Hace un mes estaban en la misma situación, un mes había pasado desde ese momento.
Hace un mes ella estaba sentada en aquel lujoso bar, sirviéndose una bebida rodeada de las que se hacían llamar amigas.
Era una noche de chicas, justo como la que el resto del mundo tenían.
¿Si había cambiado algo en un mes? Quiso reír.
Por supuesto que sí. Y la mayoría de las cosas involucraba a Joshua, aquel misterioso chico que había conocido en la biblioteca y que después había terminado cruzándoselo en muchas otras partes.
Era algo extraño como siempre terminaban chocándose, como si debían hacerlo por orden de una orden mayor.
- ¿Te sirvo hielo Gin? - cuestionó Kim, ella solo asintió.
Otra vez estaban en la mesa de los Vips, otra vez eran solo ellas cuatro.
Por suerte, hoy todas estaban de buen humor, Kim no tenía el corazón roto.
O, aunque sea por ahora no había señales de que estaban de mal humor.
-Gin, subamos una foto a r************* . La gente comienza a dudar de mi amistad contigo. - dijo casi indignada. - ¿Por qué no creen que yo podría juntarme contigo? Somos las dos elegantes e inteligentes. - rodó los ojos y se sentó en el mismo sillón que Gin, apuntando la cámara de su celular en el mejor Angulo a sus rostros.
Ambas chicas eran tan preciosas, poniendo esas falsas sonrisas, fingiendo ser cercanas.
Anoche no había podido dormir, recordando ese momento raro con Joshua.
Ellos iban a besarse…
No le sorprendía su atracción reciente hacia Joshua, es decir, suponía que tarde o temprano comenzaría a gustarle.
Joshua era tan diferente a ella, era una persona que la veía de otra forma y nunca se había encontrado con algo así.
¿Le gustaba Joshua? Debía pensarlo varias veces antes de decir si lo hacía o no.
No podía ignorar el hecho que Joshua la odiaba, que ella tenía novio y que no estaba en el momento de su vida donde simplemente se podía enamorar de quien quiera.
Por más triste que sonara eso, ella no era dueña de su vida.
- ¿En qué estás pensando? - se rio Janet. - Estas en otro mundo esta noche, ten otra copa. - le sirvió.
-Mmmh, nada interesante en realidad. - sonrió y acomodó su cabello. - Iré al baño. - avisó y se levantó sin esperar más respuestas.
Pudo sentir la mirada de las tres chicas clavadas en su espalda, y como empezaban a hablar.
Eso la hizo suspirar.
¿Por qué si quiera tenía que soportar eso? Podía estar en su casa descansando, mirando alguna serie nueva o estudiando.
Pero debía hacer sus actos sociales, asistir a estas estúpidas reuniones y encima fingir que está a gusto.
Suspiró.
Se miró al espejo del baño, volviendo a soltarlo todo el aire que estaba sosteniendo.
¿Qué tan malo sería escaparse hacia su casa?
Terminó saliendo de su escondite, no había donde huir.
Sin embargo, pudo ver el rizado cabello oscuro en la barra y eso la hizo sonreír un poco más.
La noche anterior, Joshua había salido casi corriendo después de que Blue los encontrara casi por besarse.
Esa, por alguna extraña razón, la hacía ponerse algo contenta.
-Mi bebida especial, por favor. - dijo una vez que se sentó frente a él.
Esperaba no estar imaginando cosas, porque pudo ver un rubor carmesí en sus mejillas cuando la vio.
-Hey, hola. - le sonrió.
Esperen, ¿le sonrió?
¿Cuantas copas había bebido? ¿Estaba imaginando cosas?
No lo sabía y prefería seguir pensando que realmente Joshua le había sonreído al verla.
Ah por favor, estaba perdiendo la cabeza completamente.
-Aquí tienes. ¿Viniste sola hoy? - preguntó, ladeando la cabeza.
Gin negó.
-Vine con amigas. - se encogió de hombros, dándole un sorbo a la famosa bebida con su nombre. - Estamos en el…- Joshua no la dejó terminar.
-En el VIP, lo supuse. - completó por ella.
Una persona tocó la espalda de Gin, era Nicky.
-Cariño, dame dos botellas más de champagne. Puedes sumarlo a la cuenta de esta hermosa chica. - Gin frunció el ceño.
- ¿Qué?
-Tus padres dijeron que tú pagarías las bebidas de esa noche. ¿No te dijeron? - preguntó, fingiendo que le importaba lo que Gin pasara. - De todos modos, eres millonaria, no te volverá pobre pagar por esto ¿No? Nos vemos allá, te quiero. - le tiró un beso al aire y salió caminando de nuevo a la sección que le pertenecía.
Gin bajó su vista a sus manos, que se movían sobre la barra mientras que vaciaba su bebida.
Solo tenía que aguantar unos meses más, luego todo se solucionaría, luego ella elegiría con quien juntarse.
Lo sabía.
Solo tenía que seguir un poco más.
Pero ellas no lo hacían para nada fácil.
-Bueno, eso fue algo molesto. - frunció el ceño Joshua. - ¿Segura que tengo que sumarlo a tu cuenta? - cuestionó.
Gin alzo su vista y es cuando Joshua apretó su mano, sintiéndose con ganas de encerrarla en algún lugar para que nadie pueda usarla de esa forma.
Ella se veía tan frustrada, pero no podía hacer nada.
Podía verlo en sus ojos, estaba enojada y triste a la vez, también algo decepcionada pero aun así brillaban cuando lo veían.
Joshua no supo cuánto tiempo estuvo admirando los ojos de la chica, podía escucharla decirle cosas, pero él se había perdido en aquellas maravillas.
–... simplemente agrégalo, después de todo es el dinero de mis padres. - se encogió de hombros. - y dame otro de estos, por favor. - señaló su propio vaso.
-Gin, ¿por qué sigues juntándote con ellas? - cuestionó Joshua por primera vez desde que se conocían.
Joshua sabia la historia, la había deducido.
Sabía perfectamente que esas tres eran hijas de empleados de los Brown, de gente con poder en la política, entonces, lo más justo es decir que sus hijas se habían criado juntas y que habían formado una gran relación para poder sumar popularidad en el voto del público y que estos piensen que padre e hijos se llevaban de maravilla.
Pero no era así como era en realidad, y lo había comprobado más de una vez.
-No es como si pudiera deshacerme de ellas, Shua. - habló algo nostálgica.
-Si puedes. ellas te usan. - exclamó. - Es puro interés.
Gin sonrió de lado.
- ¿Y crees que eso no lo es? Crecí rodeada de ese tipo de relaciones, solo tengo que aguantar. - suspiró.
- ¿Por qué?
Gin lo observó.
-Porque es una orden de mis padres. - y Joshua lo sabía, jodidamente lo sabía, pero escucharlo de los labios de Gin cambiaba completamente como se sentía. - Mañana es el cierre de campaña de mis padres, nada puede salir mal hasta que las votaciones finalicen.
Le entró al cuerpo una horrible sensación, sentía algo pesado en su estómago.
La chica frente a él cada vez se hacía más pequeña, cada vez estaba más desanimada.
Joshua movió su cuerpo y antes de que se diera cuenta, estaba acariciando la mano de la chica.
-No las necesitas, ellas no te merecen. - le susurró a través de la música del bar.
-La gente, al contrario de lo que crees, no se muere por juntarse conmigo. - intentó sonar graciosa. - ¿Quieres que me quede sola? - frunció el ceño.
- ¿Por qué sola? Me tienes a mi. - Joshua mordió su lengua cuando la última palabra salió de su boca.
¿Que lo tenía a él? Quiso reír.
No podía ser tan sin vergüenza.
Él le había fallado a Gin en el pasado, ni siquiera merecía estar así con ella.
Quiso quitar su mano, pero Gin fue más rápida y la sujeto con fuerza, esquivando su mirada.
- ¿Enserio puedo contar contigo? - se escuchaba insegura, y podía verla ruborizada. - Me han fallado tantas veces Joshua, no puedo simplemente confiar en ti. - dijo. - No puedo dejar todo lo que mis padres han estado planeados para mí porque tú vienes con tu linda sonrisa y me dices que puedo dejar todo y tu aun estarías ahí para mi. - frunció los labios. - ¿Lo harás? ¿Lo prometes?
Joshua tragó saliva, la culpa comiéndolo por dentro.
-Lo haré.
Lo que Gin no sabía, era que Joshua le estaba mintiendo.
Joshua había mentido.
(...)
Gin se paró con dedicación frente a esas chicas, ganándose sus miradas.
Sus manos cosquilleaban y no podía quedarse quieta de los nervios.
Había imaginado ese momento por casi toda su vida, había imaginado el momento donde podía liberarse de sus falsas amistades.
¿Realmente lo haría? Ni siquiera se había puesto a pensar en lo mucho que sus padres se enojarían con esas acciones, o como afectaría eso a su vida.
No le importaba quedarse sin amigas, siendo que Joshua le había prometido que se quedaría a su lado.
Definitivamente estaba comenzando a sentir cosas por aquel chico de cabello rizado.
-Me entere que acosaron a Blue, la chica que vive conmigo. - admitió frente a las tres.
- ¿De que estas hablando? Nosotras no hicimos nada de eso, ya debes estar borracha, Gin. - Kim rodó los ojos, mientras que cruzaba sus piernas.
Gin rodó los ojos.
-Yo misma curé sus heridas la primera vez que la hicieron caer. - el rostro de las chicas era un poema.
Estaban algo sorprendidas, pero de repente también se las vio preocupadas.
-Eso no prueba que lo hicimos nosotras. - se defendió Nicky.
-Me parece prueba suficiente encontrarte casi por golpearla frente a mi departamento. - dijo rápidamente, las otras dos chicas negaron con la cabeza y suspiraron resignadas.
- ¿Por qué te preocupas tanto por ella? ¿Es hija de algún socio de tu padre o…? - dejó la frase en el aire.
-Eso a ustedes no les importa.
-Me importa. - dijo Kim rápidamente, poniéndose de pie. - No es lo mismo estar hablando de un don nadie, que de una persona importante para el país.
-Ambas son importantes para el país, no importa si ella es hija del presidente o de quien sea. Ustedes se atrevieron a lastimarla, y eso no lo dejare pasar tan fácil.
La zona VIP era todo un espectáculo, Gin se estaba enfrentando a sus amigas, dejando en claro todas las cosas que tenía guardadas en el fondo de su interior.
Y las demás personas estaban curiosas sobre lo que estaba pasando con la hija de los Brown.
- ¿Y qué harás? - ahora se había levantado Nicky, cruzándose de brazos. - ¿Debemos tener miedo? Nos necesitas, Gin. - sonrió, sabiendo lo importante que era su papel en el juego de ajedrez de los Brown.
-No lo hago, ya no mas. - negó y se encogió de hombros. - No las necesito. No pienso volver a ser vista con alguna de ustedes nunca más.
- ¿Que? No podemos dejar de ser amigas de un día para el otro. - Janet se acercó a ella, tomando su brazo.
-Nunca fuimos amigas, desde el principio todas sabíamos que esto no era una amistad. - se rio. - Estar a su alrededor me hace sentir asfixiada y todo el tiempo estoy deseando volver a mi hogar. Son unas personas tan llenas de odio que siento hasta lastima por ustedes. - negó con la cabeza. - Ojalá algún día puedan pedirle perdón a todas las personas que alguna vez lastimaron. - sorbió su nariz.
Kim tomó su brazo.
-Si eso quieres, le pediremos disculpas a esa pobretona, haremos lo que quieras, pero no puedes simplemente…
Gin la cortó.
-Realmente son…- dejó el insulto en el aire. - Hasta nunca. - tomó su bolso e intentó irse, pero Nicky se puso en su camino.
- ¿Y crees que es así de fácil? - alzó una ceja. - No creo que a tus padres les agrade tanto la idea de que te quedes sin tus amigas, mas con todas las cosas que sabemos sobre ti y sobre tu familia. - amenazó, sonriendo orgullosa de los dardos que estaba lanzando.
Gin se libró de su agarre y la corrió de su camino.
Esa sería la parte difícil, ella lo sabía mejor que nadie.
Sabía que sus padres armarían todo un escándalo cuando se enteraran de la decisión que había tomado. Incluso intentarían que ella se disculpara con ellas.
Sabia de todo lo que eran capaz.
Pero no tenía miedo, por primera vez en su vida, seguiría a su corazón y haría lo que más quería.
Eso significaba un poco de libertad por primera vez en su pequeño mundo.
-Hagan lo que quieran, a mi déjenme en paz.
Y esa fue la historia, de cómo Gin se liberó de sus amigas. O bueno, de esas malditas chicas que hacían de su vida un infierno.
(...)