sí… Porque me metí en tu camino, porque una sucia rata de basurero pudo superarte en un examen y ahora ya no estás en la cima. - se rio. - ¿Y te atreves a decir que no eres como tus papis?  Los ojos de Gin temblaban por las lágrimas que se acumulaban en ellos. -No lo entiendes. - su voz casi se quiebra, pero se las arregló para que todas las palabras se escucharan perfectamente. Inconscientemente sus manos se encontraban apretando parte de la remera que llevaba Joshua. - Tú nunca lo entenderías. - susurró.  Cerró sus ojos y contó hasta cinco, lo que menos quería era llorar frente a Joshua.  -No quiero dañarte Shua, no quiero hacer nada que pueda afectarte. - lo observó a los ojos, Joshua pudo percibir el dolor en cada una de sus palabras. - Si es cierto que quería dejarte sin libros, pero… Simplemente no puedo hacerlo. No puedo hacer a una persona sufrir solamente por mi bien. No puedo hacerte sufrir a ti, sobre todas las personas. - confesó. Se dio cuenta de su mano apretando la ropa del chico, como si estuviera buscando algún tipo de cariño.  Alejó su mano inmediatamente, y también se alejó ella, rompiendo con el espacio que estaban compartiendo. Volviendo a sentirse fría.  Y Joshua estaba en un debate mental.  ¿Debía creerle? ¿Debía confiar en esa rota mirada y perderse en sus palabras?  -Lo siento si te grité. - susurró Joshua después de largos segundos de silencio.  Gin sonrió de lado. -Estamos en la biblioteca, no creo que nadie haya escuchado. - acomodó su cabello. - Shua, enserio, créeme… Fui una estúpida. Debí habértelos dado ni bien llegaste aquí. - dijo arrepentida.  Joshua se tiró sobre una de los cómodos sillones del lugar, observando el techo de la biblioteca y pensando cómo iban a solucionar ese inconveniente.  ¿Que se supone que tenía que hacer ahora?  -Lamentablemente, eso no soluciona el problema que tengo. - suspiró. - No sé cómo estudiare para el examen.  Gin sonrió, parándose frente a Joshua y colocándose frente a sus ojos, interrumpiendo su vista al techo. -Tengo una idea. - finalmente dijo, ¿por qué no había pensado en eso antes? Era la forma más fácil para saber qué era lo que tramaba Joshua a la hora de estudiar.  De esa forma iba a tener acceso a sus resúmenes, a sus anotaciones y a su forma de entender las diferentes leyes.  Mantén tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca.  - ¿Que?  -Estudiemos juntos.  -Gin… -Anda, vamos a casa. (...) 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR