SIETE NOCHES DE LUNA ROJA

2507 Palabras
En la terraza Norte…  Lady Marian y El consejero Marcus se reincorporaban a la celebración una vez que la dama se recuperó de su desmayo mientras que el consejero aún estaba ansioso y eufórico, tomó de la mano a su esposa y caminaba tan a prisa que la llevaba casi arrastrada hacia el podio.  “¡MARCUS! ¡detente, ten algo de conciencia! Apenas me he recuperado de mi desvanecimiento y me llevas tan a prisa como si estuviéramos en una maratón, ¿tan poco te importa la salud de tu esposa?”  El hombre se detuvo a escuchar la voz agraviada de su mujer.  “Lo siento Marian, iré más despacio, por favor perdóname es solo que…”  “Ya sé que te mueres de ganas por ver al Príncipe, pero por favor piensa un poco más en mí”.  El consejero se sintió avergonzado frente a las quejas de su esposa, ella tiene razón saber que el portador del dragón es el príncipe es una noticia impactante que tomó por sorpresa a todos, pero la salud de su esposa debería de estar por encima de todo y por un momento se olvidó totalmente de eso.  “Lo lamento tanto Marian, por un momento me olvide de tu estado de salud, ¿necesitas descansar un poco más? o… volvamos a casa si lo deseas”.  Lady Marian dio un largo suspiro.  “Haaa, no. No hay necesidad, me siento mucho mejor, no podemos dejar solos al Rey y a la Reina en estos momentos, además como funcionario del reino debes acompañar a despedir las delegaciones de los clanes, y de los reinos vecinos, esos muchachos (el rey y la reina)  solo nos tienen a nosotros, también debo asegurarme  que todos los invitados solteros de los clanes con Dagna de los cuatro elementos: Fuego, tierra, aire y agua sean llevados a las villas de los cristales de fuego antes de las tres de la madrugada, si no la luna roja los volverá locos”.  “Ahora que lo mencionas, ¿te aseguraste también de preparar los aposentos del Príncipe?”  “Alessa lo hizo personalmente, el año pasado el rey Ryuk acompañó al chico en las villas de cristales de fuego a pasar su tercera luna roja como ha venido haciéndolo desde la noche de sus trece años, pero esta vez le dijo que deseaba quedarse aquí, en el castillo, el Rey se decepcionó un poco, es de las pocas ocasiones que pueden compartir como padre e hijo, supongo que es una de las experiencias que a él le hubiera gustado vivir con el anterior Rey, antes de Alessa Ryuk fue un niño tan solo”.  Lady Marian recordó con tristeza como el Rey Ryuk se quedó huérfano siendo un niño solo un par de años después del ataque al clan Targa.  Es costumbre en los clanes con Dagna de los cuatro elementos que el padre pase al menos la primera noche de luna roja junto a sus hijos varones que aún no han contraído matrimonio.  La luna roja se eleva en el manto nocturno cada año durante siete noches y marca la temporada de su despertar reproductivo, en las mujeres a partir de los quince y dieciséis años y en los hombres a partir de los trece años, siendo estos últimos los más afectados. Todos estos eventos junto con el florecimiento del Gran Vysnia coinciden desde hace dieciséis años en la misma fecha, el cumpleaños del Príncipe Ángel.  “Supongo que el Príncipe en su camino a la adultez ha comprendido que la compañía de su padre durante la luna roja era un sacrificio bastante significativo para el Rey y ya no desea seguir privándolo de la compañía de la Reina durante este periodo”.  La pareja entrelazó sus manos, tenían un matrimonio sólido como pocos, se dedicaron una mirada dulce llena de amor, a pesar de su edad sus sentimientos permanecían como el primer día.  “Vamos a acompañarlos, debo recordarle a la Reina que ya falta poco para la hora crucial del efecto de la luna”.  “Está bien Marian, además, esa delegación aún debe estar por aquí, después de enterarse que el Príncipe es el portador querrán permanecer en Drákan más tiempo”.  Lady Marian asintió con la cabeza, “tienes razón, volvamos con ellos” tomó la iniciativa esta vez y juntos caminaron apoyados el uno en el otro hacia el podio donde fueron recibidos por Sir Edward, mientras se acercaban se dieron cuenta de como El Capitán de La Guardia había mantenido a raya a los inoportunos y curiosos y eso fue un alivio para ellos.  “Consejero, Mi Lady. ¿Se siente mejor Mi Lady?”  “Sir Edward, mucho mejor, gracias”  “En vista de que están aquí me retiraré por un momento, dejo en sus manos al Rey y a la Reina, iré a buscar a mi hija”.  “Está bien, por favor ve, no es conveniente dejar mucho tiempo sola a una joven tan hermosa en la primera noche de luna roja”.  “Esa es mi preocupación, la perdí de vista hace un buen rato”.  “Nadie se atrevería a lastimar a la hija del Capitán y menos estando dentro del palacio, debe estar compartiendo con sus amigas”.  La reina Alessa se acercó y con esas palabras tranquilizo un poco Sir Edward.  “Lady Marian ¿Dónde estabas? Pensé que te habías retirado sin avisarme”  “Lady Marian sufrió un desmayo por la impresión de los eventos de hace unos momentos, pero ya está recuperada, insistió en ayudar a su majestad para enviar a los asistentes a las villas de cristal de fuego, yo como consejero me quedaré a apoyar al Rey Ryuk a despedir las comitivas de los demás clanes”.  “¡Tía por Dios ¿estás bien?! ¿Cómo pudo pasar esto y nadie me lo informó?”  “Le pedí a los sirvientes que no te lo dijeran, ya has tenido suficiente con que lidiar, no te preocupes, estoy bien”.  Lady Marian era lo más cercano a una madre para Alessa y desde hace unos meses atrás es la actual Matriarca de la segunda rama del clan Kent, Alessa estaba muy preocupada y sobre todo molesta de que algo así le pasó a su tía y nadie le aviso al respecto.  “Alessa, querida, quita esa cara, te aseguro que estoy bien, te recuerdo que se nos acaba el tiempo, debemos organizar el traslado de las comitivas a las villas, por cierto, ¿Dónde está el Príncipe? ¿No lo veo por aquí?”.  La Reina no tuvo más remedio que confiar en las palabras de su tía que también le hizo recordar que Ángel prometió volver pronto pero aún no lo había hecho.  “Salió solo un momento ya debe estar por volver, creo… que mejor enviaré a alguien a buscarlo”  “No será necesario, miren, allí viene” dijo el consejero Marcus y una enorme sonrisa se volvió a dibujar en su cara, sus ojos brillaban tanto como el reflejo de las estrellas sobre el espejo del lago.  Alessa sintió alivio, pero el regreso de su hijo estaba haciendo una nueva conmoción en la ya accidentada noche.  Una pequeña figura de cabello rojo fuego venía a solo unos pasos tras de él casi rozando su hombro, el rosto de la joven estaba sonrojado, sus ojos miel levemente humedecidos y caminaba tímida con la cabeza levemente agachada y con las manos entrelazadas hacia el frente.  Ángel en cambio se veía más relajado, aún tenía el ceño un poco fruncido pero sus ojos habían recuperado su color azul intenso con destellos violeta, caminaba a paso firme y con la espalda recta, orgulloso, engreído y frío, pero con un aura menos tenebrosa que la que presenció Dahlia en la terraza oeste, a pesar de su andar fuerte acortaba la distancia de sus pasos siendo consciente de la damita que caminaba a sus espaldas, después de todo es la hija de su maestro y hermana de su mejor amigo y si, la tercer mujer más cercana a él… ¡esa con la que casi  nunca habla!.  “¿Qué hace el Príncipe con esa mustia?, lo seguí cuando salió y lo vi entrar a las terrazas sobre las barracas, pero los guardias no me permitieron el acceso. ¿Acaso estaba con esa baya roja de pantano? ¡NO! ¡NO LO ACEPTO! ¡Maldita baya apestosa!  Las bayas rojas de pantano son un fruto venenoso de color rojo cuyas parras espinosas crecen a la orilla del pantano, de olor nauseabundo cuando son aplastadas deben su veneno a que sobreviven absorbiendo los gases tóxicos emanados por el pantano y siendo regadas por sus aguas contaminadas.  Magda Serem estaba furiosa y enferma de celos, cerró sus puños tan fuerte que sus uñas se enterraban en la palma de sus manos mientras pisoteaba el suelo, su cara se distorsionó con una mirada enardecida que parecía que sus ojos se saldrían de sus orbitas, una gruesa y oscura vena cruzaba su frente de lado a lado de su rostro y bajaba por su sien derecha, respiraba tomado grandes bocanadas de aire con la boca abierta y su pecho se movía violentamente de arriba hacia abajo.  “No puedo escuchar lo que dicen desde aquí, ¡tú! Acércate a ellos lo más que puedas y me informas de que hablan… ¡rápido! ¡muévete que esperas!”  La joven a la que Magda le gritaba es Anny Serem, su prima en segundo grado, la chica salió despavorida a cumplir las órdenes de su prima. Magda la trata más como una sirviente que como parte de su familia, Anny ha sido víctima de Magda desde que eran niñas y sabe las atrocidades que puede hacer cuando no consigue lo quiere así que no tuvo más remedio que obedecer, se acercó lo más que pudo y se ocultó tras el pilar cercano al podio.  “¡Valla! Esto sí que es… una sorpresa! EL Rey incrédulo de lo que veían sus ojos, mientras su hijo llegaba acompañado de la chica.  “Mi Reina, Alessa querida, me gusta mucho esa niña” susurraba Lady Marian a su sobrina cubriendo levemente su boca con su mano y sonriendo complacida, Alessa en cambio no salía de su asombro, se quedó sin poder pronunciar palabra alguna, su hijo al consideraba más reacio y duro que una piedra acaba de entrar con una pequeña dama que caminaba tan cerca detrás de él que casi rosaba su ropa,  y lo más asombroso es que… ¡no la está ahuyentando! Es más, parece agradarle hasta está siendo considerado al caminar más despacio, ¿es este realmente su hijo?  “Debe ser por la luna roja, si, la luna roja hace milagros” pensó.  El único que no estaba feliz con la aparición de los dos jóvenes era Sir Edward.  Conocía tan bien a ambos, uno era su discípulo y la otra su hija.  Su pequeña lleva años llevando una bandera para el Príncipe, el año pasado ella le confesó lo que siente por él y desde entonces eso ha sido una daga que le perfora el corazón al ver a su hija sufriendo por un amor no correspondido cuyo sujeto apenas y le dirige la palabra.  De igual manera conoce tan bien a Ángel que sabe que este nunca tendrá un interés romántico en Dahlia, este muchacho está concentrado en prepararse para ser Rey ¡por su hermano!, en ser fuerte ¡por su hermano!, ¡en encontrar a su hermano! ¡MALDITA SEA! ¡VIVE POR Y PARA SU HERMANO! En su cabeza no hay nada más, y para colmo lo acaban de señalar como el portador del dragón que según el ¡también debería de ser su hermano! Entonces ¿Qué lugar podría ocupar su pequeña en el corazón de semejante cabeza dura? La respuesta es clara… NINGUNO.  Si Ángel es realmente el portador eso le suma otro dolor de cabeza al joven  Príncipe y un abismo más ancho y profundo separaría a Dahlia de lograr su sueño de amor con el Príncipe y es nada más y nada menos que La antigua profecía del clan Zenji, si resulta ser así, su hija no es la elegida, a su pequeña se le partirá el corazón en mil pedazos.  “Padre, Madre, he vuelto”  Ángel saludo a sus padres ajeno al ambiente que provocó su llegada.  “Salve, su Majestad Rey Ryuk, Salve, Su Majestad Reina Alessa, Consejero Perce, Lady Marian… Padre”  “Dahlia, hija, estaba a punto de ir a buscarte, no imaginé que estabas… con el Príncipe”.  Los ojos de Dahlia se ampliaron en sorpresa, nerviosamente comenzó a apretar y frotar sus manos mientras sentía la mirada inquisidora de su padre.  “Papá no le hagas esa mirada al príncipe” pensó.  “Nos encontramos de camino hacia aquí”.  Las palabras de ángel fueron un balde de agua fría para Dahlia, el seguía trazando una línea entre ambos. No se atrevió a refutarlo.  “Es la primera noche de luna roja, no puedo dejar que la imaginación de todos se desboque, ya fue suficiente con la mirada indiscreta de los guardias al vernos salir juntos  todo por no haber revisado antes las terrazas oeste, de haber sabido ni siquiera habría ido”. Pensó el Príncipe.  Ángel estaba claro con la situación, le preocupaba en especial la maquiavélica mente de Lady Marian, hace apenas unas horas le quería organizar las damas de la corte para elegir una prometida. “Su Majestad, ya está todo listo para el traslado de las comitivas a las villas de cristal de fuego, todo ha sido ordenado de acuerdo a las listas que nos fueron entregadas previamente, podemos comenzar con el traslado sin ningún problema”.  “Muy bien, mayordomo Lenin avisen a los invitados y organicen la salida de los carruajes según el orden de las listas, ángel llegas justo a tiempo, ya es hora de despedir a los invitados”  “Entendido Madre”.  Anny que aún estaba escondida tras el pilar, al escuchar esto regresó corriendo a buscar a Magda para informarle lo que sucedió entre el Príncipe y Dahlia, pero ésta estaba tan furiosa que ya había salido de las terrazas y se encontraba en los jardines exteriores esperándola.  “¿Por qué tardaste tanto? ¡dímelo todo! … El maestro de ceremonias hizo el anuncio dando así por terminado el banquete de cumpleaños del príncipe, todos los asistentes al banquete comenzaron su retirada del castillo mientras la familia real y El Consejero Marcus los despedía en la sala principal, las comitivas de los clanes y de reinos vecinos que venían de lejos fueron enviados a las villas del cristal de fuego mientras el resto regresaban a los territorios de sus clanes dentro de la ciudad.  
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